CAPÍTULO DIECIOCHO
Después de reunirse con Fang, Lee regresó a la Jefatura de la Policía de Hong Kong.
Como inspector de la Oficina de Inteligencia Criminal (CIB), sus funciones se centraban principalmente en coordinar y recopilar información, y luego determinar qué unidad de investigación se haría cargo del caso.
En cuanto al esqueleto, Lee había sospechado desde el principio que el caso recaería en la Oficina de Crimen Organizado y Tríadas (OCTB).
La conversación con Fang no hizo más que confirmar sus sospechas iniciales.
Llamó con los nudillos en el marco de madera de la puerta de la inspectora Leslie Choi, la responsable de la OCTB.
—¿Tienes un momento? —articuló sin voz, asomándose al interior.
Leslie estaba hablando por el móvil, enroscándose con los dedos el pelo negro, que le llegaba a los hombros.
Le hizo un gesto para que entrara mientras continuaba la conversación.
—Sí, estoy deseando verte a ti, a los niños y también a Po Po.
Ha pasado demasiado tiempo. Llámame en cuanto aterrices, ¿vale?
—¿Visita familiar? —preguntó Lee mientras se sentaba en una de las dos sillas frente al escritorio metálico gris de Leslie.
Su oficina no era lo que uno esperaría de alguien al frente de uno de los departamentos más grandes y con mayor carga de trabajo.
Tenía mobiliario estándar: un escritorio, dos sillas, archivadores y una estantería.
Una silla Aeron era el único lujo que se permitía, y además había elegido una oficina más pequeña, sin ventanas.
Era sabido que quería estar cerca y trabajar codo con codo con los hombres y mujeres de la OCTB, una señal de que seguía siendo una de ellos.
Gracias a esa actitud, se había ganado una lealtad inquebrantable entre los agentes de su departamento y más allá.
Harían cualquier cosa que les pidiera, lo cual no era poca cosa tratándose de una mujer en un entorno dominado por hombres.
Leslie esbozó una amplia sonrisa que dejó ver sus dientes blanquísimos. —Diría que sí —respondió—. La del teléfono era nada menos que Abby Kane.
—¿Kane? Vaya, no la he visto desde que dejó el cuerpo.
Abby había sido la predecesora de Leslie y fue la primera mujer en dirigir un departamento, y nada menos que la OCTB.
—Ella abrió el camino para las mujeres en el cuerpo e hizo posible que yo asumiera el cargo.
A ella le debo estos horarios frenéticos, siete días a la semana. —Leslie soltó una carcajada.
Lee se rio con ella, los hombros sacudiéndose al ritmo de la risa. —¿La ves a menudo?
—No, estoy en las mismas que tú. Hablamos, pero ya sabes, no es lo mismo.
—Ya. ¿Viene por trabajo?
—No, viene de vacaciones. Y pienso ayudarla a disfrutarlas. Trae a sus hijos y a su suegra. Tengo muchas ganas de verlos a todos.
—Suena divertido, pero... —Lee dejó la frase en el aire.
—Estás a punto de aguarme la fiesta, ¿verdad?
—Sabes que no quiero hacerlo.
—Venga, dispara —dijo Leslie, haciéndole un gesto con ambas manos mientras se reclinaba en la silla y cruzaba las piernas. Llevaba un traje pantalón negro entallado, pendientes de aro y un maquillaje discreto.
Lee la puso al día sobre el esqueleto encontrado en el edificio. Ella asentía de vez en cuando y esperó a que terminara de hablar antes de hacer ningún comentario.
—Ya me habían llegado rumores por el pasillo y tenía la sensación de que acabaría en mi mesa —dijo.
—Los hallazgos preliminares del Dr. Fang me lo confirmaron. Una víctima decapitada enterrada en un edificio. Los crímenes violentos son competencia de tu departamento. Puede que esté relacionado con el crimen organizado o puede que no.
Con el tiempo, Leslie se había convertido en una auténtica experta en crimen organizado en China. Las Tríadas, el equivalente chino de la Mafia italiana, controlaban Hong Kong. Había muchas facciones, pero los Wo Shing Wo eran la más grande y poderosa.
—Las Tríadas no suelen tomarse la molestia de ocultar un cuerpo así —dijo Leslie—.
Cuando lo hacen, es por una buena razón: un asesinato no autorizado, alguien de dentro de la organización, o quizás la víctima era una figura pública conocida.
¿Hay alguna posibilidad de que haya más cuerpos en el edificio?
—Tengo un equipo peinando el edificio en este momento. Esperemos que sea el único. No queremos darles carnaza a los medios.
El rostro de Leslie se ensombreció. —¿Ya están encima de esto?
—Sí, aparecieron esa misma noche. Ya lo llaman el caso de la Momia Desaparecida.
—Estupendo. —Soltó un suspiro—. Haz lo que puedas por mantenerlo bajo control. Este es justo el tipo de basura sensacionalista que les encanta explotar.
Lee asintió.
—¿Qué más puedes decirme sobre el cuerpo?
—El Dr. Fang tiene todo lo necesario para identificar el cuerpo.
Dice que puede extraer ADN de la parte momificada, pero necesita una lista de candidatos con los que cotejar.
Además, todos los dientes están intactos, así que la identificación dental también es una opción.
Quería consultarte sobre los siguientes pasos y por dónde empezar a buscar posibles víctimas.
—¿Dijiste que hablaste brevemente con el promotor?
—Roger Song. Es el promotor del nuevo edificio, un bloque de apartamentos de lujo.
Dijo que compró la propiedad principalmente por el terreno.
Ordené paralizar las obras de inmediato.
No le hizo ninguna gracia. Querrás interrogarlo más a fondo; yo en ese momento estaba centrado en controlar la escena.
—De acuerdo. Lo presionaré yo misma. Mientras tanto, a ver si puedes averiguar el nombre del promotor que construyó el edificio original.
Lo más lógico es que se deshicieran del cuerpo durante la construcción.
Además, intenta averiguar cuántos propietarios ha tenido el edificio.
Yo me encargo de interrogar a Song más a fondo.
Es un comienzo. Veamos adónde nos lleva.