17 Rou #3
—Entiendo, tendré que hablar con Morti para despejar mis dudas —dijo Júlia pensativa.
—Inténtalo —dijo Amz provocativo—. No soltará ni una palabra.
—Ya lo veremos —dijo Júlia confiada.
—Bien, es hora de que te conceda mi don. —Nuestra madre colocó su puño como si estuviera sujetando un bastón imaginario y empezó a brillar.
—¿Te imaginas que vuelve a conceder otro de esos extraños báculos? —divagó Amz . Odz le dio un codazo para que mantuviera el silencio, y ambos comenzaron a lanzarse manotazos como dos gatos enfurruñados.
El brillo de Energía se detuvo, y su gesto reveló que esas eran sus intenciones, así que disimuló y cambió de idea.
—Para nada, he pensado algo mucho mejor — Uor tomó a la Elegida por los brazos y su brillo se reanudó—. Todos los efectos que provoca la uorlea , tú los podrás utilizar a tu antojo sin necesidad de beberla.
—¡Muchas gracias madre! —La Elegida y Uor se abrazaron y con un beso en la frente de nuestra madre, se despidieron.
En ese momento, al dar media vuelta para marcharse, detectó un nombre que hizo que le diera un vuelco el corazón: Charles Darwin. El hombre cuya teoría estaban estudiando en su clase de biología cuando conoció a Evolución.
No pudo evitar evocar el día que su vida cambió.
No había pasado mucho tiempo, pero sentía los recuerdos de su vida anterior muy lejanos, como si pertenecieran a otra persona y, en cierta manera, se sentía muy distinta a la Júlia de aquellos tiempos.
Mientras divagaba y añoraba su pasado, manteniendo la mirada en el nombre de Darwin, una idea le asaltó de pronto.
—Energía, si los Inmortales de otros planetas pueden regresar con sus mismos cuerpos, esta especie de nichos, ¿están vacíos?
¿Y los Inmortales de la Tierra? ¿Están aquí encerrados hasta que surge una ocasión especial y regresan a la Hermandad?
—preguntó un tanto impactada. Energía se quedó atónita ante la divagación de la Elegida y Amz y Odz no pudieron evitar reírse dándose palmadas el uno al otro al compás de las carcajadas, Energía les echó una mirada, que no suele poner nuestra madre, para que cesaran.
—Todos los cajones están vacíos Júlia, esto es una especie de registro de las personalidades que ostentan el título de Inmortal, no retenemos a nadie que no se lo merezca en contra de su voluntad.
Como te he dicho antes, los Inmortales de la Tierra se quedan en esta Dimensión, pero no aquí encerrados, tienen libertad de movimiento.
—Júlia relajó el rostro y asintió a las palabras de nuestra madre.
—Cuando dices «a nadie que no se lo merezca» —dijo Júlia gesteando unas comillas con sus dedos—. ¿Te estás refiriendo a esos nichos encadenados de ahí? —preguntó señalando hacia un lateral.
A nuestra protagonista no se le escapa una.
Esas falsas tumbas a las que se refiere Júlia son una especie de cajas fuertes cerradas por gruesas cadenas que no están fabricadas con hierro ni acero, sino con otra tecnología derivada del cristal de los mitzrar .
Estos sistemas de contención están formados por una combinación de los ocho elementos cristalizados y moldeados en eslabones, unidos y sellados formando una ristra impenetrable, aunque realmente están pensadas para que no escape el contenido.
—Los Inmortales que ves encadenados son los seres que no deberían tener tal título —indicó Energía.
—¿Cómo? Yo creía que lo de ser Inmortal lo concedías tú —señalo Júlia desconcertada.
—En ocasiones, así es, pero en general lo consiguen por méritos propios, como decís los humanos, porque han dejado huella, es decir, han pasado a la historia y su memoria pervive, esto es ser un Nautgachz en realidad —desveló Energía—.
Muchos seres, por sus actos, como dictadores y genocidas, también han sobrevivido al paso del tiempo, aunque no se merecen ningún título, y mucho menos el de Inmortal con los privilegios que ello conlleva, por lo que sus esencias son encerradas por toda la eternidad, ni siquiera tienen oportunidad de redención, sus almas están tan oscurecidas que no tienen rastro de uor que recuperar. —Júlia se quedó boquiabierta.
—¿Y ese nombre? —preguntó mientras se acercaba para leerlo—. Krotox. ¿Por qué tiene tantas cadenas?
—Ni siquiera los glubonianos pueden olvidar ciertos acontecimientos.
—La voz de energía sonó melancólica—. Krotox fue el primer ser inteligente en caer en la oscuridad, acusaba a los Creadores de favoritismo hacia los mitzrar y sus ideas acabaron en un genocidio en Mitzthatz .
Entonces fue cuando se creó el aintrolur , condenando a Krotox y sus seguidores, nunca más ha sido necesario dicho juicio —expuso Energía.
El horror se dibujó en la cara de Júlia.
Krotox fue quien encarnó el concepto de tirano.
Manipuló a sus seguidores y abusó de su poder para tratar de conseguir sus objetivos que, ominosamente, incluían la extinción a los mitzrarianos.
Fue un gluboniano metódico y sagaz, al que no le gustaba dejar nada al albur, por lo que, a medida que extendía sus ideales y ganaba adeptos sin hacer demasiado ruido, consiguió dominar el glutz , hasta tal punto que logró ser capaz de multiplicarse infinitamente, posteriormente enseñó a sus seguidores a usar de la misma forma el elemento y, cuando todo estuvo a punto, inició un inopinado ataque a Mitzthatz , llevando a cabo una matanza a nivel planetario.
—Espera un momento, ¿eso no es violencia?
—Ya sé por dónde vas, muy astuta —comentó Energía—. Lo que pasó en Mitzthatz ocurrió después del nacimiento de Norzrou . El Creador que representa la violencia ya existía en el universo y, aunque surgió de Norzlin , que sí había sido humana, Norzrou nació como Creador y, por tanto, es universal.
—¿Tú también Energía? Qué lío me armáis siempre —dijo Júlia masajeando sus sienes para intentar disminuir las típicas migrañas que la aturdían por el exceso de información.
—Querida Júlia, no es fácil simplificar la historia del cosmos.
—Tienes que ver que nuestra madre te ha explicado en dos frases lo que ocurrió durante mucho tiempo —aclaró Odz .
—Hay algo que no comprendo. ¿Por qué pasan estas cosas? Ya me han explicado por qué ocurren en mi planeta, pero ¿en Mitzthatz ? ¿No podríais haber chasqueado los dedos y se acabó el problema?
—No es tan fácil, sabelotodo —dijo Amz .
— Amz por favor —le reprendió nuestra madre.
—Perdón, madre —contestó cabizbajo.
—Querida Elegida, entiendo tu duda hacia nosotros, pero ni yo, ni Bonlur ni Lanyur , podemos abusar de nuestros dones.
—¿Pero por qué? ¿Hay un Creador por encima de vosotros?
—Créeme Júlia, yo me lo he preguntado muchas veces. —La voz de Odz sonó críptica y Energía puso un semblante enigmático.
Añádeme a mí también como formulador de esa cuestión.
Los Creadores sospechamos que sí que debe haber alguna entidad por encima de nuestra madre, que controla el buen funcionamiento de todas las cosas, como lo que te comenté de la confidencialidad temporal que usa Tiempo.
En este aspecto, no te puedo aclarar nada, solo puedo lanzar conjeturas.
Dejando el eco del misterio resonando en el aire, Amz y Odz se marcharon debatiendo sobre quién le caía mejor a Júlia.
La Elegida quiso lanzar sus pesquisas sobre la existencia de esa posible fuerza superior, pero Zitrra interrumpió sus intenciones cuando surgió de entre la niebla.
Necesitaba a nuestra madre para unos asuntos, por lo que Júlia, conocedora de su historia, se alegró mucho de conocerle y se despidió de ambos no sin antes transmitirle su admiración por ser el único ser de luz capaz de dominar la oscuridad.
Así pues, Júlia se marchó en busca de Morti, analizando en su fuero interno cada palabra de nuestra madre, percatándose de que, a pesar de todas las dudas que le había despejado, muchas nuevas se agolpaban en su cabeza deseando obtener respuesta.
La sala de los Inmortales le pareció un lugar intimidante, un tanto ostentoso y estaba casi convencida de que era una habitación infinita.
No iba mal encaminada. Yo te puedo asegurar que infinita no es, pero casi, aquel lugar es extremadamente extenso.
Júlia se preguntaba el porqué de aquel tamaño descomunal, Energía le había dicho que allí estaban registrados los Inmortales de todo el Universo, no solo de la Tierra, pero aun así, había un bosquejo que se repetía una y otra vez, destacando de entre los demás, tratando de desembarazarse del abigarrado ovillo de ideas que tenía en su mente.
Si Nautgachz , significa literalmente «no olvidados», ¿no debería estar allí registrado todo aquel que tuviera seres queridos en el momento de su partida?
Cierto es que son muchos, decenas de miles de seres de multitud de especies, los que ganaron el título de Nautgachz y que hoy y por siempre se encuentran eternizados en estos nichos. Estos son los Inmortales a los que nuestra madre les concedió los privilegios de su título.
Pero Júlia, mostrando nuevamente sus dotes analíticas y su astucia, ha dado en el clavo.
Todo aquel que abandone la vida dejando familia y amigos que le recuerden, que lloren por su ausencia, dejarán su nombre registrado en la sala de los Inmortales durante todo el tiempo que esto sea así.
Quiero decir que, cuando mueras, mientras haya alguien que te recuerde con cariño, alguien en quien hayas dejado huella, tu nombre permanecerá en la sala de los Inmortales, como un tributo al bien que has hecho en tu entorno.
Pero es un título sin honores, tu seguirás tu camino, el que elijas tras el juicio de Destino, y tu nombre desaparecerá de la sala de los Inmortales en el momento que tu recuerdo se desvanezca de los seres vivos.