Ignorada CAPÍTULO 25 #2
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CAPÍTULO 25 #2

También pensó en el beso. En lo natural que había resultado estar con él aquella noche y en lo fácil que le había resultado bajar unas defensas que llevaba demasiado tiempo levantadas.

No sabía cuándo había empezado a ocurrir, pero Alex estaba dejando de ser simplemente su compañero en aquella investigación.

Y quizá eso era precisamente lo que más la inquietaba.

No sabía si aquello la acercaba a la verdad.

O si simplemente la estaba dejando más expuesta de lo que estaba acostumbrada.

CAPÍTULO 26

La comisaría parecía más tensa que el día anterior. No era solo una cuestión de trabajo acumulado o de llamadas constantes. Había algo más difícil de definir, una presión silenciosa que se había ido instalando poco a poco y que ahora parecía extenderse por cada despacho y cada pasillo.

Claudia lo percibió nada más cruzar la puerta. Y Alex también. Ambos avanzaron por el pasillo sin demasiada conversación. Después de la noche anterior existía una cautela nueva entre ellos, una especie de acuerdo tácito para dejar a un lado lo personal y centrarse en el caso.

—Esto ya no es solo una investigación—murmuró Alex mientras caminaban.

—No—respondió Claudia—Hace tiempo que dejó de serlo.

El despacho de Rubén estaba entreabierto y las voces que llegaban desde dentro bastaron para hacerles comprender que algo ocurría.

— ¡No pueden decirnos que no saben nada! —Exclamaba una mujer al borde de las lágrimas— ¡Es nuestra hija!

Claudia redujo ligeramente el paso antes de llegar a la puerta.

— ¿Lista?

Ella asintió sin decir nada. Cuando entraron encontraron a los padres de Daniela frente al escritorio de Rubén.

El padre mantenía una compostura casi rígida, como si estuviera haciendo un enorme esfuerzo por no derrumbarse.

La madre, en cambio, parecía haber llegado al límite de sus fuerzas. Rubén levantó la vista al verlos.

—Justo a tiempo.

La madre se giró inmediatamente hacia ellos.

— ¿Han encontrado algo?

La desesperación en su voz no dejaba lugar a dudas.  Claudia sostuvo su mirada.

—Estamos trabajando en varias líneas de investigación.

Era cierto. Pero sabía que no era la respuesta que aquella mujer necesitaba escuchar. El padre dio un paso al frente.

—Nos han dicho que podría tratarse de un secuestro.

Claudia prefirió no intervenir. Sabía perfectamente cuál era su opinión sobre aquella posibilidad y aquel no era el momento para discutirla delante de los padres de Daniela.

—Es una de las posibilidades que estamos valorando.

Alex lanzó una breve mirada a Claudia. Conocía suficientemente bien su opinión sobre aquella teoría.

—Si es un secuestro, queremos pagar—continuó el hombre—Lo que sea necesario.

La propuesta no sorprendió a nadie. Era exactamente lo que cabía esperar de unos padres que llevaban días viviendo entre el miedo y la incertidumbre. Rubén mantuvo el tono sereno para hablar.

—Entiendo perfectamente lo que están pasando, pero tenemos que actuar con cautela. Estamos siguiendo nuevas pistas y necesitamos comprobar cada una de ellas antes de sacar conclusiones.

Aquellas últimas palabras llamaron la atención de Claudia. Nuevas pistas. La expresión era demasiado ambigua para su gusto.

— ¿Qué tipo de pistas? —preguntó la madre.

—Personas de su entorno.

Alex decidió intervenir antes de que la conversación se complicara más.

—Estamos reconstruyendo los últimos días de Daniela. Queremos saber con quién estuvo, qué hizo y si ocurrió algo fuera de lo habitual.

La mujer asintió lentamente, aunque resultaba evidente que aquello no conseguía tranquilizarla.

—Por favor... —La voz se le quebró—Encuéntrenla.

Claudia sostuvo su mirada durante unos segundos.

—Lo haremos.

Y aquella vez no fue una respuesta profesional. Era una promesa.

Los padres abandonaron el despacho poco después y el silencio que dejaron tras de sí resultó incluso más pesado que la discusión anterior. Rubén se dejó caer contra el respaldo de la silla.

—Esto se está complicando. Los padres cada vez están más alterados.

—Ya estaba complicado antes de que ellos entraran por esa puerta.

— ¿Habéis descubierto algo nuevo?

—Hemos hablado con Mateo—explicó Alex.

Rubén dejó claro con una sola mirada que esperaba algo más concreto.

— ¿Y?

Claudia continuó la explicación.

—Está ocultando cosas, eso lo tenemos bastante claro, pero ninguno de los dos cree que esté relacionado directamente con las desapariciones.

Aquella conclusión no pareció convencer del todo al inspector jefe.

— ¿Y Marcos?

La pregunta hizo que Alex y Claudia compartieran una breve mirada. Ambos habían llegado prácticamente a la misma conclusión durante las últimas horas.

—Seguimos sin verlo claro.

Rubén guardó silencio mientras ordenaba mentalmente todas las piezas que tenían sobre la mesa.

—Pues ahora mismo es la persona que más conexiones tiene con todo esto.

—O la que resulta más cómoda para encajar en la teoría —replicó Claudia.

Por la expresión de Rubén resultaba evidente que no compartía del todo aquella opinión, aunque tampoco parecía tener argumentos suficientes para descartarla.

—Seguid investigando el entorno de Paula—dijo finalmente—Familia, amigos, compañeros... cualquier persona que pueda aportar algo que todavía no conocemos.

Alex asintió.

—Íbamos a empezar por ahí.

—Perfecto —Rubén los señaló con un gesto—Y no perdáis de vista a Marcos.

Claudia no dijo nada. Sin embargo, estaba lejos de sentirse convencida por la insistencia de Rubén en centrar la atención sobre Marcos. Cuando abandonaron el despacho, caminaron varios metros antes de que alguno de los dos hablara.

—No me gusta.

Alex no necesitó aclarar a qué se refería.

—A mí tampoco.

Continuaron avanzando por el pasillo mientras repasaban mentalmente la conversación.

—Está empujando demasiado hacia Marcos.

—Puede que tenga razón.

—Puede. Pero cada vez que una investigación se centra demasiado pronto en un único sospechoso, corremos el riesgo de dejar de mirar alrededor.

Alex comprendió enseguida la idea.

—Crees que estamos mirando en el sitio equivocado.

—Creo que alguien nos está resultando demasiado evidente.

Durante unos instantes siguieron caminando sin decir nada.

—Entonces vamos con Paula.

Alex asintió.

—Si queremos encontrar a Daniela, tendremos que reconstruir cada uno de los pasos de Paula antes de desaparecer.

Claudia no respondió. Había algo en aquel caso que seguía sin encajar. Todavía no sabía qué era, pero la sensación no dejaba de crecer. Y la experiencia le había enseñado que, cuando una pieza no encaja, lo peor que podía hacer un investigador es ignorarla.