Epílogo
Jesse
Solo he estado enamorado una vez, solo he amado a una mujer y cada vez que la veía ella estaba más enamorada de otra persona, pero no cualquiera, él, mi maldito mejor amigo, él la amaba, probablemente tanto como yo, era su esposa, se habían elegido mutuamente. La mujer por la que existía y habida sido mía una vez.
Hubo un tiempo en el que la amé y era bueno para ella, ella confiaba en mí y se entregaba por completo, cuerpo y alma. Habría hecho cualquier cosa por mí, yo fui su primero, y no supe valorarla. La herí más de lo que la amé, lo arruiné todo. El dolor que sentí al perderla era mi recordatorio diario de que no merecía nada bueno.
Ella había sido lo único bueno que tuve, y no fui suficientemente hombre para estar a la altura, andaba por la vida sin cuidado, y cuando tuve a alguien que realmente valía la pena conservar, la deje ir. Lo peor era que sé que si volviese el tiempo atrás volvería a hacer todo mal. Lo único que me consolaba era saber que ella estaba bien, feliz, que la mejor forma de amarla era manteniéndome alejado de ella.
Me costaba cada día, cuando el dolor era tan fuerte que apenas podía soportar estar vivo. Pero ella merecía estar libre de mis demonios. He vivido en penas toda mi vida y la única vez que fui realmente feliz fue cuando intenté huir de mis problemas y me fui a Nicaragua, esos meses que viví allí, enamorándome por primera vez, y Amy, me llenaban de alegría. Aun sueño con aquellos días.
Intento no pensar en lo que vino después, ni en la razón por la que rompí con ella. No pude controlarla, quería que se quedara conmigo en Estados Unidos y ella me desafió, tenía miedo de que se metiera en otra situación donde le hicieran daño y yo no poder defenderla, pensé que si rompíamos ella lo reconsideraría. Pensé que podría manejarla, pero me equivoqué, ella haría lo que ella quisiera.
No pensé que la iba a perder, sé que podría haber hecho las cosas de otra manera, pero en ese momento yo era muy inmaduro. Pensé que podría recuperarla cuando quisiera. No sabía que en realidad ella ya no me quería, sabía que la había herido, la vi llorar muchas veces, pero no me di cuenta de que la estaba perdiendo.
Perdí a mi padre, a mi hermano, y el dolor no se comparaba con perderla a ella, no pensé que sufriría una pérdida mayor hasta que cinco años después de que se casara con mi mejor amigo, también perdí a mi madre, le escribí cartas a Amy que nunca envié. Me ayudó a sanar. Esas cartas terminaron en manos de mis hermanos después de que mi madre muriera, arreglamos nuestra relación y encontramos apoyo mutuo durante ese tiempo.
Rick también estaba ahí para mí, era la única persona que podía ver a través de mí, cuando todos los demás veían una sonrisa, él veía mi miseria, él era de gran ayuda para que pudiera poner mi vida en pausa mientras todo se venía abajo, hacía cosas por mí para que cada vez que volviera de un trance todo siguiera igual que antes de que me fuera. Quería a Rick, nos habíamos hecho daño, pero tampoco podíamos sobrevivir sin el otro.
No sabía cómo iba a vivir después de perderlo. Fuimos amigos durante cincuenta años y ahora él se había ido. Ni siquiera había estado a solas con Amy desde su boda. La vida era injusta, para ellos por no tener más tiempo juntos, conmigo porque aprender a vivir en la tristeza no era suficiente para prepararme para este momento.
Al principio me enfadé, tiré cosas, grité y luego lloré. ¿Por qué? ¿Cómo? Luego, estuve en negación, incluso durante el funeral no podía creerlo. Nada parecía real, quería que fuera algún tipo de broma, pero cuando Amy me llamó para ayudarla a deshacerse de las cosas de Rick, la realidad me golpeó y desde entonces estuve deprimido.
Ahora soy un marine retirado, con tiempo y disposición, simplemente me costaba recomponerme, pensé en dejarla plantada al último momento, pero sabía que me necesitaba, así que me levanté de la cama, me duché y me preparé para ir a verla, tenía que ser fuerte, ella no podía verme derrotado, me puse mi mejor sonrisa, me subí al coche y fui a su casa.
Amy me estaba esperando, sonrió al verme. Ella también intentaba ser fuerte, y lo era, solo un par de años antes de que Rick enfermara perdió a su madre, ahora ha perdido a su marido, ambos estábamos relacionados con la pérdida, no éramos ajenos al sufrimiento. Quizá eso nos haría volver a conectar.
Me acerqué, la besé en la mejilla mientras le saludé. Me invitó a entrar y la acompañé dentro de su casa. Ella se veía muy diferente a cuando la conocí, ya no era esa chica salvaje. Ahora era una mujer muy elegante, vestía elegante, se arreglaba el cabello, se hacia las uñas y usaba maquillaje, parecía más refinada y actuaba así. Yo seguía creyendo que era hermosa.
- ¿Cómo estás? ¿puedo ofrecerte algo de beber? – preguntó.
- Me gustaría saber cómo estás tu. – Le respondí mientras me sentaba en su sofá.
- Solo... sobrevivo ¿sabes? – dijo y yo asentí – Gracias por venir.
- ¿Qué me ofreces? ¿No es demasiado temprano para beber? ¿Vas a ofrecerme una copa de vino? – pregunté.
- ¿A quién le importa? Iba a ofrecerte un shot de tequila, quiero emborracharme cuanto antes, no puedo hacer esto sobria. – La vi ir a la barra y servir dos shots, joder, todavía tenía un gran trasero. – Por favor, no me dejes beber sola. – dijo mientras me ofrecía la bebida.
Ambos bebimos el shot en un solo trago, luego ella cogió la botella y la llevó a la mesa cerca de nosotros, se sentó a mi lado, llevaba un vestido negro y sandalias blancas, estaba guapa y odié que incluso en ese momento, en la casa que era de ella y mi mejor amigo, me sintiera atraído por ella, que, si se me daba la oportunidad, me aprovecharía de su fragilidad y la follaría de todas formas.
- ¿Crees que una muerte te prepara para otra? ¿Podría una pérdida ayudarte a superar otra pérdida? ¿O el dolor simplemente se acumula? – preguntó.
- No creo que puedas sufrir menos solo porque ya hayas sentido dolor antes – dije, nuestras miradas se cruzaron y noté que intentaba contener las lágrimas – ¿alguna vez te has arrepentido de elegirlo? ¿alguna vez te has arrepentido de no haber tenido hijos? – pregunté y ella negó con la cabeza.
- Nunca, en algún momento me di cuenta de que en realidad no quería tener hijos; No era una aspiración que tuviera, no creo que me gusten los niños, creo que tenerlos me habría hecho muy infeliz. Sabes, es curioso que lo menciones porque si Rick alguna vez hubiera podido tener hijos, probablemente los habría tenido con su primera esposa, Debbie, y yo habría perdido la oportunidad de estar con mi alma gemela.
- ¿De qué hablas? – Pregunté y serví el segundo shot – yo soy tu alma gemela, simplemente no nos conocimos en el momento adecuado, solo necesitaba unos años más para madurar. – ella negó con la cabeza y tomamos el segundo trago.
- No creo que hubiera sido diferente en un millón de años. – aclaró.
- Sé que ahora soy diferente. – le aseguré.
- ¿Cómo es eso? Si no te hubiera conocido entonces. Digamos que acabo de conocerte por primera vez, ¿no me engañarías? ¿serías leal ahora? ¿en serio? – preguntó, y yo me quedé en silencio. – eso pensé.
- Necesitaba perderte para convertirme en el hombre que soy ahora, si me dieras otra oportunidad no volvería a engañarte. – prometí y lo decía en serio.
- Soy la esposa de tu mejor amigo. Ten cuidado con lo que quieres. – me amenazó.
- Y tú eras la ex de su mejor amigo. En aquel entonces no le importó mucho. ¿Por qué me iba a importar a mi ahora? Mataría a mil hombres solo por tener otra oportunidad contigo. Nunca voy a dejar de quererte. Ya ha pasado el tiempo, este sentimiento está atrapado, muy... muy, muy profundo en mi sangre.
- No soy la misma ¿sabes? no soy aquella chica de la que te enamoraste. He cambiado mucho, cambie yo, mis sueños y aspiraciones, prácticamente me he convertido en una persona diferente. Esa mujer a la que amaste, de la que aún estas enamorado, ya no existe.
- Todo el mundo piensa que cambia con la edad, cuando en realidad solo están creciendo, puedes intentar engañarme todo lo que puedas, pero nunca dejaste de ser esa chica que conocí en Nicaragua. Sé con certeza que ahora mismo está bebiendo conmigo, fue ella quien me ofreció tequila.
Se sirvió otro shot y lo bebió de un trago sin hacer ninguna mueca, joder, y decía que no era la misma. Me reí para mis adentros. Así se tomaba los tragos cuando era más joven.
- Puede ser, – admitió – quizá esa chica todavía vive dentro de mí, vamos, todavía me pareces atractivo, no entiendo cómo te pones más bueno con los años, deberías estar ahí fuera intentando ser el sugar daddy de alguna chica, en vez de intentar ligar conmigo ahora como mecanismo de duelo. Rick me hizo sentir deseada y hermosa hasta el último día, pero sé cómo me veo ahora, soy mayor, he perdido mi encanto. No tienes que fingir que te gusto. Entiendo que puedas sentir que tienes que cuidarme porque se lo debes a él, pero no es así. No tienes que sonreír ni fingir que estás bien, puedes ser vulnerable conmigo, puedes llorar conmigo.
Empezó a llorar y la cogí la mano, el corazón se me hundió al ver las lágrimas correr por sus mejillas, entendí en ese momento, porque me había llamado, esa era la razón por la que estaba allí, no quería que otra persona fuerte para estar con ella. Me necesitaba porque sabía que yo también quería a Rick y porque este dolor era algo que ambos compartíamos. Así que la abracé y también me permití llorar.
- Lo voy a extrañar. – sollozó – No sé cómo ser feliz sin él.
- Todo va a estar bien. – prometí mientras le acariciaba la espalda con la mano – Estoy aquí, no me voy a ir a ningún lado, si necesitas ayuda con la empresa o deshacerte de sus cosas, o simplemente sexo casual, para lo que quieras, aquí estoy. Sé que es demasiado para una sola persona, pero no tendrás que hacerlo sola. Estoy aquí para quedarme, no porque sienta que se lo debo a él, sino porque te lo debo a ti. Vamos a aprender a ser felices otra vez o vamos a ser infelices juntos.