60 Residencia San Benito, 3 de noviembre, 1615
La cuidadora le puso una mano en el hombro al anciano y le habló bajito hasta que se calmó.
—Lo dice mucho —le explicó a Adela en el pasillo—. Desde que entró. Siempre lo mismo: que él no fue, que la suya era del veinte. Y a veces llora.
—¿Sabe quién es Fermín?
—Ni idea. La hija dice que son cosas de la cabeza.
Adela salió al patio, sacó el móvil y llamó a la cabo Padilla.
—Sonia. Búscame a un Fermín muerto en esta sierra. Y busca hacia atrás.