Just like an Engel Amethyst
65%

Amethyst

Al terminar la cena nos quedamos bebiendo un rato y haciendo sobremesa hasta que nos dan las doce de la noche.

Nos deseamos feliz Navidad de inmediato e hicimos un brindis por ello; ya que todos somos grandes no hay para qué esperar hasta que sea el otro día, así que nos entregamos los regalos en ese mismo momento.

Creo que jamás he tenido una Navidad tan bonita, las risas y el cariño son genuinos y sin duda lo pasamos excelente a pesar de los problemas que todos traemos encima.

Antes, siempre que se acercaban estas fechas se me apretaba el estómago de solo pensar que mi padre se podía pasar de copas y ponerse violento.

Una vez, cuando era niña, tuve que irme corriendo porque él rompió el árbol de Navidad y quiso golpear a mamá; yo con suerte tenía once años y mucho no podía hacer, mi única reacción fue salir corriendo de casa y pasé la noche buena en la calle sentada en una banca.

De solo recordar esa y tantas veces que fue así me da pena, pero ahora todo ha cambiado y se siente demasiado bien haber pasado una cena así de bonita.

Quedo de verme con Asher cuando finaliza la cena pero como la celebración se alarga le envío un mensaje para que se pase por casa de Alastor; ya lo había conversado con el resto y no les molesta.

Estoy afuera fumando un cigarrillo mientras hablo por chat con Asher cuando Caín aparece a mi lado con las manos en sus bolsillos. Lo miro de reojo y él sonríe.

—Cuando acabes el cigarrillo sube al cuarto de Alastor, vamos a hablar unas cosas entre todos —exclama en un tono tranquilo.

—¿De qué se trata?

—Arriba les diré.

—Por dios Caín, me da ansiedad —boto la mitad del cigarro—. Venga, subamos de inmediato.

Una vez en el cuarto de Alastor, me siento junto a Juls quien me hace un espacio en la cama. Me sorprende que también esté Kaya allí, pero me centro en prestarle atención a Caín mientras habla.

—¿O sea que tú crees que mi hermano está protegiendo a Dalila? —pregunta Isabella. Caín asiente.

—Eso no tiene sentido, mi tía desapareció hace mucho tiempo y sinceramente lo más probable es que esté muerta —afirma Kaya.

—Como sea, pero hay que llegar al fondo de eso y para mí será prioridad buscar a Dalila Dealvy —responde Caín.

—Veré qué puedo averiguar en la corredora —responde Alejandra.

Algunos se me quedan viendo ya que no opino nada.

—En un rato llegará Asher, veré qué puede decirme —me pongo de pie y voy de regreso a la sala para estar atenta cuando él llegue.

—Feliz Navidad, Ma Petit —exclama cuando camina hacia la puerta donde yo lo espero. Estoy nerviosa ya que se lo presentaré “oficialmente” a mi mamá.

—Feliz Navidad, Mon Chéri —sonrío dándole un abrazo.

—Feliz Navidad gente —suma Tyr.

—Vaya sorpresa —digo riendo.

—No me iba a quedar aburriendo en casa, Fenrir tuvo que salir con Gen y yo preferí venir.

—¿Gen?

—Genesys —interrumpe Asher. Se me revuelve el estómago al oír su maldito nombre.

—En fin, vayamos adentro, quiero darte tu regalo —digo sonriendo mientras Tyr nos mira con mala cara—. Los demás están arriba en el cuarto de Alastor —bufo poniendo los ojos en blanco.

—¡Una orgía, me encanta! —se larga casi corriendo mientras Asher y yo negamos con la cabeza.

—Traje champagne —exclama Asher al entrar a la casa, justo viene Hansen hacia nosotros.

—Vaya, un Dom Pérignon, creo que es muy refinado para mí —comenta él mientras mi madre lo toma del brazo.

—No seas grosero —le dice ella en tono bajo y se queda mirando a Asher.

—Mamá, él es Asher… mi…

¿Qué se supone que hay que decir?

—Sí sé quién es, cariño —responde ella totalmente seria—. Un gusto.

—El gusto es mío, señora —comenta Asher besando su mano. Todo es muy incómodo así que dejo el champagne sobre una mesita y salgo con Asher a la zona de la alberca, que es solo hielo.

—Es preferible estar adentro… —dice él.

—No, quiero darte el regalo en privado —exclamo sonriendo mientras lo llevo hacia un costado.

En su cara se forma una expresión coqueta.

—¿Mmm, qué tipo de regalo?

—Dios Asher, no es lo que crees —tomo una bolsita que había escondido y se la entrego. Son un par de gemelos que me costaron un ojo de la cara pero los elegí con mucho afecto—. Feliz Navidad.

Le doy un tierno beso en los labios y me quedo esperando que lo vea.

—Amethyst, no te debiste molestar —dice viendo su regalo con asombro—. Serán mis favoritos desde hoy.

Le doy un abrazo al oírlo y él me corresponde. Cuando nos apartamos saca un sobre de su bolsillo y me lo da.

—Feliz Navidad, Ma Petit.

Con curiosidad comienzo a abrirlo rápidamente. Leo el documento varias veces sin poder creerlo; es un pasaje de avión a mi nombre con destino Madrid. —¿Asher? ¿Qué significa esto?

—Sé que no es la forma de decirlo pero debo mudarme por un tiempo a Madrid por trabajo.

Se me hace un nudo en la garganta.

—Y la verdad es que no soporto la idea de alejarme de ti. Quiero que vayas conmigo, puedes viajar adonde quieras allá mientras yo trabajo, pagaré por todo y por cada gasto tuyo.

—Asher, yo…

—No, Ma Petit, no debes responderme ahora. Si decides ir, te estaré esperando. Tú pones la fecha.

Joder… creo que jamás he tenido que tomar una decisión así. ¿Qué debo hacer? Sé que él no necesita una respuesta inmediata, pero desde ya estoy pensando en todos los escenarios posibles, en si me voy o me quedo. Maldita sea, odio tomar decisiones.

—¿Asher, qué sabes de Dalila Dealvy? —pregunto luego de un largo e incómodo silencio.

Él frunce el ceño y me mira con algo de confusión.

—Pues, Dalila era muy amiga de Gerard.

—¿Y qué pasó con ella?

—Varias cosas en realidad. Entre los fundadores se rumoreaba que, desde que perdió a su hija, quedó un poco loca y luego, con toda la movida del fentanilo, al parecer se volvió adicta y finalmente se largó de Graydale —suspira—.

Y también era novia del idiota que mató a mi hermano, pero eso lo sabe todo el mundo.

Kaya no había mencionado nada de una hija, ni tampoco Hansen había dicho jamás algo al respecto.

—¿A qué se debe la pregunta? —dice Asher, haciéndome reaccionar.

—Caín tiene una teoría medio loca —río y me acerco a él para colocar mis manos en su rostro—, pero supongo que te la contará él mismo ahora que son “socios”.

Asher niega riendo y me toma de la cintura para acercarme a su cuerpo y besarme lentamente. Me siento tan bien con Asher que realmente podría irme con él adonde sea, pero no puedo dejar a mi Güzel ahora que nos reencontramos… ni a Fenrir.

O más bien, que se joda Fenrir.

Aún así debo mínimo conversar esto con mi madre y las chicas y esperar sus consejos. Mi cabeza es un lío constante y dudo tener la cordura para tomar una decisión correcta.

Tras pasar un buen tiempo afuera, volvemos al interior de la casa con los demás.

Es la primera vez que Asher y yo compartimos con el resto sin que todo sea drama y problemas.

El resto de la noche resulta genial, aunque Asher se la pasa gruñendo porque Hansen bebe el champagne directamente de la botella; aun así, se le nota contento y me gusta pasar momentos así con él.

Cada uno se va por su lado cerca de las cinco de la mañana. En cuanto mi madre y yo nos despedimos de Hansen y Kaya, entramos a nuestra casa en medio de bostezos.

—¿Dormimos juntas? —pregunto con un puchero.

Ella asiente.

Cuando ya tenemos el pijama puesto, nos metemos a la cama y ella me abraza. Me siento extraña por sentirme tan bien. Tan jodida estoy que me parece raro experimentar algo de felicidad, pero todo ha sido tan único que quiero repetir este recuerdo una y otra vez.

—Fue una muy bonita Navidad —comenta ella mientras intenta mantener los ojos abiertos.

—Sí que lo fue —le doy un beso en la mejilla—. Buenas noches, mamá. Descansa.

—Buenas noches, cielo. Te adoro.

En el momento en que me estoy quedando dormida, una imagen llega a mi cabeza: el recuerdo de aquella Navidad que pasé sola en una banca.

No sé si es un sueño, pero puedo ver a esa niña ahí, asustada y temerosa.

Me acerco lentamente y la abrazo. Ella me sonríe, y entiendo que todos los que estuvieron presentes esta noche repararon algo que ellos no rompieron.

Una pequeña parte de mí se reconstruye… y puedo volver a decir:

¡Feliz Navidad!