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Rick
La noche anterior al cumpleaños de mi madre, cuando Amy me dijo que quería que asistiera a su fiesta, pensé que quizás ella aún se sentía atraída por mí, cuando se apareció en mi habitación con un seductor babydoll ¡Mierda! Tuve que taparme de inmediato para que no viese lo duro que estaba.
En los últimos meses estuve visitando al psicólogo a petición de Amy, iba alrededor de dos a tres veces por semana, descubrí que durante los primeros meses había estado en negación y depresión, sintiendo culpa por no haber estado con Beverly, pensando que las cosas hubieran sido diferentes si no hubiera viajado.
La negación y la culpa no me dejaban avanzar en mi duelo porque ambas estaban en conflicto, en un principio la terapia me hacía sentir confundido, pero seguía yendo, por experiencia había aprendido que ningún camino en terapia iba en línea recta, sentirse confundido era parte del proceso. El psicólogo me instó a retomar mi vida de a poco, comencé por estar un poco más presente en el trabajo, luego retomé mi pasatiempo de la lectura, logré ponerme al día con todos los libros que Amy había leído.
Me sentí culpable por haberle dejado una carga grande de trabajo, quizás por eso ella no había leído nada en los últimos meses. La culpa también apareció cuando me sentí feliz de poder leer sin que Beverly me hubiera molestado al respecto, y cuando comencé a disfrutar más de la presencia de Amy, estaba agradecido que siguiera viviendo conmigo, porque su presencia en mi vida me hacía un poquito menos miserable.
Amy era el sol en mi atardecer, mis sentimientos por ella eran lo que más me pesaban, había estado en negación los primeros meses, y por ella fue que volví a terapia, en cuanto me senté frente al psicólogo todo se sintió más real, comencé a identificar la culpa real, de la que no existía y la que yo exageraba, así pude dejar atrás sentimientos que no me pertenecían.
Tuve el coraje de pedirle a Jesse que saliera conmigo para conseguir mujeres, una idea tonta que se me ocurrió luego de verlos besándose, había visto a Jesse acercársele cerca del piano, ella lo estaba evitando o eso me pareció, cuando la vi escapar al baño con Jesse siguiéndola pensé que podría necesitar mi ayuda, pensé dos veces antes de ir, recordé cuando yo hice algo similar y los celos me dominaron.
Abrí esa puerta y los encontré besándose, que tonto había sido al pensar que la noche anterior ella estaba intentando provocarme, ella misma me había dicho que quería estar con él, pedí disculpas y me retire, ellos se quedaron ahí y mientras deseaba interrumpirlos nuevamente me preguntaba que tanto seguían haciendo.
Ella salió primero del baño, luego él, no estuvieron solos mucho tiempo, por lo que asumí no fue más que un beso, Jesse solo estaría esa noche y partía de nuevo a Virginia el día siguiente, por lo que, si le pedía que saliera conmigo durante la noche, no podría estar con Amy, y como yo era su amigo y lo necesitaba, él me iba a elegir a mí, estaba seguro.
Mientras estábamos en la fiesta le dije a Jesse que estaba cansado de estar solo y que deseaba tener una aventura de una noche para quitarme las ganas, él me dijo que sabía de un lugar para conseguir chicas, le pedí a mi padre que llevara a Amy de regreso a casa, ni si quiera había hablado con ella en todo el día.
Cuando la vi esa mañana luego de que se arreglase sentí el impulso de decirle un cumplido, luego recordé sus palabras de la noche anterior: Necesito sentirme deseada, tengo muchas, pero muchas ganas de que me den un revolcón. ¿Cómo no iba a desearla si se había puesto un vestido que resaltaba su trasero? pero se había vestido así para Jesse, no para mí.
Sentía celos de Jesse, no quería que volvieran, no deseaba que se acostaran aun cuando yo tampoco quería nada con ella, no estaba listo para una nueva relación, había pasado por dos relaciones largas, sabía que me tomaría tiempo y era absurdo, dentro de mi esperaba que ella estuviera cuando me sintiera listo, yo no la usaría para una aventura.
Retomar mi vida tomaría de tiempo, cometer errores y explorar, aún no estaba seguro de quién era yo mismo, ni de lo que quería, no sabía si salir con Jesse era la mejor de las ideas, pero estaba dispuesto hacerlo, deje que Jesse condujera mi auto, estaba atardeciendo, aún era temprano como para ir a una discoteca, así que terminamos en un bar.
Nos sentamos en una mesa en una esquina donde podíamos observar a nuestro alrededor, cerca de nosotros estaba un grupo de chicas, parecía que celebraban una despedida de solteras, Jesse le habló a la que llevaba la cinta “la Novia”, llamó al mesero para invitarlas a un trago, después de varios minutos estábamos sentados con ellas en su mesa.
Las chicas eran bonitas, pero todas se veían igual, cabello largo en capas de un tono rubio, caramelo y castaño claro, había dos chicas de piel oscura con cabello negro en el mismo estilo, cabello largo que le cubría la espalda en ondas, todas delgadas, la mayoría diría tenían entre 23 a 25 años, con el mismo maquillaje y vestido, el cual se parecía mucho al que estaba usando Amy la noche anterior.
La voz de Amy resonó en mi cabeza cuando voy serio en una relación, esto, esto no es nada con todo lo que soy capaz de dar y hacer sentir. la forma en cómo se tocó, con tanta sensualidad, hizo que me masturbara por primera vez en meses después de que salió de la habitación, si ella hubiera entrado nuevamente posiblemente me hubiera encontrado en el acto.
“La novia” y Jesse no dejaban de coquetear, no podía permitir que volviera con Amy, volvería a lastimarla, él no podía ser fiel, y aunque yo sí podía, aún podía hacerle daño, tampoco quería eso, una de las damas hizo conversación conmigo, era latina, lo parecía, me agradó al instante, su personalidad me recordaba a Beverly, pronto estaba pasándole al mesero mi tarjeta para que se cobrara todo lo de la mesa.
Me levanté para ir al baño y en el pasillo me encontré con la misma chica, se me lanzó encima y me besó, le respondí, cerré los ojos e imaginé a Beverly, la extrañaba, pero no sentía nada, cuando nos separamos tuve una epifanía, extrañaba a Beverly porque la quería y era mi mejor amiga, me gustaba porque era atractiva, pero ya no la amaba, por eso cuando la imaginé a ella no sentí nada.
Volví a besar a la chica y esta vez al cerrar los ojos imaginé a Amy, coloqué mis manos sobre sus muslos y la levante contra la pared, no era la primera vez que hacía esto, imaginarme a Amy mientras estaba con alguien más, no era cosa nueva y esta vez no sentí culpa “te deseo” susurré en su oído, pero fuimos interrumpidos cuando una persona paso por delante de nosotros.
Bajé a la chica quien tenía la respiración agitada y la mirada perdida, estaba excitada y posiblemente bajo alguna sustancia que desconocía, había visto a suficientes personas haciendo diferentes tipos de drogas cómo para no darme cuenta de que ella había consumido, no me iba a aprovechar de ella.
- Volvamos a la mesa. – le pedí.
- Pero…
- Después.
Cuando volví a la mesa Jesse se estaba besando con “la novia” ¿Qué demonios estaba haciendo yo allí? Yo no era Jesse, no quería ser como él, las aventuras de una noche no eran lo mío, me gustaba una persona y quería estar con ella, me acerqué a ellos hasta tener la atención de mi amigo y decidí decírselo.
- Jesse, tengo que decirte algo.
- ¿Qué pasó? – era ahora o nunca.
- Me gusta Amy. – dije, Jesse frunció el ceño y se levantó saliendo de la mesa.
- ¿Qué acabas de decir? – preguntó.
- Que estoy jodidamente enamorado de Amy. – él se rio como si hubiera dicho una broma – Lo digo en serio, la quiero y voy a luchar por ella. – su sonrisa se borró de inmediato.
- Déjate de tonterías, – dijo molesto – Amy es mía, la viste besándome, ella puede decir que ya no me ama, pero yo sé que no es cierto.
- ¿Ella te dijo que ya no te ama? – no pude ocultar mi alegría.
- Deja de sonreír así, te ves como imbécil. – dijo.
- Lo soy, tienes razón, soy un imbécil por estar aquí cuando debería estar con ella. – respondí.
- Ella no se fijaría en ti, puedes ir corriendo tras ella si quieres, pero te va a rechazar. – aseguró.
- Te equivocas, no lo hará. – dije con certeza.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Porque soy un triunfador y la necesito a ella para confirmármelo, no me daré por vencido hasta asegurarme de ser esa persona capaz de darle el mejor amor que ella pueda tener. – dije y él negó.
- Pero, somos hermanos, – me observó con repulsión – creí…
- Está bien Jesse, tienes derecho a estar molesto, – saque la tarjeta de mi psicólogo y se la entregué – si decides alguna vez que quieres ir a terapia estaré feliz de pagarla por ti, ve cuando estés listo, sé que aún no tienes la madurez para entender estos sentimientos, el amor es de los más complejos, – saque un billete y se lo extendí – ya pagué por el consumo en la mesa, toma un Uber de regreso a casa, me voy.
Coloqué el billete encima de la mesa para la propina, salí hacia el estacionamiento, saque las llaves y presioné el botón que abría la puerta, esperaba que Jesse me siguiera, que me reclamara, que gritara incluso, no esperaba dejarlo desorientado, lo dejé tan confundido que era posible le tomara días procesar lo que había pasado y para entonces ya estaría muy lejos, y lo superaría.
Subí al auto, conduje y en todo lo que podía pensar en el camino era en Amy, ella no amaba a Jesse, lo que me dijo la noche anterior lo dijo por molestar, no me lo estaba imaginando, se había puesto ese vestido por mí, y aún si solo se lo hubiera puesto por diversión, había disfrutado vérselo de todas formas, tenía que ser honesto con ella, iba que decirle que no estaba listo, y que necesitaba que fuera paciente.