19 Calle Llana, Cazalla, 18 de octubre, 0900
El piso de Sol estaba ordenado con la lógica de quien no espera visitas: botas en la entrada, ropa de campo en una silla, la mesa del comedor ocupada entera por mapas.
Faltaba el portátil. Faltaba la libreta de campo. Faltaba la cámara.
Estaban, en cambio, tres cargadores, dos discos duros vacíos y una caja de zapatos llena de tarjetas de memoria etiquetadas a mano por meses.