Infinito Por Infinito Prólogo
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Infinito Por Infinito

Infinito Por Infinito

Por Daniel Rodriguez Dengra

© inepub.com

Prólogo

¿Cuántas personas viven dentro de ti?

No me refiero a quienes ves cada día, ni a quienes aparecen en las fotografías, ni siquiera a quienes todavía recuerdas por su nombre.

Me refiero a otras,  a las invisibles.

A ese profesor que un día creyó en ti antes de que tú fueras capaz de hacerlo. A aquella amiga que, sin saberlo, evitó que te rindieras. A la persona que apareció justo cuando pensabas que ya nadie iba a hacerlo.

A quien te rompió el corazón y, aun así, terminó enseñándote una forma distinta de amar.

Somos mucho menos originales de lo que creemos.

Cada decisión que tomamos lleva un poco de quienes nos enseñaron a mirar el mundo.

Cada gesto de bondad tiene una historia anterior. Cada abrazo contiene otros abrazos. Y cada palabra capaz de devolver la esperanza probablemente fue pronunciada mucho antes por alguien que también la necesitó.

Vivimos convencidos de que caminamos solos pero nunca es verdad.

Somos el resultado de miles de encuentros. De conversaciones que parecían insignificantes, de personas que quizás jamás llegaron a imaginar la huella que estaban dejando.

Algunas pasan por nuestra vida como el viento. Otras, sin hacer ruido, cambian para siempre la dirección de nuestro camino.

Porque las transformaciones más importantes no suelen anunciarse.

Llegan despacio. En silencio.

Hasta que un día descubrimos que pensamos con palabras que no son completamente nuestras.

Que escuchamos con una paciencia que alguien tuvo antes con nosotros.

Que consolamos de una manera que un día aprendimos sin darnos cuenta.

Que miramos el mundo con unos ojos que, en parte, alguien nos prestó.

Tal vez ese sea el verdadero milagro de la vida.

No permanecer para siempre sino permanecer un poco en los demás.

Puede que, mientras lees estas páginas, alguien aparezca de pronto en tu memoria.

Quizá haga años que no piensas en esa persona.

Quizá ya no forme parte de tu vida.

Quizá nunca llegaste a darle las gracias.

Si ocurre...

no pases la página inmediatamente.

Quédate un instante con ese recuerdo.

Porque hay encuentros que terminan el mismo día en que suceden.

Y hay otros que continúan viviendo dentro de nosotros mucho después de haber terminado.

Esta historia no empieza en la primera página.

Probablemente comenzó mucho antes.

El día en que alguien cambió tu manera de mirar el mundo......

sin llegar nunca a saberlo.