50 #2
- ¿Estás bien? – preguntó, lo más normal de decir a una persona con quien no has hablado en cinco años, yo asentí – ¿Eres feliz? – lo observé cuando se detuvo al lado mío.
- Sí, lo soy, mucho. – respondí mirándolo a los ojos.
- Lo siento, – su mirada cayó al suelo – lamento no haberte hecho feliz. – ¿Por qué me decía eso ahora? Mi corazón palpitaba rápido, había practicado esa conversación en mi mente muchas veces y sabía exactamente que decir.
- Pero lo hiciste, tú y yo debimos ser para que yo pudiera conocer al amor de mi vida, tú me hiciste feliz al dejarme ir, solo así pude encontrar a mi verdadero amor. – observé a Jesse derramar una lágrima.
- De verdad te amaba. – dijo, intenté limpiar su rostro con mi mano y él la interceptó con la suya.
- Lo sé, – le aseguré – por lo mismo estoy segura de que vas a encontrar a una persona a la que vas a amar con la misma fuerza o más y esta vez, no la vas a lastimar, sé que sabes amar y lo harás cuando estés verdaderamente listo. – él asintió.
- Pensé que era fuerte ¿sabes? cuando mi familia estaba pasando por mucha mierda y cuando mi padre y mi hermano fallecieron, pensé que era fuerte, fue hasta que te perdí que me di cuenta que no lo era, nada me ha dolido tanto como esto, no he tenido deseos de enamorarme otra vez ni creo que las vaya a tener pronto, puede que lo que tuvimos fue corto, pero en mí tuvo mucho impacto, sé que fui demasiado inmaduro cuando estuve a tu lado, jamás debí hacer las cosas que te hice, he tenido tiempo para darme cuenta como la cagué muchas veces y arrepentirme por ello, me ha sido difícil perdonarme por ello cuando tú no lo hiciste.
- Yo ya te perdone Jesse, prueba de ello es que estás aquí hoy, en el día más importante de mi vida, no estás aquí solo porque eres el hermano de Rick, estás aquí porqué eres importante para mí también, te quiero y siempre habrá un lugar muy especial dentro de mi corazón para lo que una vez sentimos, – le solté la mano y lleve la mía a su mejilla, le sonreí antes de continuar – te prometo que cada vez que vaya en mis recuerdos hacia mi primer amor, recordaré lo bueno, lo divertido que era surfear a tu lado, la pasión que sentíamos el uno por el otro, lo protegida que me sentía junto a ti, todo lo malo ha quedado olvidado, – deje caer mi mano e intente no llorar – hoy me case con mi verdadero amor, en parte gracias a ti, no puedo odiarte ni resentirte por tus errores, cuando ellos me llevaron hacia la persona con la que estoy ahora, todo lo que vivimos está en el pasado, me gustaría que ambos lo dejáramos ahí, si no quieres volver a enamorarte porque no te sientes listo está bien, no pasa nada, no todos los finales felices son de encontrar a tu alma gemela, algunos son de encontrar libertad o encontrar el amor en uno mismo y me parece que ya tienes lo que se necesita para ser feliz.
Jesse se acercó a mí y me dio un abrazo tomándome por sorpresa, en un principio mi corazón latió fuerte y con los segundos se tranquilizó, encontrando respaldo en sus brazos y permitiéndome llorar junto a él, entendiendo que ese abrazo no era precisamente a Jesse, sino también a la idea de que ya no era su novia, sino que era la esposa de Rick, es ese cierre que no nos habíamos dado.
Los brazos fuertes de Jesse me apretaban, sentí la humedad de sus lágrimas en mi espalda, deje que mi respiración nos guiara hasta que ambos nos habíamos recompuesto, sin soltarnos ni un momento dejamos pasar el tiempo, hasta que lo escuché decir “te amo” y sentí que mi corazón volvió a quebrarse – oh, Jesse – me separe de él y le tomé ambas manos.
- Gracias, – le dije – por todo lo que hiciste por mí y gracias por haberme elegido algún día, – lo solté las manos – creo que tengo que volver, – le di otro abrazo – te quiero. – dije y me di la vuelta dejándolo solo.
De regreso en el salón me encontré con Monique, me estaba buscando, no supe si me había visto con Jesse y me había permitido estar con él a solas o si acababa de llegar, ella me indicó que Rick me esperaba, lo observé al otro lado, estaba hablando con Juliana, en cuanto sus ojos me encontraron sonreí y camine hacia él, donde debía de estar.
En cuanto llegue a su lado él me recibió con un beso corto en los labios, su madre nos dejó solos, Rick observó mi rostro detenidamente, me limpió parte del maquillaje que se había arruinado delicadamente con la yema de sus dedos y luego miró detrás de mi hombro, al girar supe que había visto a Jesse salir del mismo rincón por el que yo había salido, no debía de esconderle lo acababa de pasar, pero se sintió un momento tan privado, que preferí que quedara entre los dos.
- ¿Estabas llorando? – más que pregunta sonó a afirmación, yo asentí.
- De felicidad. – dije.
- Jesse ¿te dijo algo? – preguntó y yo negué.
- Hablamos, – dije – creo que estamos bien. – él asintió y luego me abrazó para darme un beso en la frente.
Jesse habló un momento con Monique, luego se acercó a la mesa donde estaban las bebidas, se redujo el volumen de la música, dando paso al ruido de las personas hablando que se fue apagando poco a poco, Jesse obtuvo la atención, como era de esperar, dio un par de golpes a la copa que tenía en la mano y todos giraron a verlo en completo silencio, tenía un pequeño micrófono en la ropa que le puso Monique, era hora del brindis y él daría el discurso.
- Algo que nos diferencia a los seres humanos de otras especies es nuestra capacidad de amar. Un ejemplo de ello son nuestras mascotas, nosotros pensamos que su amor es incondicional, pero no, para que nos quieran tenemos que alimentarlos, cuidarlos, jugar con ellos, etc., si dejamos de hacer alguna de esas cosas el amor que sienten por nosotros se ve afectado. Los humanos por otro lado, somos muy diferentes, verán, nosotros no necesitamos hacer nada para que nos amen, claro que ayuda si aportamos en algo, pero no es una condición, solo por el simple hecho de existir somos amados, como cuando estamos en el vientre de nuestra madre o cuando pasamos tiempo con alguien, somos la única criatura en este mundo que llega a amar incondicionalmente y es así con estas dos personas aquí, – apunta hacia nosotros – como humanos podemos cometer errores y herirnos y aun así no dejamos de sentir un gran amor. Rick, mi hermano y Amy ambos tienen una capacidad enorme de amar y me siento afortunado de haber sido amado por ambos, porque, a pesar de mis errores, han decidido mantenerme en su viday seguirme amando, me hace increíblemente feliz que las dos personas que yo más amo hayan encontrado una conexión especial, que trasciende el entendimiento y la expectativa, un amor que aún no soy capaz de comprender y aun así deseo tenerlo algún día, cada persona buena en el mundo debería ser capaz vivir un amor como el suyo, un amor verdadero, poderoso, capaz de cualquier cosa, incluso vencer barreras del idioma, la clase social, la cultura. Como el poeta Virgil dijo “Omnia Vincit Amor.” por favor, únanse a mí y a mis mejores amigos a celebrar su amor, levanten sus copas y brindemos por “el amor que todo lo vence.”
Todos a nuestro alrededor hicieron lo que Jesse les pidió, elevaron sus copas y dijimos juntos “por el amor que todo lo vence”.
Fin.