Nikxm (exterior)Mutök vaktany (primera pausa)Capítulo 2. El deslenguamiento - oberturaCapítulo 3. Naaytum - marcha fúnebreMumäjtsk vaktany (segunda pausa)Capítulo 4. El Hombre de Metal - aire regional
—Pues estos carnales —continúa él—, Armonio y Filarmónico…
—Filarmónico: qué bonito nombre.
—Se escucha bien, ¿no? Se llaman así por su papá, un director de la banda, bien famoso.
El mayor es un fracasado. Tiene con qué, pero nunca acaba de explotar todo su talento.
Escribió algunas partituras que la banda no toca, ni siquiera las conoce, menos la gente. Ah, es un borracho, tiene que serlo.
—Alguna tragedia hubo de suceder para que lo fuera. No hay alcoholismo sin fracaso y no hay fracaso sin tragedia —comenta Kumaapa aforística—. Tú tienes tu espalda anquilosada, ¿qué le pasó a Filarmónico?
—Lo sé. Haría una comedia, si pudiera, pero todo lo que hago termina por ser una balada triste.
—Y además chafa, como las de Los Temerarios —lo molesta, todavía se la debe.
—¿Sabías que se llaman así por Kalimán? Había un personaje ahí que se llamaba el Fugitivo Temerario…
—Pero ¿qué le pasó a Filarmónico, pues?
—No sé todavía. Creo que se murió su mamá, quizá presenció la muerte.
—No, nada de eso.
—Capaz él la mató, aunque fuera por accidente. Y Los Temerarios no son chafas, qué te pasa.
—No empieces. Que haga travesuras, no crímenes —se apropia desde ya de su papel editorial—; hazlo transgresor, no violento. Si lo que necesitas son antihéroes, no te será muy difícil: siempre preferiste a Apolonio que a Homero, aunque nunca entendí por qué.
—Por episódico. Porque se pitorrea en la épica: su marco es heroico, pero sus héroes no. Jasón es accidental, memorable a pesar de sí mismo, débil, inseguro y marrullero…
—Sí, sí, y Apolonio se atrevió a bajar a Heracles desde el inicio del viaje y eso es magistral —Kumaapa pone los ojos en blanco, ha escuchado decenas de veces el argumento. Además, todavía no están a mano y, si quiere una editora, no va a tener una fácil—. Sí recuerdo, pero no te la compro.
—Además, es un vasto conocedor de esa tradición con la que desea romper: la épica homérica.
En eso es muy diferente a los poetas de verso libre de hoy, dizque antisistemas, quienes no han estudiado las preceptivas que detestan: ni siquiera las conocen.
Su Jasón paga con traición, a últimas; igualito que su creador.
—Como sea, tú quieres ser Sergio Leone, no Sergio Corbucci: tu héroe no puede parecerse a los villanos de otras películas.
—A lo mejor es homosexual y no lo aceptan. Es muy difícil serlo en el pueblo.
—No, no vayas hacia allá. No sabes de lo que hablas. Habla de lo que conoces o vas a acabar haciendo una caricatura llena de prejuicios.
—Bueno, eso sucederá con cualquier personaje que me nazca, te dije que los llenaría de dolores que desconozco —revira Ixyam, acusando recibo de la reprensión—.
No sé, a lo mejor la sombra del padre basta para menguarlo: no es poca cosa.
La narración puede empezar una mañana, bien crudo.
O ya tarde y lo están voceando para que se presente a los ensayos.
«¡Filarmónico, Filarmónico! ¡Yëya, mitsji xyam mka'ijtp!
¡Këtsïpëkï! ¡¿Vinxïp nax mitse'e myakyaaxat?
!». 6 Así con voz enojada, como cuando nos regañaban por escaparnos del solfeo.
—No localices la historia en el pueblo. Ya sabes, te acusarán de beneficiarte o de hacerte rico con nuestra cultura —Kumaapa pela otra vez los ojos, enfatizando el sarcasmo.
—Demasiado no para un ratito.
—Apenas llevo cuatro.
—Dosis cuádruple de la recomendada.
—Bueno, que te lleven a asamblea, pues.
—Sé que bromeas, pero sí me preocupa. Apenas estoy comenzando a escribir y ya tengo miedo de lo que vaya a decir la gente. Si no cambio el nombre del pueblo van a decir que con qué derecho o cuánto dinero estoy ganando.
—Aunque no escribas el nombre, todos sabrán que se trata de nuestro pueblo. Tal vez podrías juntar muchos pueblos en uno solo, difuminar la identidad, jugar con eso y usar nombres inventados.
—¿Como cuáles?
—No sé, se me ocurre algo como Vinïtskojm 7 o Mö'ötviinm… 8
—¿Se te acaban de ocurrir? Siempre has sido demasiado veloz para mí.
—¿Qué tal Jyajöma? 9
—Jyajöma. Está muy bueno ése. Pero sería Jyajöma'am, 10 ¿no?
—Sí, podría ser.
—Jyajöma'am, Jyajöma'am —saborea la repetición.
—También podría ser: Tsinkavux'am 11 —continúa Kumaapa, inspirada y juguetona.
—Ja, ja, ése ni nos queda, acá casi ni somos así —ambos se divierten—.
Pero, para qué le busco —Ixyam tuerce la boca una centésima después de la risa, como aprovechando el impulso, derrotado ante la súbita idea de la única crítica que lo aterra: la comunitaria—, es mejor hablar de otro lado y de cosas que no ofendan a nadie, al menos a nadie de aquí.
Sobre algo universal como el amor. Además, eso sí vende.
¡Imagínate las ventas de un indígena discapacitado enamorado!
Como dice Bavcar, todos tenemos derecho al amor.
—Él dice que a la imagen…
—Es lo mismo. O, si prefieres, me pongo decimonónico: sobre la melancolía y el desamor.
Si yo escribiera ahorita —se sienta por fin y se ilumina la habitación: por la ventana entran los rayos solares de las 5:35 p.m. en otoño, con la puntualidad de la nostalgia—, si me pasaras mi iPad, escribiría de cuando, antes de viajar, recogía piedras —se transporta a la infancia, ignorando las alarmas del preconsciente: tiene poco tiempo para hacerlo—, llenaba mis bolsillos y las iba soltando de a una en las comunidades y parajes que íbamos pasando: me apenaba que los lugares no pudieran conocerse entre sí y de ese modo intentaba remediarlo un poco.
Describiría las tardes lluviosas cuando me enamoré de morro, sin que nadie lo supiera, por introvertido.
Hablaría de cómo la timidez caminó siempre conmigo: desde pequeño la sacaba del ropero cada mañana, le sacudía la humedad y me la ponía para salir a la calle; y de los suspiros que echaba mientras caminaba entre la neblina, sobre la alfombra empedrada o a la rivera de los ríos profundos donde aprendimos a nadar, ¿te acuerdas?
Yo quería abrazarla, manita, así como las nieblas a los bosques.
O como los demás a sus novias, que no padecían de retraimiento alguno.
—A mí me abrazabas, flaco.
—Tú eras diferente.
—Sólo te estoy provocando —ríe ella, contagiada de ternura.
—Nunca te conté, ni a ti ni a nadie, que escribía cartas que querían ser poemas.
Todavía conservo esos papeles amarillentos.
Deseaba con todo el corazón que, leyéndome, se apiadara de mi vergüenza.
Pero a Töpïj 12 no le hubieran interesado mis cartas, aunque me hubiese animado a dárselas.
Ella prefería la música de aliento para combinar con el rebozo negro.
Aún ahora, mis poemas chapotearían juguetones como el agua en Taxïkojm, vibrarían alegres como Nëkaajtïjkp y correrían nervudos como Tsaptsnë'am.
13 Mis letras podrían caer mecanografiadas como granizada sobre nuestras montañas o como tarola de Daniel Sada.
Pero a mí nunca me ha servido escribir: no me hace más llevadero el peso de los días, no me ayudó para enamorar a nadie, ni para sentirme menos solo ni para acariciar ningún dolor.
Porque escribir, ahora tú perdóname, no sirve para nada —5:39, la nube oscura regresa, Kumaapa lo advierte—, no calma ninguna aflicción, a ti no te protegió de ninguna golpiza de tu papá y a mí no me dio el amor ni el respeto de nadie.
En el pueblo mis textos son cursilerías propias de alguien sin callos en las manos.
Mejor debería aprender a tocar algún instrumento y regalar un son en cada parada de la calenda.
—También podrías perseguir la música escribiendo. Dale un ritmo a cada capítulo de tu novela, para bailarlos o disfrutarlos en silencio, según te lo pidan tus filarmónicos…
1 Doble paralelismo que significa siempre o todo el tiempo . Literalmente: con el paso del día y de la noche … siempre de día y siempre de noche . Tiene una fuerte pesadez. Son expresiones y también pasajes de un saludo ritual.
2 Máxima deidad mixe.
3 Hoy.
4 La que sueña.
5 Padecer una enfermedad mental no es una excusa para actuar como un idiota.
6 ¡Filarmónico, Filarmónico! ¡Apúrate, sólo tú faltas! ¡Entiende! ¡¿Cuántas veces te lo vamos a repetir?!
7 Cerro de la Niebla.
8 Lugar del Ojo de Agua.
9 Donde sea o Quién sabe dónde.
10 El sufijo - am es locativo.
11 Lugar de los Pericos.
12 Flor de la Lluvia.
13 Nacimientos y corrientes de agua llamados así: Lugar del Canal de Agua, río Toro y río Colorado, respectivamente.