La biblioteca de los reyes (Una aventura de Tom Wagner 2) 55. EN ALGÚN LUGAR DE ESTADOS UNIDOS
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55. EN ALGÚN LUGAR DE ESTADOS UNIDOS

EN ALGÚN LUGAR DE ESTADOS UNIDOS

El portátil de Ossana Ibori emitió un sonido: una videollamada entrante. Pulsó el botón verde y ambas partes activaron sus cámaras. Lo primero que vio fue un trozo de piedra verde esmeralda que ocupaba el centro de la pantalla.

—Misión cumplida —dijo Hagen, cuyo rostro sustituyó a la piedra en la pantalla un momento después.

—Bien. Por fin algo sale según lo planeado.

—Cuando tú y yo damos las órdenes, las cosas siempre salen según lo planeado —dijo Hagen con un rastro de orgullo que Ossana ignoró.

—¿Estás de camino al aeropuerto? —preguntó ella.

—Por supuesto.

—Pequeño cambio de planes. Le pasarás la piedra a uno de nuestros mensajeros en el aeropuerto. Es un piloto de Egypt Air. Él llevará la piedra a Hurghada, y desde allí podremos llevarla rápidamente al yate. Papá ya se está poniendo inquieto.

—¿De verdad quieres que entregue la piedra? Me sentiría mucho más tranquilo llevándola yo mismo a Hurghada.

—No. Tienes un nuevo trabajo que hacer. Además, puede que este te guste.

Hagen alzó las cejas con interés.

—¿En serio? Soy todo oídos.

—Necesitas eliminar a alguien... alguien que sabe demasiado y que siempre está metiendo las narices donde no debe. Podría ser peligroso para nosotros en la fase final. Lo haría yo misma, pero Papá insiste en que lidere personalmente la siguiente fase.

Hagen escuchó atentamente mientras ella le explicaba los detalles.

—Tienes razón. Este va a ser un verdadero placer.

—Y hazlo mejor que Leitner en Viena. Se suponía que debía encargarse del almirante Wagner. Pero no, dejó que un viejo decrépito al borde de la jubilación le superara. No se puede confiar en principiantes —dijo Ossana.