Epílogo
Un año después, castillo de Huntly
E l viento sopla entre las piedras del castillo.
Me acerco a uno de los ventanales donde me imagino a mi tía, una mujer joven y enamorada de Alistair.
Ewan, a mi lado, con las manos en los bolsillos, me observa con esa mezcla de amor y ternura que solo él sabe darme.
Cierro los ojos y respiro tranquila. Comienzo a susurrar como si mi tía pudiera escucharme.
—Tía, ya ha pasado un año desde que te fuiste. Mírame, hice lo que me dijiste.
El viento me revuelve el pelo y un escalofrío me recorre de pies a cabeza.
—Ahora vivo con Ewan en la granja. —Lo miro de reojo—. Es mejor de lo que puedas imaginar, con él he encontrado mi verdadero hogar. Ewan es el hombre de mi vida. —Mi pareja entrelaza su mano con la mía.
—Skye e Ian siguen juntos, ahora viven en una casita muy cerca de nuestro hogar.
Ewan ha aprendido a compartir el trabajo con ellos y tiene más tiempo libre para nosotros, así podemos viajar en la que él llama la tartana.
—Lo miro con todo el amor que le tengo—.
Skye no solo es mi cuñada, es también una de mis mejores amigas junto con Lola, María y Rosario que vienen a visitarnos cuando pueden.
Ahora son ellas las que disfrutan de la casa en Chipiona, yo no voy tanto como me gustaría, pero la cuidan por mí.
Una lágrima cae por mi mejilla y la quito. Hago una pausa intentando reordenar mis ideas, después le sigo contando:
—Terminé el libro, ese que tanto trabajo me costó escribir. Las chicas dicen que tenía que venir Ewan a desbloquearme la mente. Viniendo de ellas, imagino qué quieren decir con eso de desbloquear —digo con una sonrisa y mi voz se quiebra por la emoción.
—Lo terminé, lo publiqué y ahora —río incrédula—, es número uno en ventas en todo el mundo. ¿Te lo puedes creer? Al final Nebulosa Estelar tenía razón: sabía leer el futuro en las pupilas de las personas.
Ewan besa mi mano recordándome que está aquí, apoyándome en este duro momento. Miro al cielo gris, ese que he aprendido a amar tanto como al de mi tierra.
—Soy feliz, tía. De una forma que no sabía que podía serlo. Y tú tuviste mucho que ver, porque aquella frase tuya, la promesa que me hiciste hacer…
Aún recuerdo la voz en mi cabeza susurrándome: «El amor de tu vida te aguarda». Miro a Ewan como si fuera la única persona en el mundo.
—Tenías razón, me estaba esperando.
Ewan me rodea con sus brazos y me atrae hacia él. Apoyo la cabeza en su pecho y miro hacia el horizonte. Y en ese instante, siento que, por primera vez, mi vida encaja.