Capítulo 58
T uvieron que pasar otros tres días hasta que oyó la esperada llamada a la puerta. El inspector Rajiv estaba en el escalón de arriba, con expresión sombría.
—Señor Hayes, John, buenos días.
—Rajiv, pasa, por favor. —John se apartó para dejarle pasar. Se sentía relajado a pesar de saber las preguntas que sin duda vendrían a continuación. Sabía que podía negar el asesinato sin ningún sentimiento de culpa. Después de todo, no lo había cometido él mismo.
Rajiv entró, estrechándole la mano a John al pasar, y luego esperó a que este cerrara la puerta y se dirigiera hacia la cocina. John miró por encima del hombro.
—Acabo de hacer café, ¿quieres un poco?
—Sí, estaría bien, gracias.
Rajiv se sentó en la encimera de la cocina mientras John cogía una taza y servía el café de la cafetera de émbolo. —¿Leche, azúcar?
—Ambos, por favor.
John le pasó el azúcar, sacó un cartón de leche de la nevera y lo puso sobre la encimera.
Se rellenó su propia taza y se sentó en el taburete junto a Rajiv, tomando un sorbo mientras este echaba tres cucharaditas de azúcar en su taza y añadía un chorrito de leche.
Tomó un sorbo, se relamió los labios y luego se giró para mirar a John.
—Necesito hacerte algunas preguntas de forma oficial, John.
—Vale.
—¿Qué hacías hace tres días, John?
—Estaba en casa. ¿Por qué? —preguntó John, frunciendo el ceño para dar autenticidad.
Rajiv asintió y tomó otro sorbo de su taza de café.
—Mis colegas del distrito de Chikballapur, al norte de aquí, encontraron ayer un cadáver cerca de Nandi Hill.
John no dijo nada, bebió un sorbo de café, con los ojos fijos en el rostro de Rajiv.
—Perros callejeros y pájaros se habían comido parte del cuerpo, pero hemos podido identificarlo como el de Shivraj Gowda. ¿Te suena el nombre, John?
—No, en absoluto.
—Bueno, pues resulta que es uno de los hombres cuya foto me enseñaste. Uno de los que dijiste que estaba implicado en la muerte de tu mujer.
John asintió, sin dejar de observar el rostro de Rajiv. —¿Cómo murió?
—Fue asesinado, John. Estrangulado y arrojado a un campo. Un niño del pueblo encontró el cuerpo de camino al colegio.
John puso una mueca. —Puedo decir con toda sinceridad que no tuvo nada que ver conmigo, Rajiv. Pero como ya te he dicho antes, si este hombre estaba implicado, se merecía lo que le pasó.
Rajiv estudió el rostro de John por un momento y luego bajó la vista a la encimera. Vaciló un instante, como si estuviera tomando una decisión, y después volvió a levantar la mirada.
—Sí, quizá tengas razón, pero esto es un caso de asesinato, y no tardarán en empezar a hacer preguntas difíciles.
Ha habido tres muertes en las últimas semanas, todas de personas del mismo círculo.
Es cierto que las dos anteriores se han justificado como un accidente y causas naturales, pero esta es más peliaguda.
Alguien va a empezar a husmear, y no me gustaría que nadie empezara a señalarte. Ya has pasado por bastante, John.
John asintió. —No se me ocurre por qué alguien iba a señalarme, Rajiv. Soy un ciudadano honrado que cumple la ley, y estas muertes, aunque a mis ojos bien merecidas, no tienen absolutamente nada que ver conmigo.
Rajiv se bebió el resto del café y se levantó. —Sí, John. Es lo que pensaba. —Extendió la mano—. Gracias por el café.
John se levantó y le estrechó la mano, y ambos caminaron hacia la puerta principal. Rajiv salió, se detuvo y se volvió hacia John.
—La familia Patil es una de las más poderosas de este estado, John.
Protegen a los suyos. Yo tendría muchísimo cuidado si estuviera en tu lugar.
—Hizo una pausa, mirando las casas vecinas antes de volverse y clavar su mirada en John—.
De hecho, si yo fuera tú, adelantaría la fecha de mi partida.
¿Qué necesidad tienes de quedarte aquí? Vuelve a tu país, John.
Vive una vida segura y cómoda. —Dicho esto, se dio la vuelta y se dirigió a su vehículo.
John vio cómo Rajiv se alejaba en su Bolero y suspiró aliviado.
Aunque sentía que Rajiv estaba de su lado, no podía estar relajado del todo cuando estaba cerca.
Además, sabía que Rajiv tenía razón. Si Sunil había podido matar a su propio amigo sin escrúpulos, solo sería cuestión de tiempo que sospechara que John estaba detrás de las muertes de Anil y Manish, y no dudaría en quitárselo de en medio.
Tenía que tener mucho cuidado a partir de ahora, pero también necesitaba actuar rápido y golpear a Sunil antes de que Sunil lo golpeara a él.
John ansiaba poner punto final. Quería completar su venganza y largarse del país.
Había demasiados recuerdos en aquella casa.
Necesitaba salir de allí y empezar una nueva vida, en algún lugar donde los recuerdos no fueran tan dolorosos.
Pero primero, tenía que cumplir la promesa que se había hecho a sí mismo y a Charlotte.
Vengaría su muerte; de eso estaba seguro.