La campana sumergida 18 Cazalla de la Sierra, 17 de octubre, 1730
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18 Cazalla de la Sierra, 17 de octubre, 1730

El primer nombre lo puso el pueblo, que para eso está.

José María Torralba, Chema, treinta y nueve años, guía de caza, había tenido una bronca con Sol en la puerta del bar Alameda en agosto, delante de doce personas, por un vallado que ella decía que era ilegal y él decía que era de toda la vida.

—Le dije de todo —admitió Chema—. Pero mire, señora teniente: yo con esa mujer me he tomado cervezas antes y después.

—El doce por la noche, ¿dónde estaba?

—En Sevilla, en la boda de mi prima. Con doscientos testigos y un vídeo de tres horas.