Jesse's girl 32
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Rick

Fue idea de mi padre reunirnos, justo en el momento ideal, Bev y yo aún no estábamos en los mejores términos, necesitaba relajarme, mi madre y él llegaron de primero, se apoderaron de inmediato de la piscina y la parrilla, no había visto a mi esposa en toda la mañana desde que se encerró en el baño, me senté a esperar a Jesse y su familia.

Navegué en internet mientras tanto y noté que Amy había publicado una nueva foto en la biblioteca, la vi, pero no le di me gusta, la agrandé para observar mejor que libros tenía en las manos y solo pude diferenciar uno de los títulos “las ventajas de ser invisible” el otro no lo logre ver bien, sin embargo, logre descubrir el título en cuanto entré a su historia “los siete maridos de Evelyn Hugo”.

En la misma historia ella había compartido su cuenta de Goodreads, la seguí, aunque era posible que ella no supiera que era yo porque no tenía mi nombre, busque los títulos que ella compartió y tenían muy buenas reseñas, los agregué a mi lista de lectura y los ordené en Amazon.

Jesse, Fay y Amy llegaron poco después, no me levante de la silla hasta que estaban lo suficientemente cerca, mi padre fue quien había ido a recibirlos y por tanto los había saludado primero, compartieron unas palabras y saludaron a mi madre, me acerqué y me pregunté cuánto más tardaría Bev para estar lista.

Jesse me tomó la mano y la apretó fuerte, sus ojos cargaban unas ojeras que no eran muy comunes en él, deduje que se había trasnochado o había consumido algo que lo ha dejado así. Fay no se veía muy diferente, le di un beso en la mejilla antes de dirigirme a Amy, traía la misma blusa marinera de la otra noche, esta vez con un short de mezclilla, su cabello estaba recogido en una coleta alta y no traía maquillaje, aun así, se veía espectacular.

Saludé a Amy de la misma forma en que lo hice con Fay, sin embargo, con ella sentí ¿Electricidad? Fue extraño y escalofriante, no estaba seguro si sentía miedo o fascinación en ese momento. Sin darme cuenta Bev apareció al lado mío, como si se hubiese teletransportado, no supe cómo ni cuándo llegó allí, sólo supe que estaba a mi lado cuando escuché su voz saludando a los demás.

- Bienvenidos – dijo con su voz angelical – ¿Están listos para nadar en la piscina? – preguntó.

Mi esposa traía un traje de baño a rallas blanco y amarillo de dos piezas, dejaba al descubierto su impactante figura.

- No he traído un traje de baño. – admitió Amy.

- Oh, no te preocupes, – le dijo Bev – tengo varios adentro, estoy segura de que somos la misma talla, voy a ir por uno para que te lo pongas.

Amy parecía incómoda, pero asintió, Jesse avisó que se iría a cambiar y desapareció, Fay y mi madre se fueron a una esquina a conversar y mi padre quedó a solas conmigo, intercambiamos un par de palabras, pero en ningún momento le quite la mirada a Amy, primero se sentó cerca de la piscina y metió los pies en el agua, luego sacó un libro de su bolso, lo reconocí, las ventajas de ser invisible.

Jesse salió del vestidor y saltó a la piscina, segundos después apareció Bev con ropa que le entregó a Amy, le indicó dónde cambiarse, ella desapareció y Bev se acercó a mi padre, noté que evitaba el contacto conmigo, aun cuando pensé que ya habíamos hablado nuestros problemas ella aún parecía molesta.

Mi madre y Fay abrieron una botella de vino, sirvieron para ellas y mi padre, Bev decidió no tomar, Jesse se sirvió un shot de vodka. Amy apareció de nuevo luego de haberse cambiado, Bev le había prestado uno de los trajes de baños que menos le gustaba, no entendía por qué lo había comprado en un principio, era verde musgo sin mangas, de dos piezas, la parte superior era un top que se amarraba por delante, la parte baja es en estilo V, le quedaba pequeño porque ella era más grande que Bev, lo cual resaltaba las proporciones de su cuerpo.

No había visto a Amy con tan poca ropa, me pregunté si se sentiría incómoda, Jesse la divisó a lo lejos y no despegaba sus ojos de ella, nadó hasta acercarse a ella, ella se sentó en una silla en una esquina lejos de todos, tomó el libro de nuevo y comenzó a leer, caminé hacia Jesse, no sabía que iba a decir.

- ¿Necesitas una toalla? – pregunte frente a él.

- No, solo iba a ofrecerle un shot a Amy. – respondió.

- ¿Estás bien? Te noto algo extraño. – pregunté.

- No dormí bien, – admitió – me quedé hasta algo tarde con unas amigas. – hizo énfasis en la última palabra – Amy casi me descubre. – dijo como si fuese gracioso.

- ¿Quieres que yo le ofrezca algo de tomar?

- Sí, – aceptó – no tengo ganas de lidiar con ella hoy, cuando entre en calor seguro que se le olvida lo de anoche, – no despegó la vista de ella mientras hablaba – ese traje de baño le queda bien, ofrécele varios tragos, se relaja bastante cuando se emborracha.

No admití en voz alta lo repulsivo que me pareció su comentario, todo lo de Jesse con respecto a su novia estaba mal, aun así, no podía decir nada, no debía opinar de relaciones ajenas, mi opinión se quedaría conmigo, Jesse volvió al agua e intento convencer a mi esposa de que nadará con él, ella se le unió sin protestar, mi padre se unió a la conversación de Fay y mamá y yo fui con Amy.

- ¿Qué lees? – pregunté cómo si no lo supiera.

- Las ventajas de ser invisible. – dijo sin despegar la vista de las páginas.

- He escuchado muchas cosas sobre ese libro ¿Ya has leído amigo imaginario? Es del mismo autor.

- No, – respondió, su mirada fue del libro hacia mí – es la primera vez que leo a este autor ¿tú ya lo has leído?

- Si, lo leí hace varios años.

- Yo solo he visto la película de las ventajas de ser invisible, una de mis compañeras de la universidad estaba obsesionada con Emma Watson. – dijo con una sonrisa.

- Todos estamos obsesionados con Emma Watson – ella se rio de mi comentario – ¿Quieres algo de tomar?

- No soy muy buena tomando vino, siempre termino con dolor de cabeza. – confesó.

- También tenemos vodka, tequila, ron. – enumeré con los dedos.

- ¿Tienen ron flor de caña?

- No ¿Es bueno?

- Es el mejor ron del mundo. – dijo con mucho énfasis.

- Me encargaré de tenerlo para ti la próxima vez que vengas. – aseguré.

Busque en mi celular, le pedí que me explicara cómo se escribía, hubo un breve momento en que nuestras manos se rozaron, justo cuando ella intentó quitarme el teléfono para escribirlo, fueron segundos en que me quedé sin aliento, estar cerca de ella me ponía un poco nervioso, no me sentía así desde la secundaria.

- Este es. – me mostró el teléfono.

Tome el teléfono en mis manos y ordene la botella más añeja que encontré, luego me levanté y nos serví dos shots de tequila, cuando regresé con ella le entregue una, ella la tomó en sus manos y chocó con la mía, “salud” – dijo antes de llevar el shot a sus labios y tragar todo el contenido hasta acabarlo todo.

- ¿Vas a entrar en la piscina? – pregunté.

- No estoy segura de querer hacerlo, – admitió – últimamente me he sentido nostálgica, extraño hacer surf.

- ¿Por qué no le pides a Jesse que te lleve a la Jolla? Podrías hacer surf allí, nosotros íbamos de vez en cuando éramos adolescentes.

- Oh, no traje mi tabla. – dijo.

- Estoy seguro de que Jesse aún debe de guardar la suya, mis abuelos le obsequiaron una hace mucho tiempo, solíamos ir en verano a la casa de mis abuelos en Malibú, fue allí donde aprendimos a hacer surf. – le dije.

- Si, él me contó esa historia, lo que no sabía es que tú también sabías hacer surf.

- No soy muy bueno, – admití – tengo más de una década de no hacerlo, ya he perdido la práctica.

- Montar olas es como montar bicicletas, requiere de práctica recordar cómo se hace, pero el cuerpo y la mente no olvidan por completo.

- Los deportes no son mi gran pasión. – admití con pena.

- Oh, pensé que te gustaba el tenis, tu madre mencionó la otra noche que se habían visto para un partido.

- Me gusta el tenis, pero un partido con mi madre es fácil, ella tampoco es muy buena.

- ¿Y te cuesta hacer cosas en las que no seas bueno? – Elevó una ceja.

- A nadie le gusta sentirse como perdedor. – le recordé.

- ¿Qué es lo que te hace sentir como ganador? ¿Qué es lo que apasiona a Rick?

- El trabajo, – soné como tonto al decirlo en voz alta – soy bueno haciendo dinero.

- Eso parece.

- Amar, – dije luego de pensarlo – me apasiona amar.

- Entonces tu esposa te hace sentir ganador, como si ella fuese un trofeo – dijo, mi rostro palideció, dicho de esa forma sonaba horrible.

- No, no es lo que… – ella se rio de mí.

Amy cerró el libro y lo colocó a un lado, no dejaba de reírse y negar, se rio tan fuerte que llamó la atención de Bev y Jesse, tan fuera del lugar y tan correcto en el momento, me tapé el rostro con la mano y luego la volví a ver.

- Yo también me siento así, – admitió – te estaba haciendo una broma, se de lo que hablas, es así como me siento con Jesse, como si el fuese mi pasión más grande.

Escucharla decir eso me hizo sentir tonto, ridículo e injustificado. Intente fingir una sonrisa, no fui consciente de si tuve éxito, lo intenté, sabiendo que Jesse no se sentía de la misma forma con ella, a veces pensaba que Jesse solo sentía pasión por sí mismo.

- ¿Tú crees que Jesse se siente igual contigo? – pregunté sin poder contenerme.

Amy me observó atónita, como si supiera la respuesta que yo sé, como si acabase de clavar una daga con el fin de única y exclusivamente dejarla desangrar hasta morir, me arrepentí de inmediato de haber hecho la pregunta, fui un tonto, Jesse me acababa de decir que ella casi le descubrió una infidelidad, era obvio que ella sabía y que le dolía.

- ¿Tú sabes algo que yo no sé? – preguntó entrecerrando los ojos.

- Yo…

Me quede sin palabras de nuevo, no podía decirle que sabía que su novio la engañaba sin traicionar la confianza de mi mejor amigo, no podía echar a la basura tantos años de amistad, aun cuando eso implicaba ir en contra de mis propios principios.

- Yo solo tenía curiosidad – respondí – ¿Pasa algo entre Jesse y tú? ¿Está todo bien? – ella bajó la vista decepcionada.