Jesse's girl 32 #3
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Que Amy confiara en mí como para decirme lo de su familia puede que tuviera que ver con el hecho de que había tomado alcohol, aun así, me lo dijo a mí antes que Jesse, me pregunté si así se sentía él cuándo tenía la aprobación de mis padres primero que yo, era una sensación de suficiencia extraña.

Mis padres comenzaron a servir la carne en los platos descartables que habían traído de casa, me pidió que le llevara a mi madre y a Fay, tomé los platos en ambas manos y caminé hacia ellas, ambas estaban sentadas bajo una sombrilla que les cubría del sol, hablaban sin parar, mamá estaba comentando sobre un evento de caridad, me uní a la conversación pocos minutos y cuando se les acabó el vino mi madre me pidió que fuera por más.

Encontré una botella de Austin Hope paso robles Cabernet Sauvignon, La abrí y observé a mi padre conversar con Bev, le estaba sirviendo comida, serví ambas copas y entregué a mi madre y su amiga junto con la botella, cuando regresé al lado de mi padre para servirle a él me pidió que le avisara a Jesse que la comida estaba lista.

Dude un instante en ir, no quería interrumpirlos, en ese momento Amy ya debió de haberle contado todo a Jesse, habían pasado el suficiente tiempo juntos, le marqué al número de Jesse, no respondió así que le deje un mensaje, Bev parecía estar de mejor humor, me acerqué a ella y admiré su belleza ¿En realidad era una esposa trofeo? No, me case con ella por todo el apoyo que me brindó luego de que mis abuelos murieran, ella era mi mejor amiga ¿Por qué ya no se sentía así?

- Te ves gloriosa ¿Puedo tener una cita contigo? – intenté coquetearle.

- Oh, me siento muy halagada, pero estoy casada. – me mostró su anillo.

- Voy a tener que matar a tu esposo para poder conseguir que salgas conmigo.

- Oh, no será tan complicado, llevo rato envenenándolo sin que se dé cuenta, no pasará de esta noche. – bromeó.

- Espectacular, pasaré por ti a recogerte para que escapemos juntos antes de que aparezca la policía.

- Supongo que es una cita. – me guiñó el ojo.

Nos quedamos coqueteando un largo rato hasta que mis padres y Fay se acercaron a nosotros, habían pasado más de treinta minutos, mire mi celular y comprobé que el último mensaje que le envié a Jesse ni si quiera lo había visto.

- ¿Dónde está Jesse? – preguntó Fay.

- Está adentro hablando con Amy. – respondí.

- ¿Les avisaste que la comida está lista? – preguntó mi padre y yo asentí.

- Le marqué, pero no contestó así que le envíe un mensaje. – le dije.

- ¿Por qué no les llevas la comida? – sugirió Bev – Deben de tener hambre.

Acepté, mi padre sirvió ambos platos y los tomé en mis manos, cuando me he girado en dirección a la casa ya estaban hablando de vinos y sobre hacer un viaje a un viñedo, pase junto al libro de Amy, me pregunté si estaría mal que los interrumpiera, esperaba que en ese momento ya hubieran arreglado cualquier diferencia.

Entré a la casa y los busque en la sala, no los vi por ningún lado, tampoco estaban en la cocina, me dirigí a la habitación, quizás necesitaban más privacidad, me detuve a medio camino considerando si debería seguir, quizás solo debía llamar su nombre ¿y si no habían terminado de hablar? ¿Y si estaban teniendo una de esas discusiones incómodas que tardan horas?

Sin estar convencido continue, al llegar a la habitación de invitados noté que la puerta estaba cerrada, por lo general la manteníamos abierta a menos que tuviéramos invitados, tenían que estar ahí, abrí la boca para llamarlos, pero antes de decir algo los escuché.

- Jesse, no. – era Amy.

No escuche la voz de Jesse, debía de estar hablando en voz baja, por un momento pensé que le estaba poniendo resistencia, hasta que la escuche nuevamente y le hablo con voz risueña.

- Estamos en la casa de Rick. – dijo Amy.

Sentí que el estómago se me revolvió y estaba a punto de regresar el almuerzo cuando escuche a Amy gemir por primera vez, sentí como si me hubiera sonrojado, quería irme, pero entonces ¿Qué le diría a los demás? Tenía que interrumpirlos, todo esto estaba mal, ella tenía razón, estaban en mi casa, era inapropiado.

Amy volvió a gemir, me sentí mareado, las náuseas no desaparecían y no podía moverme de donde estaba, mis pies estaban pegados al suelo con cemento imaginario, trate de respirar profundo, la escuche gemir por tercera vez y me sentí sucio, tenía que volver a ver a mi psicólogo ¿Cómo era que Amy y Jesse pasaron de hablar de un problema serio a tener sexo? ¿Cómo era que Jesse tenía sexo con Amy en menos de veinticuatro horas de haberse acostado con otras mujeres? Si Jesse estaba con ella sin protección le podría estar contagiando algo, lo tenía que detener.

Caminé lejos de la puerta, en lo que me alejé escuche a Amy gemir su nombre: Jesse. y quizás porque no tenía el mismo tipo de relación con mi esposa, es por lo que me enoje tanto.

- Jesse, – le llame en voz alta – Amy.

- ¡Mierda! – le escuche maldecir a Jesse.

- Les he traído la comida.

Jesse se apresuró a abrir la puerta, salió únicamente él, recibió ambos platos y me agradeció.

- Vamos a necesitar unos minutos más de privacidad si no te importa, – me avisó – aún no hemos resuelto nuestro asunto. – yo asentí.

- Tengo condones, – le dije a Jesse – vayan a mi habitación, están en la gaveta de la mesa de noche junto a la cama.