9. Mal de amores
—Hikaru — la puerta de la habitación se abrió para revelar no solo a Alejandro con una gran bandeja llena de dulces, también estaban los gemelos, Tatiana, Heidi y Sebastián.
Durante la tarde bajo recomendación de Lilian y Marcela habían dejado a Hikaru solo, mientras que ellos preparaban todo y podían pasar la noche viendo películas y comiendo dulces para consolar al chico de trece años que al parecer tubo una desilusión amorosa; a todos les pareció una buena idea.
Aunque la inquietud empezó a llenar el pecho de los chicos, ellos lo vieron como algo de su sobreprotección usual hacia Hikaru nada más.
Las luces de la habitación se encendieron para dejar ver el bulto en la cama cubierto con el edredón, ellos suspiraron; las niñas entraron y se subieron a la cama, mientras que los gemelos, Sebastián y Alejandro pusieron las bandejas con recipientes en la mesa de centro
—Hikaru — Tatiana puso la mano en la manta, frunció el ceño ante lo caliente que estaba la tela — oye, esto está caliente, ¿Hikaru, no tienes calor?
Ven, toma algo de aire — Tatiana quitó la manta solo para que un calor más de lo normal la golpeara, ella retrocedió un poco y vio a su primo dormido en posición fetal; su respiración era irregular, sus mejillas estaban muy sonrojadas mientras que el sudor lo recorría
—Creo que Hikaru no está bien — esa fue Heidi, ella puso la mano en la mejilla de su primo solo para retirarla de golpe, sus ojos se abrieron —¡¡CHICOS, TIENE FIEbrE!
! — el corazón de la chica de once años latió, ellos no se enfermaban y la única vez que Hikaru lo hizo fue cuando sufrió la separación de los gemelos y Alejandro que estaban en la correccional.
—¿Qué? — los mayores se pusieron de pie y caminaron hacia la cama, la niñas se hicieron a un lado solo para ver como Alejandro se sentaba y movía a Hikaru para que este quedara acostado de espalda al colcho.
El corazón de Alejandro latió con mucha rapidez y la inquietud que había estado sintiendo desde horas atrás se hizo más grande.
—Sebastián trae agua y una toalla — dijo Alejandro sin mirar a su hermano menor — hay mucha fiebre
—¿Qué?
Sebastián iba ir hacia la cama, pero su hermano lo apresuró para que trajera el agua, el castaño caminó hasta el baño.
—¿Qué le pasa? — interrogó Cristian, alver las mejillas de su hermano demasiado rojas, incluso sus labios parecían mucho más rojos de lo normal
—Yo qué sé — Alejandro estaba sintiendo un malestar en su estómago por la preocupación.
—Le diré a los tíos — Tatiana salió apresurada de la cama y corrió fuera de la habitación
Pasó un rato antes de que llegara Sebastián con un recipiente de agua y una toalla, Alejandro la tomó y puso la toalla en la frente de Hikaru, un suspiró.
Hikaru abrió un poco los ojos solo para cerrarlo con mucha fuerzas; no sabía si era por el dolor en sus ojos le dolieron, que tenían marcas rojas, o por el fuerte dolor palpitante cabeza.
—¿Hikaru? — El menor abrió los ojos con esfuerzo, tratando de no abrirlos demasiado para no ver la luz sobre su cama viendo a su primo mayor.
—A… — él no terminó de hablar; su garganta picaba y le dolía como si estuviera pasando un rallador dentro de ella.
—¿Hikaru? — dijo Alejandro, los ojos del chico se cerraron; el dolor de cabeza era demasiado; además de que le dolía mantener su respiración regular.
En ese momento llegaron Natsu y Lilian; detrás de ellos Marcela y Jonny.
—¿Qué pasó?
—No sé, arde en fiebre — dijo Alejandro a su tía.
—Llamare al doctor — informó Jonny sacando su teléfono, sus hijos lo miraron, Sebastián no pudo evitar mirar a su padre con una mirada acusatoria.
—¿En serio piensas que un doctor lo arreglará? — ese fue Cristian a su tío
—No sabemos qué le pasa — dijo Natsu
—Además su fiebre es alta — dijo Alejandro — tenemos que…
Alejandro fue empujado cuando un gemido llegó a él, todos vieron como Hikaru trató de levantarse, pero solo logrando dar la vuelta en la cama y quedar en la orilla.
El sonido de arcadas y todos palidecieron, el teléfono cayó de la mano de Jonny mientras sentía un enorme terror en su cuerpo.
—¡¡HIKARU!! — Lilian corrió hacia su hijo que había vomitado una gran cantidad de sangre en la cama solo para caer sobre ella
—¡Oh mierda! — maldijo Alejandro no dejando que su tía histérica se acercara y luego se movió para cargar a su primo, luego caminó hacia la puerta para verse bloqueado por su padre
—¿A dónde vas? — interrogó Jonny, su hijo lo miró
—¿A dónde crees? a un hospital — dijo el castaño con frialdad a su padre.
—¿Con eso? — interrogó Jonny señalando el pie de su hijo en donde descansaba el brazalete electrónico en su tobillo; el cual Alejandro no se molestó en mirar
—Que me importa eso, yo…
—Damelo lo llevaré — dijo Jonny, Alejandro no lo hizo, la sola idea de separarse ahora de Hikaru le dolía, estaba molesto con el mismo, debió haber hecho caso cuando empezó a sentirse inquieto por Hikaru, hace horas.
—No — dijo
Sebastián y las niñas irán conmigo — dijo Jonny tratando de convencerlo
—No — Alejandro trató de un paso, pero su padre lo bloqueo
—Si salen ahora podrían acusarlos de prófugos de la justicia eso retrasaría que les quiten eso — dijo el padre señalando la pulsera; Alejandro se molestó, y ahora no solo él; Cristian se adelantó y empujó a su tío fuera del caminó
—Como una mierda que me quedó aquí mientras mi hermano muere — retó Cristian mirando molesto a su tío, antes de seguir a su primo que ahora iba detrás de Leonardo; pero fue bloqueado por su tía.
—Cristian — esta vez fue marcela — no compliquen la situación…
—La situación ya es complicada déjame salir antes de que te mate — dijo Cristian con los ojos iluminados a la mujer que se tensó.
La pareja se hizo a un lado, ellos no dijeron nada, entendían la situación; pero incluso si entendían la situación, aun así dolía que incluso su propio hijo pusiera a su primo por encima de ellos.
La habilidad que Leonardo y Cristian ganaron por su vínculo con Hikaru era útil, aunque ellos no la usaban, al menos no ahora.
Un portal de color morado brumoso apareció frente a las escaleras mientras el trio bajaba, detrás de ellos venían Sebastián y las niñas.
Los padres de los siete chicos corrieron solo para lograr ver a los más pequeños atravesar el portal que estaba al lado de Leonardo que los miró antes de el mismo entrar al portal; ellos intentaron ir solo para que este se cerrara.
En el momento en que Alejandro puso el pie en frente de la clínica privada de Tokio la alarma en su pulsera se encendió llamando la atención de todo el que estaba cerca, el grupo lo ignoró.
En cambio, los gemelos se adelantaron y abrieron las puertas
—¡UN DOCTOR! — gritó Cristian entrando mientras llamaba la atención, lo que fue rápido en el momento en que vieron a Alejandro cargando a alguien inconsciente; muchos doctores también notaron las pulsera, pero lo ignoraron.
—¡UNA CAMILLA! — gritó una doctora acercándose, luego dos personas se acercaron corriendo con la camilla — Ponlo aquí — Alejandro obedeció — ¿Qué le pasó?
—Cuando fuimos a verlo tenía mucha fiebre, intentamos bajarla con paños, pero luego vomitó sangre — dijo Alejandro la mujer miró al joven
—¿Comió algo?
—No desde el desayuno, ha estado en su cuarto desde antes del almuerzo — respondió Sabastian, la doctora lo miró, Luego todos caminaron.
El grupo vio como la camilla era empujada cuando el menor empezó a toser
—¡Oh por dios! — La doctora se subió sobre la camilla mientras se apoyaba en sus rodillas para no aplastar al adolescente y lo volteaba al menor de lado para que vomitara — ¡Succión rápido!
— ordenó la mujer para ver que una de las enfermeras ya arrastraba un carrito metálico mientras que otra movía los botones y preparaba la aspiradora, la doctora se inclinó abrió la boca de Hikaru mientras que la enfermera metía el tubo de la aspiradora de secreciones para que esta aspirara la sangre que el chico vomitaba; el sonido hizo estremecer a Alejandro que caminaba a la velocidad de la camilla, las niñas se abrazaron a Sebastián quien estaba sintiendo como si estuviera martillando su pecho con un cincel.
Mientras que los chicos salieron del lugar los padres se quedaron ahí parados
—Hijueputa vida, ese maldito vinculo los hace actuar como locos — dijo Jonny maldiciendo, el sonido del teléfono de la casa se escuchó y hubo un suspiró de resignación.
—Voy a contestar debe ser la policía — dijo Marcela caminando hacia la sala de estar.
—Yo…
—Averigüen que hizo Hikaru hoy en la escuela — Natsu y Jonny miraron a Lilian
—¿Qué?
—Es ilógico que Hikaru se enferme, él solo lo ha hecho una vez en la vida y fue cuando se vio forzado a separarse de Alejandro y los gemelos, él lo llamó una intrusión al vinculo, ¿lo recuerdan?
— los ojos de los dos hombres se abrieron, al recordar el suceso hace tres años luego del décimo cumpleaños de Hikaru.
—Tal vez Hikaru formó un vínculo con al menos una persona de esa escuela, es eso o está muriendo de amor; porque es imposible que mi hijo se enferme por un virus — dijo Lilian apretando los puños y miró a su esposo.
—Revisen las cámaras, esta mañana que fui a dejar a los gemelos se vieron rodeados por un grupo, Hikaru no pareció nervioso con ellos; de hecho, Sebastián me dijo que me podía ir, que era seguro luego de tener alguna charla con ese grupo — informó.
—¿Y que se supone que hagamos de ser así?