17 Rou
Rou
Nuestra protagonista continuaba caminando a paso ligero tras la Uortzra .
Había logrado acortar distancias, pero cuando parecía que estaba llegando a su fin y pronto la alcanzaría, la piedra de Energía giraba bruscamente o ascendía y volvía a desaparecer de su campo visual.
Además, advirtió que la estela de luz se desvanecía paulatinamente por detrás de ella.
Iba tan concentrada en no perder el rastro de Energía, que no fue consciente de la cantidad de almas que había por allí, ni cómo todas fijaron su vista en ella a su paso. De pronto, Morti se cruzó en su camino.
—¡Júlia! —exclamó Morti al darse de bruces con la Elegida—. Veo que sigues a una Uortzra .
—Sí, pero se está alejando —dijo Júlia preocupada.
—No temas, el camino de luz solo desaparece si has pasado por él —aclaró Morti.
—¡Ah, vale! Qué práctico —comentó Júlia aliviada.
—Debo dejarte, tengo asuntos que atender. —Morti se fue rápidamente.
Júlia siguió el recorrido de la roca de Energía un tanto más relajada.
A los pocos minutos, cuando torció a la izquierda dejando atrás un extraño pseudo edificio en forma de espiral, vio el brillo de la Uortzra palpitando frente a un gran muro de nubes que compartía el mismo resplandor de la piedra.
Se tomó unos minutos para recuperar el aliento por el largo paseo hasta allí — subiendo y bajando escaleras invisibles, atravesando túneles con esponjosas bóvedas, pero suelos imperceptibles, o caminando vertiginosos tramos en los que no había nada alrededor y tenía la sensación de estar flotando— y entró.
Tras atravesar la cortina de nubes meladas, Júlia descubrió un amplio lugar donde una incontable cantidad de estanterías recorrían cada rincón de aquella habitación.
Los estantes parecían estar hechos de mármol con tonalidades áureas, como los suelos que Júlia ya había visto en distintos edificios, y sus márgenes eran muy gruesos.
En su interior había una especie de cajones fabricados del mismo material.
Parecían nichos de tumbas. Júlia quedó aterida, los cementerios le helaban la sangre, solo que, a pesar del aspecto, aquella construcción no tenía nada que ver con las necrópolis.
—Tranquila, mi querida Júlia —dijo una voz cálida que la reconfortó.
Júlia se giró para saber quién era.
—¡Energía! —exclamó sin poder disimular la mueca de miedo que lucía su rostro, nuestra madre respondió con una acogedora sonrisa.
—No tengas miedo, esto que ves no son tumbas, aquí se guardan las esencias de los Inmortales, esta es la nautgachzlur , la sala de los Inmortales —explicó Uor .
Sus palabras consiguieron disminuir la tensión de la chica, que relajó los hombros y su gesto sobrecogido cambió para devolverle la sonrisa a Energía. Sin poder evitarlo, Júlia se abalanzó sobre ella y la abrazó, y nuestra madre, encantada, la acogió entre sus brazos.
—Entonces lur , ¿es sala? —preguntó Júlia extrañada cuando ambas se separaron.
—Muy astuta, pero literalmente en tu idioma sería lugar o sitio —aclaró Energía.
Energía posó su mano sobre el hombro de Júlia, y juntas, como madre e hija, comenzaron a recorrer la sala de los Inmortales, deteniéndose ocasionalmente cuando Júlia reconocía algún nombre.
—Son muchos los Inmortales, por lo que veo —dijo Júlia atónita mirando la infinita hilera de criptas.
—Ten en cuenta que no solo hay Inmortales en tu planeta. Mira ahí —señaló nuestra madre. Júlia giró la cabeza en la dirección que indicaba y leyó los nombres de Baco y Zitrra—, ellos son Inmortales del planeta Mitz —reveló Energía.
—Ese concepto de Inmortales no llego a comprenderlo del todo —admitió Júlia confusa volviéndose para mirar a Uor .
Nuestra madre le acarició la mejilla y deslizó un mechón de pelo por detrás de su oreja antes de continuar.
—Para tu especie, la muerte se ve de muchas maneras.
—Nuestra madre empezó a enumerar esas «maneras» contando con los dedos de la mano—.
Para algunos es el final absoluto, donde no hay nada después; otros creen en la reencarnación en otras formas de vida; otros imaginan diversos paraísos eternos.
La realidad, es que todos tienen razón, existen diferentes destinos, de hecho, es él quien decide qué pasará con la esencia de cada ser vivo —esclareció Uor .
Júlia asintió y pronto lanzó otra pregunta, las palabras de nuestra madre le recordaron algo.
—Vi el juicio de Eleanor, ¿qué le pasó? —Energía se quedó pensativa y Júlia esperó paciente.
—Ya la veo, su sentencia fue favorable, ahora ella está purificando su esencia y después podrá escoger su camino, pero siempre debe pedirle permiso a Destino.
—¿Qué opciones tendrá? —curioseó Júlia.
—El sino que más se suele escoger es el conocido como uornorz .
Júlia entrecerró los ojos a modo de reflexión y Energía calló, dándole unos segundos para cavilar.
—¿Movimiento de energía? —especuló Júlia.
—Literalmente se podría traducir de esa manera, pero yo lo interpretaría más como «el viaje» —corrigió Energía.
—¿Y qué es? —continuó indagando Júlia.
—Al igual que vuestros océanos tienen mareas y corrientes de agua que recorren el planeta, en el universo hay flujos de uor que alcanzan cada rincón del cosmos, es como una eterna salida turística —expresó Uor haciendo movimientos ondulantes con su mano.
—¡Guau! ¿Y que más puedes elegir? —preguntó Júlia impaciente.
La curiosidad de Júlia es incombustible pero nuestra madre es una gran… eso, madre.
—Si tu sentencia es favorable, además del uornorz , también puedes escoger regresar a tu planeta, pero en la piel de un individuo de otra especie diferente, lo que algunas religiones llaman reencarnación.
También puedes quedarte en esta dimensión, la mayoría de los que eligen este camino son enamorados del conocimiento, ya que, el hogar de Yulth , a quién llamáis Destino, guarda toda la sabiduría escrita y hablada.
Júlia miraba atentamente a Energía y asentía a sus palabras mientras las asimilaba.
—¡Increíble! Pero, entonces, ¿Qué ventaja tiene ser Inmortal?
—Si se te concede este título, puedes regresar a tu planeta con la misma forma que tenías en vida —manifestó Energía.
—A ver si lo he entendido —dijo Júlia confundida—. ¿Resucitas?
Energía rio ante las ocurrencias de la Elegida, le encantó verla tan dispuesta a comprender cada aspecto de su recién descubierto mundo.
—No exactamente —contestó nuestra madre—. Es tu energía, tu uor , lo que los humanos llamáis alma, lo que vuelve, y te otorgamos el mismo cuerpo.
—¿Igual que las Artes que en el pasado fueron humanas y al convertirse en Arte mantuvieron su mismo físico? —siguió indagando Júlia.
—Más o menos, solo que las Artes ostentan el título de Creador, no de Inmortal, por eso tienen dones especiales. De nuevo Júlia asintió y se quedó pensativa, ordenando en su mente toda la información antes de seguir con su interrogatorio.
—Claro, entonces ¿los Inmortales serían como mini Creadores? —preguntó Júlia, Energía volvió a reír ligeramente.
—Podríamos llamarlos así —asintió Energía—, al fin y al cabo, los Creadores somos grandes cantidades de uor que comprimimos en cuerpos cuando queremos visitar algún planeta.
—Júlia abrió la boca para intervenir, pero nuestra madre alzó su dedo índice haciéndola saber que no había terminado su discurso—.
Cierto es que esto no puede ocurrir en la Tierra —continuó hablando Energía—.
El libre albedrío que se os concedió aisló tu planeta del resto, por tanto, que alguien regresara después de muerto con la misma forma, podría traer problemas —esclareció Uor —.
Los Inmortales de la Tierra se quedan en esta Dimensión y se les permite visitar otros planetas y, en ocasiones especiales, volver a la Hermandad.
—¿Como en la fiesta que me organizaron antes de venir aquí?
—Así es, cielo —confirmo Uor .
—Ya me ha quedado claro, ¿qué pasa con los que tienen una sentencia desfavorable? —interrogó Júlia.
—También pueden tener diferentes destinos.
—Júlia guardó silencio, dando pie a Energía para que continuara hablando—.
Lo primero es pasar por las manos de Vinz.
La parca líder hará todo lo posible por reducir la oscuridad del sentenciado, aunque, en casi todos los casos, no es suficiente.
Tras esta desintoxicación, Yulth dicta una…
llamémosle instrucción sin instrucciones, es decir, determina una misión que debe cumplir el condenado dependiendo del origen de su oscuridad.
En tu planeta hay muchas historias y leyendas de este tipo, relacionadas con fantasmas y espectros que deben acabar algo que dejaron sin terminar cuando fallecieron.
Es algo parecido, puesto que el objetivo de la misión que escoge Yulth para el condenado, debe ser el aprendizaje.
Solo el propio ser vivo puede curarse completamente de su oscuridad, tarea que puede llegar a resultar complicada y frustrante, incluso interminable.
Júlia la escuchaba embobada, se sentía realmente cómoda abrazada por el cálido tinte de la voz de Energía.
—Espera, ¿los fantasmas existen? —preguntó alucinada, saliendo del estado de calma que le proporcionaba Uor .
—Claramente —afirmó Energía—. Aunque no como a veces los imagináis. No pueden interactuar con el resto de elementos, solo con la uor , por eso algunas personas afirman sentir estímulos energéticos o vibraciones en ciertos lugares —explicó nuestra madre.
Júlia se abstrajo durante unos segundos, rememorando una vivencia extraña, pensando que quizá aquello no fue casualidad y esas últimas palabras de Energía lo explicaran todo.
—Interesante… yo tuve una experiencia parecida —empezó a narrar Júlia—.
Hace un par años, en el campo de mis abuelos, había un gatito que tenía la mala manía de acercarse a los coches cada vez que entraban por la puerta, un día fue atropellada y yo sentí una premonición de su muerte unas horas antes, ¿tiene algo que ver? —Energía formó una cálida sonrisa.