Injusticia (Amber Farrell – Investigadora Paranormal, precuela) Capítulo 18
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Capítulo 18

Me sentía aturdida cuando salí del aparcamiento de la comisaría. Todavía llevaba el uniforme, pero sin la placa. Morales me había entregado el contenido de mi taquilla en una bolsa de plástico. Ni siquiera había podido cambiarme de ropa en las instalaciones.

El coronel estaría aquí en un par de horas, así que no tenía tiempo de dormir. Tampoco lo habría conseguido, estaba demasiado nerviosa.

Me metería en más problemas si fuera al Club Agonía . Sin pensarlo, me encontré conduciendo el coche hacia el callejón del primer asesinato.

Los tres vampiros seguían por ahí fuera, en algún lugar.

Si la locura que los había infectado era progresiva, quién sabe lo que podrían hacer.

No podía competir con lo que estuviera haciendo el equipo de Buchanan con las cámaras de tráfico, los movimientos de las tarjetas de crédito o lo que fuera.

Tenía una pista que posiblemente no estaban investigando.

Los vampiros habían caminado hasta el apartamento de la primera víctima.

En ese momento, no actuaban fueran de sí.

Era una suposición justa pensar que habían tomado una decisión racional al ir caminando.

No querían que un coche relacionado con ellos fuera visto en los alrededores del apartamento.

Pero tampoco habrían caminado muchos kilómetros.

Dejaron el coche en algún lugar fuera de la vista o donde la gente estuviera acostumbrada a verlo, o en algún sitio en el que no se viera.

Ese lugar estaba en estas calles, no más de seis manzanas.

Pero eso sería una distancia considerable para una sola mujer, incluso en su mejor momento.

Estaba conduciendo por Speer Bouvelard y visualizando el mapa de las calles cuando un rostro fugaz en la acera llamó mi atención.

Emily.

Maldición. Además de haberse saltado las clases, estaba maquillada de nuevo. Dudaba que Klara le hubiera permitido meter las manos en sus cosméticos, pero Emily estaba con una amiga. Creí reconocerla del grupo de la otra noche, principalmente, por su brillante pelo rojo.

Frené de golpe y me gané una pitada del coche que venía detrás.

Cuando me detuve a un lado, Emily había desaparecido. Ella y su amiga debían de haber girado en una de las calles laterales, que eran de una sola dirección.

Arranqué de nuevo, giré a la derecha, con la esperanza de poder dar una vuelta y alcanzarla, pero no había ni rastro de ella y quince minutos después abandoné.

Si ni siquiera podía encontrar a una niña dando vueltas en la calle, ¿cómo podía aspirar a encontrar a tres vampiros que se estaban escondiendo?

Llamé al móvil de Werner y le dejé un mensaje en su contestador.

Luego di media vuelta y me dirigí a casa. Al menos, podría ducharme y cambiarme de ropa antes de que llegase el coronel.