La bruja Winter (Misterios Históricos de Nicole Rayburn 7) Capítulo 51
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Capítulo 51

Nicole

Me senté ante mi escritorio y clavé la mirada en la página vacía de la pantalla.

A pesar de la ayuda de Quinn, no estaba más cerca de descubrir qué le había sucedido a Rosina la noche en que murió Winslow.

Estaba convencida de que Kezia y Rosina eran la misma persona, pero a menos que lograra llenar las lagunas, tendría que imaginar los acontecimientos que habían llevado a la transformación de Kezia en Rosina y a su posterior arresto.

Era autora de ficción. Mi trabajo consistía en inventar historias, pero siempre había sentido que, al escribir sobre una persona real, debía rendirle el respeto de contar la verdad.

En este caso, sin embargo, la verdad se había perdido siglos atrás, y podía abandonar la historia y buscar otro tema sobre el que escribir, o darle a Rosina la mejor historia que fuera capaz de idear.

No era difícil imaginar qué le había sucedido a Kezia tras la muerte de Amelia.

Debía de haberse asustado y haber decidido abandonar Londres, al fin y al cabo.

Quizá se había establecido en Essex, o tal vez había ido primero a otro lugar.

Todavía no estaba casada en el momento de su arresto en Halverstead, pero quizá había habido un romance, un amor prohibido, una unión legal imposible debido al matrimonio de Kezia con Luca.

Pero Rosina tenía una hija. ¿Cómo se llamaba?

¿Quién era su padre? ¿Y qué había sido de ella después de que Rosina desapareciera?

¿Se había reunido con su madre, o se había convertido en otra huérfana cuyo rastro se había perdido en el tiempo?

Si la hija de Rosina hubiera sobrevivido, seguramente tendría descendientes que podrían saber qué había sido de su madre.

Pero sin un nombre, una vez más me había topado con un callejón sin salida.

Dirigí la mirada al calendario sobre mi escritorio.

No podía permitirme invertir mucho más tiempo en esta historia si no tenía suficiente material para desarrollarla.

Estaba bajo contrato y debía entregar un nuevo manuscrito a la editorial en dos meses.

Frustrada, cerré el portátil y salí de la habitación.

Volvería a ello por la tarde, pero necesitaba tomarme un descanso de madres desaparecidas, padres ausentes y niños abandonados.

Ahora mismo, la historia me tocaba demasiado de cerca.