La campana sumergida 33 Cazalla de la Sierra, 22 de octubre, 1120
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33 Cazalla de la Sierra, 22 de octubre, 1120

—¿Qué lata?

Don Elías se rió sin ganas.

—Es un cuento de viejos, teniente. Que don Amador, el cura, antes de irnos metió los papeles del pueblo en una lata de plomo y la soldó. Los del catastro, los del monte, las cuentas del pago. Y que la escondió donde no la encontrara el agua.

—¿Y dónde no la encuentra el agua?

—Ahí está la gracia. —El viejo se dio en la rodilla—. En el único sitio que iba a salir el último. Arriba del todo. En la espadaña.