Kilt me, please!: Ruta al corazón, con parada en Escocia Prólogo
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Kilt me, please!: Ruta al corazón, con parada en Escocia

Kilt me, please!: Ruta al corazón, con parada en Escocia

Por Rocío Gallego

© inepub.com

Prólogo

S entada en una butaca del despacho de su abogado, le doy al play en el ordenador para ver lo que ha grabado mi tía. Su abogado, después de leer el testamento, me ha dejado sola en la oficina para que pueda ver el vídeo a solas.

Su imagen aparece temblorosa como si lo hubiera grabado con prisa. La sonrisa de mi tía es la misma de siempre: cálida, luminosa y con un toque travieso.

—Hola, mi niña. —Algo dentro de mí se me rompe al escuchar su voz—.

Si estás viendo este vídeo, significa que ya no estoy contigo.

Pero no quiero que llores, no es hora de lamentos, lo que quiero es que me escuches con atención—: He vivido de manera intensa, Lucía, —la grabación continúa—, y quiero seguir haciéndolo, incluso después de muerta.

Por eso necesito que hagas algo con mis cenizas.

Siento un nudo en la garganta. No sé qué me tiene preparado, pero me temo lo peor. La conozco demasiado bien y sé que no trama nada bueno.

—Quiero que me lleves a Escocia. No sé si crees en las reencarnaciones, pero yo siempre me he sentido atraída por ese país, y siento que mi laird escocés me aguarda en un precioso castillo.

—Espera unos segundos en silencio—. Es de locos, pero sé que el amor de mi vida me espera allí.

El castillo está en Aberdeen, no preguntes por qué, ni yo misma lo sé.

Solo sé que siento una fuerte fijación por ese lugar.

Mis lágrimas caen sin poder controlarlas.

—Prométeme que irás en mi furgoneta; será un último viaje juntas. El amor me espera y, quien sabe, puede que tú también lo encuentres por el camino.

Guiña un ojo y el vídeo se corta. Mi mirada queda fija en la nada durante unos interminables segundos asimilando sus palabras: quiere que vaya a Escocia.

Me encojo de hombros. «Bueno, pues habrá que ir, ¿no? No tengo nada que perder y nada ni nadie me retiene aquí».