51 Cazalla de la Sierra, 30 de octubre, 1100
Las botas de Gaspar Marín eran del cuarenta y cuatro.
El tacón, original.
La suela, gastada de otra manera, con el desgaste asimétrico del que anda por ladera.
—No es él —dijo el técnico—. Pero es su número, su tipo de bota y su tipo de trabajo. Con eso, en esta sierra, tienes ochenta hombres.
Adela sintió un alivio que no le pareció profesional y lo apartó de un manotazo mental.