La campana sumergida 98 Hospital de la Merced, Osuna, 21 de noviembre, 2000
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98 Hospital de la Merced, Osuna, 21 de noviembre, 2000

Don Elías tenía la cadera rota, un pómulo morado y ochenta y ocho años, que es la peor de las tres cosas.

La médica le dio cinco minutos.

—Don Elías, soy la teniente Monsalve. ¿Quién ha entrado en su casa?

El viejo movió los dedos.

—No le vi la cara. Me empujó y se puso a revolver. Buscaba papeles.

—¿Qué papeles tenía usted?

—Los de mi padre. —Tosió—. Del pago. Del reparto del monte del cincuenta y tres. Se los enseñé a la muchacha en octubre.

—¿Y siguen ahí?

Don Elías cerró los ojos.

—Ya no.