La Campana de la Verdad (Power of Five 7) 50. Lera
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50. Lera

LERA

—¿ N ecesitas ayuda, muchacha? —pregunta Tye, entrando por la ventana de mi dormitorio y aterrizando con una floritura en un pequeño hueco en medio del suelo, una hazaña aún más impresionante si cabe por la ropa y las bolsas esparcidas por todas las demás superficies.

Minion, que está probando la resistencia de cada prenda contra sus garras, arquea su diminuto lomo y le bufa al invitado.

Arisha pone los ojos en blanco.

—Hace meses que puedes usar la puerta. ¿Es que te gusta hacer que esto parezca… ilegítimo?

—Sí, claro. —Tye parpadea, sorprendido por la pregunta.

Su desordenado pelo rojo y su sonrisa resplandeciente hacían que la imagen resultara irresistible…

y él lo sabe—. ¿Por qué no iba a gustarme?

—Después de abrirse paso por la habitación, me agarra por las caderas y me levanta para darme un beso intenso que me envía zarcillos de calor por toda la piel, y las pequeñas punzadas de fuego se dirigen directamente hacia…

Le doy una palmada y me retuerzo para bajar al suelo mientras aprieto los muslos rápidamente.

Ese calor que me hacía cosquillas en el sexo no era el mío; era el cabrón, que enviaba diminutas chispas de fuego literal a escondidas hacia mi clítoris.

Justo mientras hacía las maletas. Con Arisha mirando.

Dando gracias a los cielos de que la nariz mortal de Arisha careciera de la capacidad de oler lo rápido que mi cuerpo se había excitado ante las intenciones de Tye, le lanzo al varón la peor mirada que soy capaz de reunir mientras aprieto las piernas.

Arisha resopla. Está claro que lo que a mi amiga le falta de olfato, lo compensa con la vista; mi cara acalorada le da la pista exacta de qué instintos están bullendo.

Reuniendo los últimos jirones de mi dignidad, me aliso mi vestido azul claro, que llegó en un baúl con al menos una docena más en el equipaje de Autumn, la hermana de River, hace tres semanas.

Una vez que el plan de Katita fue ratificado por los demás gobernantes, la elección del cuadro inicial para la Academia resultó ser la más sencilla hasta la fecha.

Tras recuperar la llave del bosque Mystwood que la Guardia de la Noche usó en su día de su guarida en la montaña, Shade se transformó en lobo para llevar la noticia a Lunos.

Una semana después, regresó con Autumn y su pareja, Kora, junto con el quint de Kora, para ocupar los puestos de la Academia para el próximo semestre.

Con su mente brillante, Autumn sería una subdirectora increíble para la Academia, ocupando el lugar que River ahora dejaba vacante.

En cuanto al entrenamiento físico, cualquiera que pensara que cambiar a Coal por Kora traería consigo una experiencia más agradable en el cuadrilátero de entrenamiento se iba a llevar una sorpresa.

Aunque River decidió no enviar estudiantes fae a la Academia este año, ambos esperamos encontrar un puñado de candidatos para empezar el semestre siguiente.

—¿Alguna noticia sobre el nuevo director? —le pregunto a Tye—. Me imagino que Sage ya no honrará estos pasillos con su valiente liderazgo.

Tye coge al siseante Minion por el pescuezo; el gatito araña el aire, indignado. Un par de ojos verdes se clavan en otros, y Tye suelta un gruñido felino.

Minion se queda flácido y adorable al instante mientras se lame la naricita piadosamente con una lengua rosa.

—River va a proponer a la princesa Katita para el puesto —dice Tye, dejando caer al gato sobre un montón de mi ropa interior de encaje. Cómo no—. Dado que es su visión, después de todo; lo que demuestra la importancia de mantener la boca cerrada, para que no te endosen trabajo extra.

—¿Katita? —Frunzo el ceño—. ¿No es un poco…, bueno, joven?

—Tendrá un montón de culos viejos a su alrededor para que todo sea apropiadamente estirado.

Como la Academia está en tierras de Ckridel, a los humanos les parece justo, y la verdad es que tiene más experiencia que nadie volviendo locos a los inmortales.

Pondrá las cosas en orden aquí bastante rápido.

O no. Será divertido de cualquier manera.

Arisha emite un pequeño sonido de ahogo y se gira rápidamente cuando Tye y yo nos volvemos hacia ella.

—¿Qué escondes, trenzas? —pregunta Tye—. No creo que sean lazos para el pelo.

—Autumn nos pidió al tío Gavriel y a mí que nos quedáramos en la Academia —murmura Arisha.

—Mi más sentido pésame. —Tye se echa hacia atrás sobre los talones y se mete las manos en los bolsillos—. Aunque no tengo claro por qué te resulta incómodo, dado tu peculiar sentido del humor. Además, ¿no te ibas a quedar de todas formas?

—No solo como estudiante. —Arisha se encoge—. La hermana de River quiere que haga de enlace entre el profesorado fae y los estudiantes humanos. Cree que haber sobrevivido a compartir aposentos con Lera se considera una cualificación. No había mencionado el factor Katita antes de que yo aceptara.

Tye echa la cabeza hacia atrás para reír.

—No te preocupes. Te conseguiré algo que te ayude.

—¿El qué? —le pregunto, frunciendo el ceño al varón.

—Vino, por supuesto —dice Tye con seriedad—. Mucho vino.

* * *

—¿Qué hacemos aquí? —pregunto, siguiendo a River a través del de nuevo majestuoso Gran Salón hasta el balcón del entresuelo donde bailamos en Ostera.

Como si quisiera recordar aquellos tiempos, la campana de la Academia da la medianoche; los terrenos dormidos toman una bocanada colectiva de viento fresco y nocturno.

Bajo la luna llena, el balcón parece algo completamente nuevo, con jarrones de flores y cintas de seda en el azul y dorado del reino de Slait que ahora llenan el espacio.

Acercándome a la barandilla, veo el hermoso mundo mortal extendiéndose perezosamente a lo largo de kilómetros en todas direcciones, los campos de ovejas una vez más libres de tiendas de soldados, las colinas onduladas desapareciendo en la oscuridad.

En algún lugar lejano, la cascada de las Grandes Cataratas cae a través de la noche silenciosa, un eco de los violines fantasmales que una vez tocaron un vals embriagador.

—Despidiéndonos del lugar donde nos volvimos a enamorar de ti —dice River. Los otros varones salen de las sombras para situarse con nosotros; sus impresionantes rostros iluminados por la luna me dejan sin aliento.

—¿No es para eso el banquete de despedida de mañana? —pregunto, agarrándome a la suave barandilla, con la voz ligera a pesar del nudo que se me forma en la garganta. En lo más profundo de mi abdomen, un cuerpecito se mueve y bosteza. Los gemelos no tienen más de tres meses, pero ya los siento.

—Quería una noche solo para nosotros aquí.

—Las manos de River me rozan los hombros, enviando ondas de calor por mis brazos desnudos—.

Nosotros y nuestros recuerdos. Antes de que nuestras vidas cambien para siempre.

—Su palma se desliza suavemente sobre mi vientre y mis dedos se cierran sobre los suyos.

—Por si no te has dado cuenta, River, nuestras vidas han estado cambiando para siempre cada pocos meses desde que la muchacha entró en ellas —dice Tye, arrebatándome de los brazos de River.

Ahora que miro más de cerca, veo que todos los varones van vestidos de forma diferente.

Tye lleva los colores rojo y dorado del uniforme del equipo de Destreza, Shade el suave cachemir gris que usaba como sanador de la Academia.

El abrigo entallado de River es tan majestuoso como toda su ropa, pero la prenda que eligió para esta noche es la de color rojo oscuro que más usó durante nuestro tiempo aquí. Y Coal… Bueno…

Lleva un traje de cuero negro de combate, aunque su pelo rubio le cae suelto sobre los hombros. Sonrío.

—Veo que nada tan pequeño como los recuerdos perdidos y la magia liberada puede hacer que te quites esto.

—Oh, imagino que algo sí puede —murmura Tye lo suficientemente alto como para que Coal lo fulmine con la mirada.

Tye le dedica una sonrisa impertinente antes de pasarme un pulgar por la mejilla—.

O alguien. A no ser que ahora seas tímida por estar preñada.

—Esto último lo dice con el suficiente desafío como para que me dirija a Coal y le desabroche el jubón de cuero, un broche de latón tras otro.

Clic. Clic. Clic.

El varón permanece inmóvil como una roca mientras le quito el chaleco de cuero; la dureza que crece dentro de sus calzones es la única señal de mi efecto sobre él.

La única señal externa, claro. Dentro de mí, mi magia despierta ante el excitante poder púrpura de Coal, las dos fuerzas pulsando con la necesidad de conectar con su pareja.

Tragando saliva, le paso la mano por el musculoso pecho de Coal y la poso sobre los duros cuadrados de su abdomen cincelado.

Coal se estremece.

—No quiero hacerte daño —susurra, abriendo y cerrando las manos a los costados sin llegar a tocarme—. Cuando nosotros… Las cosas tienden a romperse cuando nos apareamos, mortal. Mucho. No quiero añadirte a ti y a los cachorros a la lista.

—Menos mal que tenemos a otros tres varones para mantenernos a raya —digo.

El varón inspira bruscamente cuando mi mano baja hasta la cintura de sus calzones.

Más abajo. El corazón se me acelera, mi cuerpo ya se calienta con una necesidad que hace que cada detalle del rostro del varón destaque con una claridad que me crispa el sexo.

La poderosa mandíbula cuadrada. Los músculos esculpidos que se mueven como plata líquida a la luz de la luna.

El almizclado aroma metálico que hace que se me encojan los dedos de los pies.

—Un problema de jugar con tu comida, muchacha —dice Tye mientras su sensual acento me acaricia la espalda—, es que no ves al depredador que tienes detrás.

—Las manos del varón deshacen hábilmente los pequeños corchetes de mi vestido; el clic, clic, clic es una invitación para que Shade y River ayuden a deslizar la tela por mi hombro hasta que se extiende por el suelo del balcón como un charco de medianoche.

Hasta que soy yo la que está desnuda ante los cuatro varones, con el bulto apenas perceptible de mi tenso vientre atrayendo la luz de las estrellas hacia sí.

Poniéndose de rodillas, River pasa los labios por mi abdomen; mi sensible piel queda atrapada entre su calor y el frío de la noche.

Cuando abro la boca para tomar aliento, Shade está ahí con un gruñido bajo, presionando sus labios carnosos sobre los míos, su lengua acariciando el interior de mi boca con profundas y posesivas embestidas que hacen que el calor se extienda por todo mi ser.

Más abajo, River me separa los muslos; el aire frío me roza el sexo abierto por un momento antes de que su lengua caliente se deslice entre mis pliegues. Jadeo contra los labios de Shade.

Y gimo cuando la boca cálida de Coal se cierra sobre mi cuello por detrás, mordisqueándome ligeramente con los dientes.

Sus manos callosas amasan mis nalgas desnudas, sus dedos viajan peligrosamente cerca de mi abertura trasera.

Empuja sus caderas contra mí justo cuando me muerde el cuello con más fuerza; el duro bulto contra mi carne hace que me desespere más allá de la razón por ser llenada por él.

Abro los ojos como platos, mi corazón ya jadeando con la sensación que se le viene encima.

Entrelazando mis dedos en el pelo de River, gimoteo contra el beso cada vez más profundo de Shade, que se vuelve más primario y posesivo con cada lametazo de la lengua del metamorfo —las lamidas de River abajo, que las imitan, atrapan la tormenta que crece dentro de mí, haciéndome respingar—.

El varón me agarra las caderas y me aprieta contra él con avidez.

—Parece que necesitas aprender a tener cuidado con las peleas que empiezas —dice Coal con gravedad en mi oído; la diversión que se asoma bajo el tono severo no hace nada por calmar mi pulso desbocado; mi cuerpo se alza desesperadamente sobre las puntas de los pies mientras River desliza su lengua justo sobre mi dolorido botón.