9. Mal de amores #2
—Solucionarlo — dijo Lilian — nuestros hijos son unos locos irracionales ahora, si no hacemos algo la situación de Hikaru podría empeorar y el en mejor de los casos terminaremos con esos niños masacrando ese maldito hospital y no creo que la maldita policía pueda controlarlos si eso pasa — la mujer miró a su esposo, este no se movió solo la miró, Lilian frunció el ceño — Muévete, captura imágenes y envíamelas haré que el director me envíe nombres y direcciones, al menos el hospital podrá mantenerlo entable nosotros debemos solucionar esto — dijo la mujer. En ese momento llegó Marcela
—Enviaran una patrulla a la clínica privada de Kanto, en Tokyo, tal parece que ahí apareció la señal de los brazaletes.
—Van a…
—No, el capitán al parecer se ve afectado por Hikaru de una manera, buena; él dijo que será una emergencia, dirá que no hubo nadie en casa; que tuvieron que salir por vida o muerte; dado su condición y que ellos fueron directamente al hospital demuestra que no hubo intención de fuga, pero que enviaran a alguien para que los vigile — dijo Marcela
—Bien pongámonos a trabajar antes de que nuestros hijos enloquezcas y esto se vaya a la mierda — dijo Lilian, Jonny y Natsu corrieron hacia el primer piso donde tenían una sala de control.
Pagaron mucho por la seguridad en donde las grabaciones se guardaban en una nube compartida entre la familia y la escuela para poder ver las cámaras, si, la familia tenía unos minutos de retraso debido a la contante actualización, pero estaban seguro de que las cámaras estaban ahí, más al ver que solo necesitaban un total de cuatro horas de grabación o menos.
—¿Sucede algo? —
—Tengo una sensación extraña — dijo Nao con el ceño fruncido a Kenta mientras se llevaba la mano al pecho
—Debes estar cansado — dijo Milo a su hermano — ¿quieres que nos vayamos a casa?, creo que no eres el único, Miko también no parece bien —dijo mirando al nombrado.
Ahora había más personas que hace una hora, actualmente estaban en la base de la banda, Miko y Hisoshi se habían pasado la tarde haciendo informes, mientras que Nao se durmió en el sofá para distraerse de sus pensamientos, los demás ejecutivos fueron llegando de a poco.
En ese momento el teléfono de Kenta se escuchó todos lo miraron el rubio frunció el ceño
—Hola — saludo
—Buenas noches. ¿Hablo con Kenta Amaya?
—Si, con quien hablo
—Soy Lilian Yagami, conociste a mi hijo Hikaru hoy cierto — Kenta frunció ceño
—Si, conocí a Hikaru — dijo llamando la atención de todos en la sala, Miko dejó de escribir en la portátil, mientras que Nao se puso de pie y le quitó el teléfono a su mejor amigo para ponerlo en altavoz
—Genial — La voz de una mujer resonó en la sala — ¿puedo preguntarte, si se llevaron bien, Hikaru se acercó a ustedes o algo…?
—Bueno, fue bueno por el tiempo que estuvimos, él se acercó, de hecho, al parecer le agradamos
—¿Dijo por qué?
—Dijo que olíamos bien, y que nos sentíamos cálidos — Ese fue Taro
—¿Quién habla?
—Soy Taro, soy un compañero de Hikaru y su primo
—Ya veo, ¿Puedo saber si él se relacionó con todos o tuvo un comportamiento exclusivo?
—¿Exclusivo? No, él parecía llevarse bien con los que conoció, incluso debo decir que le agrado Yuki que no llevaba perfume e hizo que Sara se cambiara la camisa porque su perfume no le dejaba oler las naranjas; pero no se preocupe eso no molestó — La mujer rio
—Lo sé, ¿algo más? La verdad, Sebatian me habló que él conoció a un par de chicos que provocaron algo.
—Si, eso fue extraño
—Okey, necesito que ustedes hagan algo por mi ¿pueden?
—Claron
—Quiero que traigan a los chicos que estuvieron en la azotea a mi casa, necesitamos discutir algo muy importante, es especial a esos chicos, ¿han presentado algun comportamiento raro, extraña sensación?
—¿Comportamiento raro…?
—si, como inquietud, dolor en pecho, ganas de llorar, enojo o ganas de matar a alguien o destruir algo?
—…Tal vez — dijo Kenta mirando a Nao quien asintió.
—Entonces tráiganlos, preferiblemente antes de que mis hijos hagan una masacre así que, por favor, quiero a todo el grupo aquí, creo que ustedes se metieron en una situación extraña
—Yo…
—¿Nos metimos en problemas? — interrogó Kenta interrumpiendo a Taro que iba hablar — No le hicimos nada, la verdad él se fue al baño y no vol…
—Sé que no volvió, no se preocupen; no hicieron nada malo, solo necesito que vengan, le enviaré la ubicación a este número de contacto.
Con eso la llamada se cortó un momento despues una notificación y Nao que aún tenía el teléfono de Kenta vio la ubicación, luego la compartió al grupo de la pandilla
—Vamos — Nao le lanzó el teléfono a Kenta
—¿En serio vas a ir a la dirección que te dio una desconocida? Que tal…
—Me he estado sintiendo extraño desde esta tarde y no habló de las malditas ganas de besar a un chico que a penas y conocí esta mañana, hablo de la maldita necesidad de salir corriendo porque me ha invadido la incertidumbre y he pensado cosas ridículas; tengo un deseo abrumador de ver que el chico está bien, y como dijo esa mujer si quiero matar algo.
Así que sí, iré ahí para saber que mierda pasa porque obviamente una mamá no llama a personas solo para saber si su hijo habló con ellos y si hizo amigos el primer día de clases o si esos amigos quieren matar algo — dijo Nao caminando hacia la puerta, Miko lo alcanzó colocándose su sacó
—…
—…
—Lleven sus armas — dijo Hisoshi — informaré a los hombre en el caso de que sea algun tipo de trampa daré la señal para que entren a salvarnos — dijo Hisoshi dejando su carpeta y miró a su novio en una esquina — Tú y Milo lideran, acompañaré a los que estuvieron en la azotea, el resto quédense cerca de la ubicación y rodeen el perímetro — dijo el pelinegro saliendo
Ellos han estado por casi dos horas observando, una vez estabilizaron a Hikaru y que metieran una maldita sonda por su garganta, el grupo había entrado a la habitación y no permitieron que ningún doctor además de la doctora inicial lo atendieran, al inicio nadie hizo caso hasta que el capitán del recinto, Nicolas Baxter apareciera y removiera a cada médico del trabajo dejando solo a la mujer que recibiría ayuda en caso de emergencia, además de que pidió permiso para permitir al grupo en el cuarto mientras que dos policías se pararon en la puerta con la orden de no dejar entrar a nadie más que la doctora y que nadie podia salir del cuarto, también puso policías en el pasillo para evitar que los reclusos escaparan.
Eran casi las once cuando cinco camionetas negras se estacionaron frente a la casa, era grande y bonita
El grupo empezó a bajar desde los asientos del copiloto y pasajero
Luego caminaron hasta la casa, Kenta se adelantó para tocar el timbre, pero no logró hacerlo cuando la puerta se abrió, dejando ver a una mujer morena de uno sesenta y cinco, delgada de ojos marrones, el grupo la miró a la mujer que los miró, luego miró al chico rubio alto frente a ella.
—¿Kenta Amaya?
—Si señora — dijo, Lilian miró al grupo
—Estos son…
—Si — dijo
—¿Cuáles son los chicos? Creo que eran dos — interrogó Lilian mirando a Kenta.
—Esos seriamos yo y Miko — Lilian vio a dos chicos, pelinegros, guapos no lo va a negar, pudo ver los tatuajes sobre salir de la camisa del de ojos negros, luego suspiró y lo miró.
—¿Quién dijo que era extraño? — interrogó la mujer.
—Yo —dijo Miko — Pero no lo dije de mala forma, es que fue extraña la situación, y nunca he visto a una persona, con su apariencia, y la verdad la única persona que conozco que suelta un olor natural agradable es Nao — se defendió, Lilian lo miró
—¿Nao?
—Yo —Lilian miró al de ojos negros
—¿Cuál de los dos dijo que parecía una escultura?
—No lo dije de mala forma, es que es muy…
—Hermoso, lo entiendo —dijo la mujer interrumpió a Nao
—¿Y cuál dijo que no le interesaba porque tenía novio? —
—Yo — dijo Nao, la mujer lo miró, luego a Miko, luego suspiró.
—Listo, tengan esto en cuenta — dijo mirando al par — uno, mi hijo escuchó eso y no lo tomó bien; dos, mi hijo desde que llegó se metió en su cuarto y no ha comido; y tres, sé que es un mal entendido, pero gracias a lo que sea que ustedes y ese grupo hicieron — Lilian señaló al grupo detrás de Nao y Miko que fruncieron el ceño — mi hijo esta con una fiebre mayor cuarenta y cinco grados y falla multiorgánica en el hospital; como madre estoy muy enojada, y como madre estoy en mi derecho en enojarme con los causantes del daño a mi precioso hijo menor que he cuidado desde que nació y tomar represarías por eso — dijo Lilian mirando entre Nao y Miko
—¿qu…?
Splaf
Los ojos de todos se abrieron cuando la mujer abofeteo a Nao
—Oiga seño…
Splaf
Los chicos detrás de Nao y Miko hicieron una mueca cuando ella bofeteo a Miko.
—…
—…
—¿Por qué fue eso? — Nao miró a la mujer con unos ojos oscurecidos de rabia mientras tenía su mano en su mejilla, ella se paró firme y levantó la mano.
Splaf
—Oiga — ese Miko tratando de defender a su novio solo para ser golpeado.
Splaf
El grupo no se movió, cuando ella golpeó por tercera vez a Nao, luego la mujer levantó de nuevo la mano para golpear a Miko, pero su mano fue detenida.
Ella miró a Nao
—Tu…
—Si me lastimas, Hikaru se va a enojar mucho contigo — eso fue como arte de magia, los ojos de todos se abrieron al ver como Nao soltaba a la mujer
—Usted nos golpeó — Miko se llevó la mano a la mejilla enrojecida
—Si, y si te enojas te golpeo otra vez —la mujer lo miró molesta
—Tu, no puedes hacer eso _ dijo Nao poniendo a Miko detrás de él, Lilian lo miró, tenía razón sabía que si esto llegaba a oídos de Hikaru y que si de verdad estaban vinculado probablemente se molestaría, pero ella está molesta y ellos no saben que Hikaru se molestará con ella, no todavía al menos — ¿Por qué no?
—¿Sabes que he matado por menos? — la mujer se cruzó de brazos y miró a Nao, casi se ríe, quiso decirle novato, pero dijo otra cosa.
—Y se supone que eso me asuste, bien hazlo, mátame, luego le dirán a Hikaru porque su madre está muerta — dijo Lilian, ella sabía, estaban vinculados, por eso nadie ha interferido y no solo ellos. La mujer miró al grupo detrás de ellos, luego a Nao; Lilian se hizo a un lado.
—Pasen, les explicaré — dijo y miró a Nao que se sobaba la mejilla enrojecida. — deja de ser niña, solo son un par de bofetadas, desaparecerán en menos de una hora — dijo al chico
—Eso no desa…
—Lo harán — la mujer interrumpió a Miko — ya lo veras, ahora entren necesitamos arreglar esta situación antes de que se ponga peor.