Implacable (Generations 3) Epílogo
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Epílogo

Todos se reunieron allí, porque Catti-brie había prometido decirles el nombre de la niña: Bruenor y sus reinas, Tannabritches y Mallabritches; Regis y Donnola, Wulfgar, Penelope Harpell, Athrogate, Jarlaxle y Zaknafein, y Artemis Entreri.

Incluso Guenhwyvar estaba allí, porque Entreri había pensado que era adecuado llamar a la pantera para ese acontecimiento.

Y Thibbledorf Pwent, que se recuperaba rápidamente de su calvario, vivo de nuevo, hambriento de cordero y sediento de cerveza, y dispuesto para servir a su querido rey Bruenor.

Iba mirando a Entreri, y le saludaba con la cabeza y levantaba su jarra de cerveza.

Entreri lo había cargado todo el camino hasta esa misma estancia, donde los clérigos de Gauntlgrym había encontrado la magia suficiente para hacer que su maltrecho cuerpo superara el calvario de librarse de la maldición vampírica.

Mucho se había limpiado o sanado. ¡O contenido!

La magia de la Torre de Huéspedes había llegado, finalmente, y el primordial volvía a estar atrapado, e incluso habían conseguido reabrir los portales a Luskan y Longsaddle, y habían abierto también los que llevaban a la Marca Argéntea y a las otras fortalezas enanas.

Y así, la reina Dagnabet Waybeard de Mithril Hall se hallaba sentada junto a Bruenor.

Su ejército se hallaba en la gran caverna de entrada, en ese momento, acabando de limpiar junto a los feroces enanos del clan Battlehammer y los decididos halflings de Viñas Sangrantes.

Los ejércitos de la Ciudadela Adbar y la Ciudadela Felbarr esperaban la llamada si se les necesitaba, pero nadie esperaba que eso pasara.

No en esos momentos. Los drow se habían marchado, y los demonios había sido destruidos o dispersados.

Finalmente, la puerta de la cámara privada se abrió y entró Catti-brie con su hija en brazos, y la sacerdotisa Copetta a su lado, como había estado los tres días desde que la niña había llegado al mundo.

La bebé ya tenía los ojos más abiertos, y como Penny había dicho, tenía los ojos de su padre… más o menos.

Eran de color púrpura, sí, pero no el color lavanda claro de los ojos de Drizzt.

Eran de color púrpura, tan intenso y profundo como los ojos azules de Catti-brie, impresionantes contra su piel, que mostraba el tono de una rosa rosada a la hora del ocaso, y miraban desde debajo de una sorprendente mata de pelo rojizo, muy parecido a la espesa melena color caoba de su madre.

—Drizzt y yo hablamos de esto durante mucho rato después de enterarnos de que estaba embarazada —les explicó Catti-brie, con una voz un poco temblorosa, pero que mantenía fuerte—.

Sabíamos desde el principio que esta niña pertenecería a más que a nosotros dos, sus padres, que…

sería una niña nacida del amor de tantos que nos ayudarían a asegurarnos de que su vida fuera bendecida.

—¡Yo le endureceré la cabeza! —prometió Pwent, y todos rieron.

—Fue concebida con amor y con un espíritu de tolerancia y confianza —continuó Catti-brie—.

Eso no podía haber sido… nada de esto podría haber sido, si su abuelo no hubiera mirado más allá del color de la piel de mi querido Drizzt y hubiera visto el hombre que era.

—Se volvió hacia Wulfgar—. Tú no estarías aquí si no fuera por el mismo generoso espíritu y la creencia en la bondad de todos.

—Eso es algo que Bruenor nunca querrá admitir —aseguró Wulfgar.

Todos los ojos fueron al rey enano, que estaba sonrojándose ferozmente, con los ojos cargados de lágrimas contenidas.

—Y por tanto, con el espíritu de lo que nos bendijo y con la esperanza de lo que pueda llegar, elegimos cuatro nombres. Dos por si era un niño y dos por si era una niña Primero, os diré mi propio nombre. No fue siempre Catti-brie.

—Se te dio un nombre diferente en tu renacimiento desde el jardín de Mielikki —comentó Wulfgar.

Catti-brie negó con la cabeza.

—Eso es cierto, pero me refiero a mi primer nombre, mi nombre de niña antes de ser la hija de Bruenor Battlehammer.

Eso produjo miradas curiosas, especialmente de Wulfgar, pero Regis sonrió con complicidad, y Bruenor simplemente asintió.

—Cataline —continuó Catti-brie—, aunque no sé mi apellido. Se cambió a Catti, y se añadió el nombre Brienne.

—Brienne, o Briennelle, es la versión femenina de Bruenor —explicó Dagnabet, porque cierto rey enano no era capaz de hablar en ese momento.

—Catti-brie —dijo Catti-brie—. Y por tanto os presento, mis queridos amigos, a Briennelle.

Comenzaron los vítores, pero Catti-brie los detuvo rápido alzando una mano.

—Brienne con el espíritu de lo que nos bendijo, y Zaharina por la esperanza de lo que puede ser.

Zaknafein casi se cayó de la silla.

—Zaharina es el femenino de Zaknafein —explicó Jarlaxle—. Entonces, ¡Brie-Zara!

—¡Breezy! —gritó Thibbledorf Pwent.

Todos vitorearon, o comenzaron a hacerlo, porque, en ese momento, la otra puerta de la sala se abrió de golpe y un hombre entró apresuradamente.

Todos en la sala reconocieron el hábito de maestro de los Santos Solares y del Monasterio de la Rosa Amarilla, y aún reconocieron más al hombre que lo llevaba.

Al explorador drow con ojos color lavanda y pelo blanco que lo llevaba.