10 Un plan perfectamente trazado #2
- Después teníamos contratada una fulana que tenía que buscarte a ti cuando estuvieses solo para que te follara, aunque al final solo te hizo la mamada.
- Pero yo fui el día siguiente al reservado y el de seguridad me dijo que la noche anterior se las habían follado a todas las que habían entrado, es más, me dio datos muy concretos de Malena.
- ¡Ah! Jajaja. Que inocente eres cariño.
– respondió Rocío sabiéndose ganadora - Estaba todo planeado.
Te conozco tanto que sabía que volverías para comprobar qué ocurría en el reservado, por eso pagué a aquel hombre de seguridad para que te engañara.
Le dejamos una foto la noche anterior por si volvías, y cuando llegaste, te reconoció y llamó a Pablo para ver qué te decía.
- Hijos de puta.
- Ya ves. Pablo le dijo lo que te tenía que contar y tú te lo tragaste.
- ¿Y las fotos?
- Eso fue obra de dos.
- ¿Dos?
- Las de la discoteca y el vídeo del reservado las hizo el de seguridad, y las otras uno de los amigos de Pablo, que con un teléfono prepago se las mandó a Malena para que supiera lo que habías hecho mientras ella no estaba.
- Ya veo. Lo tenías todo matizado.
- Aprendí de ti, cariño, tú eres así de metódico y cuadriculado.
- ¿Qué pasó la tarde que Malena me dejó y se marchó con Pablo y los amigos?
- Nada de nada, Pablo quiso follársela pero ella se negó en redondo, tuvieron una discusión, salió corriendo y se cayó en la calzada manchándose la falda y la braga, después se fue sola y estuvo paseando por la playa hasta que volvió al hotel pasadas las doce de la noche, cuando tú estabas en la discoteca investigando.
¡Joder! Había dudado de ella por la maldita braga y lo único que había hecho era lavarla porque se había caído y se había manchado.
Seguro que creyó que iba a pensar mal de ella y por eso la lavó en hotel antes de que llegara.
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Dio otro trago a la copa y continuó recordando la conversación con su ex, ese plan tan brillante que había organizado y que había dado al traste con su matrimonio por segunda vez.
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Según Rocío, después habían dejado unos días para que todo volviera a su cauce, si hubiesen seguido poniendo trabas, él se habría dado cuenta y se hubiese mosqueado, así que dejó que se reconciliasen y entonces contrató a Rubén para que se la ligara.
A Rubén le conocía su hijo Roberto y sabía que era un gigoló, que no había mujer que se resistiera a sus encantos, era un animal insaciable, acoso y derribo hasta llevarse al huerto a cualquier mujer que se pusiera por delante, tanto solteras como casadas, no hacía ascos a nada, él no veía ni maridos, ni hijos, ni nada, solo veía coños.
- ¿Se conocían antes del fin de semana en la casa rural? – preguntó Carlos -
Su esposa se mordió el labio con picardía y afirmó con la cabeza.
- Habían tomado café juntos alguna vez en el centro comercial.
- ¿Se la había follado ya?
- Nooo. Jajaja. – respondió riendo – Aún no.
Rocío había organizado lo de la casa rural, incluso había contratado a la otra pareja invitada para que sembrara la duda delante de él, conocía su inseguridad y sabía que estallaría en cuanto oyese algo que hiciese referencia a alguna infidelidad.
- Fue fácil, cariño. – dijo su ex – Te conozco como si te hubiese parido. Sabía que si ellos decían algo de Malena y Rubén, tú ibas a montar un follón de puta madre, como así fue.
- ¿Se besaron? ¿Se liaron montando a caballo? ¿Se la folló cuando me fui el sábado?
- No, amor. – respondió su ex – Y no porque Rubén no lo intentara, que lo hizo.
Cuando fueron a la cascada se bañaron medio en pelotas y él intentó besarla, de hecho, la besó en los labios, pero cuando quiso follársela, Malena se negó, se lo quitó de encima con violencia y le quedaron marcas en los muslos de lo nerviosa que se puso pensando en que no podía engañarte.
- Eres feliz contándomelo ¿Verdad? – preguntó Carlos -
- Mucho. – respondió de forma malvada - Por cierto, e mensaje que te llegó el sábado de que había problemas en la empresa lo envié yo.
- ¿Cómo?
- Si. Lo hice para que no volvieras a la casa por la mañana temprano y le diese tiempo a Rubén de intentar follársela mientras montaban a caballo.
- ¡Que hija de puta!
- Jajaja.
- ¿Y cuando me fui?
- Nada de nada. Malena estuvo llorando y yo llamé a Rubén para que no intentara nada, que solo la consolara, que le diese el cariño que necesitaba para que tuviese más confianza y así bajase la guardia.
- Cabrones.
El plan para ella había salido perfecto, Carlos tenía cada vez más dudas de su esposa y Malena notaba que él se alejaba.
Además, el apoyo de Rubén había sido importante en ese momento tan duro y ella lo valoraba, no lo sentía como un enemigo y eso hizo que al final bajase la guardia y se entregase a él sin darse cuenta.
Y así fue todo despacio, rumiándolo, cocinándolo poquito a poco, cafés, comidas, encuentros discretos en los que Rubén hacía que se riera, que fuese feliz durante horas cuando en casa se sentía muy sola, hasta que Malena por fin se sintió tentada y cayó en sus brazos como un corderito va al matadero.
Fue después de unas cañas, unos vinos, una comida agradable, una conversación relajada y caricias que nunca deberían haberse producido pero que la desarmaron.