Júlia y los Creadores. Cambiar o Morir 10 El equilibrio #5
52%

10 El equilibrio #5

Thitz y Júlia entraron por el vórtice y reaparecieron en el cuarto de Júlia, de vuelta en la Hermandad.

Evolución se despidió de ella y le hizo saber que dispondría del resto del día libre para descansar e ir asimilando todas las vivencias y aprendizajes que estaba experimentando.

Júlia se lo agradeció y Evolución se marchó por su portal.

Aprovechó la ocasión para hablar con sus seres queridos, ya que, para mantener la tapadera de su paradero, a Júlia se le concedían unos minutos puntualmente para encender su teléfono y conversar con su familia y amigos.

Evidentemente, su dispositivo móvil quedó requisado al llegar a la Hermandad y almacenado en un contenedor aislador del rou impenetrable para Mecanos.

En esos minutos de conexión telefónica, la Elegida era vulnerable a los Creadores oscuros, pero las Artes pensaron que era un riesgo asumible ya que Júlia se encontraba en un lugar seguro y sus conversaciones eran esencialmente falsas.

Unas horas más tarde, las luces del crepúsculo penetraron por la ventana de la habitación de Júlia y esta se acomodó en el alféizar a disfrutar del atardecer.

Aquel festival de luces anaranjadas y violáceas le encantaba a la Elegida, y se sentó a admirar el cinturón de Venus que ya se dejaba ver en el horizonte.

En ese mismo instante, Karnaut se hallaba en sus aposentos, leyendo un libro sentado en un sillón frente a la ventana, para poder admirar a Luna, como solía hacer en alguna ocasión.

La habitación de Júlia estaba situada justo debajo de la de Karnaut y, mientras él observaba a través de su ventana la noche venidera, reparó en que una ligera nube de humo ascendía desde el cuarto de Júlia.

Se apresuró a comprobar que todo estuviera bien y cuando entró en la habitación la sorprendió repantingada en su ventana, como él leyendo, pero lo que más le impacto, también estaba fumando.

—¿De dónde has sacado eso? —preguntó Karnaut en tono serio.

—Me lo dio Fito cuando lo visité en el Invernadero de Naturaleza —aclaró Júlia.

—¿Por qué estás fumando? —preguntó Karnaut pasmado.

—A ver Karnaut . Yo con todo esto estoy flipando mucho —contestó Júlia estresada.

—¡No me digas eso! ¿Estas alucinando? ¡Tíralo! —exclamó Karnaut mientras trataba de cogerle lo que estaba fumando, Júlia le frenó.

—Creo que no me has entendido. No estoy literalmente alucinando —dijo Júlia algo más calmada—. Lo que quiero decir es que esta situación me está superando, necesitaba tranquilizarme y distraerme… hay algo que me reconcome —contestó Júlia entristecida.

—¿De qué se trata? —preguntó Karnaut preocupado.

—Siempre he pensado que no podía existir un dios porque no tendría sentido todo lo malo que hay en este mundo.

Karnaut agachó su cabeza pensativo y se sentó junto a la Elegida.

—Entiendo lo que me dices Júlia, sinceramente llevamos muchos siglos procurando que la historia no se repita, pero la sombra de Anthropos es muy grande. Además, debo decirte que los responsables son los humanos —achacó Karnaut .

—Sí, sí, claro que todo es culpa nuestra, pero no sé, me han contado historias muy horribles y vosotros…

—No nos puedes acusar de nada Júlia. — Karnaut la interrumpió—.

Hemos estado mucho tiempo jugando un tira y afloja con Anthropos.

Los Creadores en este planeta solo podemos actuar a través de los humanos y, aunque muchos hacen cosas magníficas, también se hacen cosas terribles y, en estos últimos años, las cosas terribles han superado a las magníficas y hemos perdido mucho y por eso estás tú aquí, para intentar cambiar la situación.

—Tus palabras me recuerdan a una canción de Nach, un rapero alicantino, la canción en la que pienso cuenta esas contradicciones que estás diciendo.

—¿Te refieres a Humano Ser? —Júlia levantó las cejas en señal de sorpresa porque Karnaut conociera a uno de sus raperos favoritos—. ¿De qué te sorprendes? Yo soy el Arte que representa la poesía, y Nach es un magnífico poeta.

—Me encantaría escucharla.

Karnaut comenzó a recitar la canción que conocía a la perfección porque, como Júlia indicó acertadamente, representa bastante bien todo lo que intento transmitir con este escrito. Solo con su primera estrofa se resume muy bien esta historia:

«La naturaleza te hizo sabio y bueno, pero la ambición sin freno fue tu perdición, tu gran veneno».

La presión pudo con nuestra protagonista.

En todo momento ella trataba de mantenerse firme para estar a la altura de cualquier situación, pero en aquel instante junto a Karnaut declamando aquellos profundos versos, y bajo los efectos de las plantas que Fito le regaló, no logró contenerse y se echó a llorar.

—Sigo sin saber muy bien cómo puedo hacer lo que esperáis de mí, me habéis cargado con un peso muy grande —expresó Júlia acongojada.

—Tienes toda la razón Júlia, te hemos agobiado y es normal el estrés que estás sintiendo —intentó empatizar Karnaut con nuestra protagonista.

—Pero Karnaut ¿en algún momento me tendré que presentar a la humanidad como una especie de salvadora? —preguntó Júlia entrecortadamente, intentando tragar el nudo de angustia que tenía en su garganta.

—En algún momento, pero ahora debes aprender para poder enseñar —señaló Karnaut .

— Karnaut . —Júlia se levantó algo nerviosa—. Yo no soy ninguna líder, ¿y si no me escuchan? O peor. ¿Y si me toman por loca?

Las lágrimas seguían empañando sus ojos, pero no se molestó en limpiárselas ni en disimularlas, el desahogo le estaba viniendo bien y la presión que la oprimía se estaba liberando. Karnaut se levantó y se colocó frente a ella.

—Te escucharán, cuando vean la verdad, te escucharán.

—¿La verdad? —No se refieren a mí—. ¿A qué te refieres?

—Llegado el momento nos presentarás al mundo, nos darás a conocer —ilustró Karnaut los planes que tenían para ella.

—¿Cómo haré eso? —preguntó Júlia nerviosa.

—Paciencia Júlia, no te preocupes, tienes que dejarte llevar, nosotros te cuidaremos. —Júlia suspiró.

Júlia le pidió a Karnaut un abrazó, él no se lo negó y tras tranquilizarla, se dispuso a volver a su habitación.

—Una última pregunta —dijo Júlia antes de que Karnaut se marchara. —¿Por qué vi a Rou el día que tomé de la ambrosía? No me lo dejasteis claro.

—Creo que te han dicho que nuestra madre quería asegurarse personalmente cuando vayas a verla —esquivó Karnaut la pregunta.

—Pero eso es algo relacionado con mi alma, ¿por qué vi a Rou también? —repitió Júlia la cuestión.

—Supongo que te lo puedo contar —contestó Karnaut pensativo—. No eres un alma limpia porque no tengas rou en tu alma, sino porque puedes controlarlo y nunca te ha controlado él a ti.

—El equilibrio ¿no? Lo que me ha contado Evolución.

—Exacto. Por eso Thrithri te escuchó, por eso los animales del pasillo de la vergüenza no te miraron, por eso Anthropos no pudo dominar tu mente del todo aquel día —expuso Karnaut con firmeza.

Nuestra protagonista quedó más tranquila tras la charla con Karnaut y se dispuso a dormir, pero no pudo.

Empezó a imaginarse a ella misma como una profetisa de las religiones monoteístas, como Jesús o Mahoma.

Júlia conocía esas historias porque las aprendió en el colegio y su mente divagaba sin control proyectando esas vidas, pero con ella como protagonista.

Se imaginaba a sí misma como una mesías que predicaba sobre los Creadores en escenas realmente catastrofistas.

Los oyentes que acudían a escuchar sus prédicas y homilías la abucheaban, le tiraban piedras, la expulsaban de los sitios a gritos y patadas.

La fuerte inseguridad y el miedo que sentía le impedían poder imaginar escenarios en los que la gente creyera sus palabras y confiaran en ella, y empezaba a entrar en un peligroso bucle de retroalimentación positiva.

Afortunadamente Guía, que se percató de la paranoia de Júlia, contactó con su mente y puso la imagen de Karnaut que repetía una y otra vez: «Paciencia Júlia, no te preocupes, tienes que dejarte llevar, nosotros te cuidaremos».

Gracias a esto, Júlia finalmente se durmió.

¿Ves? Júlia tiene miedo y nervios, sentimientos naturales de Odz ; preocupación, un sentimiento natural de Uor ; pero sigue en la Hermandad, por lo tanto, tiene un propósito, es decir, siente ambición, un sentimiento natural de Rou ; además quedarse en este lugar le llena de alegría y también siente entusiasmo por todo lo que está descubriendo, que son sentimientos naturales de Amz .

Es increíble la capacidad que tenéis los humanos para experimentar tantos sentimientos simultáneamente.

Y todos y cada uno de ellos son necesarios, aun incluso cuando provienen de Rou , de la oscuridad, lo importante es saber mantener el equilibrio, no como hizo Anthropos.

Tú, como humano, debes aprender a mantener este equilibrio para no sucumbir a la oscuridad.

Así, quizás, no te llenarás de odio.

Así, quizás, Thrithri podrá recuperarse.

Así, quizás, podrás cambiar y no morir.