Júlia y los Creadores. Cambiar o Morir 16 El continuo Bonlur—Lanyur #3
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16 El continuo Bonlur—Lanyur #3

Júlia cerró los ojos y guio sus pensamientos hacia las lecciones sobre los elementos que habían compartido con ella las Artes.

Primero se concentró en lo aprendido con Quontar .

Él paseaba con Júlia montado en su monopatín y le explicaba que, para dominar el ain , debía convertirse en aire, fluir con él y ser consciente de cada caricia de viento en su cuerpo.

Júlia solía extender sus brazos mientras patinaban rápidamente por las carreteras para abrazar el ain y solía deslizar sus manos en los flujos de viento que originaban las manos de Quontar .

Estas clases le proporcionaban una agradable sensación de libertad, adoraba conocer el ain y pronto aprendió a apreciarlo y a permitirse formar parte de él.

Rememorando esos sentimientos, Júlia empezó a respirar lenta y profundamente, expandiendo su caja torácica para llenar sus pulmones y exhalando suavemente después.

Se percató entonces de que era plenamente consciente de su respiración, literalmente era capaz de sentir todo el recorrido de oxígeno, desde que penetraba por sus fosas nasales hasta que alcanzaba los alveolos.

Con cada exhalación podía percibir como el ain que salía de su nariz fluía libremente descendiendo por su cuello, rozando sus hombros, discurriendo a través de sus brazos con ligereza, hasta acumularse en las palmas de sus manos.

Llegado el momento, Júlia inspiró fuertemente, tensó los músculos de sus articulaciones superiores, y con un fuerte soplido, vació sus pulmones y liberó todo el aire que tenía entre sus dedos.

Universo se quedó inamovible frente a la pequeña brisa que había podido convocar Júlia.

—Impresionante —dijo Universo sarcástico—. Para haberlo sacado de tus minúsculos pulmones tampoco esta tan mal, a ver los demás.

Al margen de la reacción de Bonlur , Júlia se puso muy contenta, las lecciones sobre los elementos no habían sido una pérdida de tiempo y ahora estaban dando sus frutos, al menos la de Skate.

Con la alegría que le trajo el viento, se puso a cavilar sobre cómo poner en práctica lo aprendido sobre el tzra y empezó a recordar la sabiduría que Escultura le había transmitido.

Sin embargo, las clases con Tzramitz eran agónicas.

Sus prácticas consistían en permanecer durante varios minutos enterrada, su mejor marca fue poco más de una hora.

Sí, he escrito enterrada, completamente sepultada.

Escultura aseveraba que tenía que sentir el palpitar de la tierra para poder dominar el tzra .

Debía alcanzar un estado de tranquilidad que le permitiera sincronizar los latidos de su corazón con los del tzra y eso solo podía lograrse fundiéndose con ella, igual que ocurría con el ain .

¡Ah! Estate tranquilo, Júlia podía respirar, emplearon una larga caña de bambú que le permitía tomar aire de la superficie.

Durante el tiempo que Júlia estaba soterrada lo pasaba realmente mal. Se sentía tremendamente angustiada y con una fuerte opresión en el pecho; hecho bastante lógico, imagínate estar tanto tiempo bajo varios kilos de suelo.

Nuestra protagonista no consiguió conectarse con el tzra , por mucho que trataba de tomar aire lentamente, el oxígeno no parecía llegar nunca a sus pulmones y alcanzaba tal estado de agobio que utilizaba la caña de bambú para pedir auxilio.

No lograba concentrarse, su instinto de supervivencia no le permitió nunca ser consciente de la respiración del sustrato.

Júlia desarrolló un principio de claustrofobia y tuvo que abandonar las lecciones de Escultura. Además, cuando revivía esos momentos inhumada, sus pulsaciones aumentaban y su tensión se disparaba.

—No puedo con el tzra —dijo Júlia hiperventilando.

—Débil simia —achacó Universo—. Está bien, muéstrame la lea .

Rápidamente se concentró en lo aprendido sobre el agua, se relajó y sus constantes se normalizaron al disipar de sus pensamientos aquellas traumáticas experiencias. Las lecciones sobre la lea fueron instruidas por Capi, la hija de Arquitectura, la primera humana que navegó por los mares de antaño.

Lamentablemente Capi no dio a la Elegida muchas directrices para dominar su elemento.

El entrenamiento se limitó a mostrarle su arte, es decir, le enseño a manejar una embarcación de vela.

En oposición a sus hermanos y hermanas, Capi no inició a la Elegida en el dominio de la lea a través de ninguna actividad en la que ella misma tuviera que fusionarse con el elemento y aprender a sentirlo, simplemente pasaban los días en alta mar, disfrutando del agua y de Sol, charlando y, de vez en cuando, Júlia controlaba el velero.

Quizá esto te haga pensar que esta actividad es más bien un ejercicio del ain , por lo de las velas, y no te equivocas.

Al menos sus viajes no fueron en vano. En una de sus salidas terminaron encontrándose con una gran mancha de basura y, desde entonces, se dedicaron a limpiar de plástico los mares.

Júlia pudo ver con sus propios ojos esas horribles islas que invaden los océanos y por supuesto, como buena alma limpia, alentó a Capi para recoger lo máximo que pudieran.

—No sé cómo controlar la lea —contestó Júlia.

—¿¡Cómo!? —preguntó enojado Universo.

—No tengo ninguna pauta de cómo empezar ni cómo concentrarme —explicó Júlia.

—¡Malditas Artes! ¡No se les puede encargar nada! —exclamó Universo.

—Tampoco es fácil enseñar a alguien sin dones —se excusó Júlia.

—Sí, sí, como quieras ¿y el utg ?

El utg , el elemento equivalente a lo que los filósofos clásicos llamaban fuego.

Algunos lo interpretaban como el instrumento del cambio y otros como herramienta de destrucción.

Para los Creadores es un elemento especial, pues a diferencia de los otros, no surgió espontáneamente de Bonlur , sino que, como ya sabes, fue un elemento necesario para la vida, concebido por nuestra madre.

Valorar este elemento como «instrumento de cambio» o «herramienta de destrucción» también es adecuado, de hecho, los Creadores que dominan este elemento suelen ser muy pícaros y son los que combaten a la oscuridad.

Realmente esto es lógico, ya que el utg fue creado para mantener alejado al rou de los seres vivos.

Para ti no debe ser solo fuego, sino también lo que conocéis como plasma.

Los humanos llamáis «estado plasmático» a una materia gaseosa ionizada, es decir, cargada eléctricamente, y señaláis de plasma algunas formaciones como las estrellas, los rayos y las auroras boreales, entre otras.

Todo esto está constituido por utg . Básicamente la característica fundamental para reconocer el utg es la emisión de luz.

Fue Chef quién se encargó de ofrecer a la Elegida las pautas para dominar el utg y demostró ser un tutor bastante estricto.

Júlia aprendió que, para controlar este elemento, debes controlar primero la uor de tu alma.

Es algo curioso que los humanos tengáis una expresión que canta: «arde de pasión», ni te imaginas lo cierta que es esta frase.

Para crear fuego, literalmente, debes alcanzar un elevado estado pasional, ardiente y fervoroso, descender hasta los instintos más primitivos de tu ser y, evidentemente, no fenecer en el intento.

Para lograrlo, muchos mitzrar recurren a la rabia, uno de los sentimientos representados por Odz .

Por ejemplo, Combusten, en actitud de máxima furia, es capaz de liberar potentes rayos a través de sus manos, algo parecido a lo que hacen los «Sith» en la popular saga «Star Wars».

Baile, utiliza ese talante intenso y efusivo que la caracteriza para dominar el utg , y otros seres, como Venus, recurren al éxtasis, y no me refiero a la droga, sino al sentimiento, son capaces de hacer transcender su uor y alcanzar un estado de iluminación mística, algo similar a la transverberación que describió Bernini en su obra «el éxtasis de Santa Teresa», y la religión cristiana no es la única que habla de esta revelación espiritual, las diferentes ramas del budismo, el jainismo e incluso el hinduismo, tienen palabras específicas para esta sensación.

Chef también recurre a la ira para dominar el utg . Para él es bastante sencillo, le basta con pensar en los pobres crustáceos que hierven vivos en los restaurantes actuales, este acto le prende el alma, literalmente arde de furia, y es capaz de focalizarla donde él quiera.

Júlia, sin duda, comparte esta rabia, el maltrato animal la consume como el fuego y allí, frente a Universo, que ya la había cabreado bastante con sus ideas sobre el ser humano, le bastó con recordar esas lecciones un instante para explotar en llamas.

Todo su cuerpo quedó cubierto por el fuego durante unos segundos para después volver a la calma.

Universo se quedó atónito ante esta hazaña, pero claramente ocultó su asombro.

—¡Guau! no me lo esperaba —comentó Júlia impresionada.

—No tiene tanto mérito, al desprenderte de tu cuerpo es más fácil convocar el utg —explicó Universo.

Júlia torció el gesto por toda respuesta a aquel comentario demeritorio de Universo.

—Muy bien, ya he visto los resultados. Ahora largo de aquí.

—Y con un gesto, echó a la Elegida de aquel lugar.

Al cruzar las paredes nubosas y salir del espacio perteneciente a Universo, dos de los guerreros meteoro la estaban esperando.

Uno de ellos, con un movimiento de su cabeza hizo entender a la Elegida que los siguiera.

Echaron a andar por la Dimensión de los Creadores y, sin previo aviso, se detuvieron en posición de guardia en otra de las nubes.

Júlia supuso que debía entrar y eso hizo.

El lugar que se descubría tras atravesar el celaje era totalmente oscuro, salvo por una luz mortecina que parecía surgir de entre las nubes que constituían el techo de la habitación y que, como si se tratara de un foco, iluminaba el centro del lugar, desvelando de oscuridad un lecho de flores, así como la ausencia de la belleza y rimbombancia que cabría esperar de él.