Ignorada CAPÍTULO 16 #2
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CAPÍTULO 16 #2

En cuanto terminó la frase pareció arrepentirse de haberla dicho. Y Claudia no tardó en percibirlo.

— ¿Qué querías decir con eso?

—Nada.

Las palabras salieron antes de que pudiera pensarlas mejor.

—Bueno... nada concreto. Estaba enfadado. Ya está. Fue una frase dicha en caliente.

Alex observó cómo se removía incómodo.

—Después de esa discusión, ¿volvisteis a hablar?

—No.

— ¿Ni mensajes?

—Le escribí por la noche, pero no respondió—Por primera vez parecía realmente preocupado—Pensé que simplemente no quería hablar conmigo.

Claudia no respondió de inmediato. Parecía estar encajando aquella información con todo lo que ya sabía.

— ¿Crees que estaba asustada por algo?

La pregunta pareció obligar a Rafael a rebuscar en sus recuerdos.

—No lo sé. Lo único que puedo decir es que llevaba semanas comportándose de forma extraña. Como si estuviera preocupada por algo importante y no supiera con quién hablar.

— ¿Te mencionó a alguna persona en concreto?

—No. Y si lo hizo, no le di importancia.

La impresión era la misma para ambos. Por el momento no parecía que fueran a sacar mucho más de él.

—De acuerdo. Si recuerdas cualquier detalle, aunque te parezca una tontería, llámanos.

—Lo haré.

Y por cómo lo dijo, parecía sincero. Cuando Rafael regresó al aula, el ruido de la clase volvió a filtrarse al pasillo. Claudia y Alex echaron a andar de nuevo.

— ¿Qué te parece?

—Que sabe más de lo que nos ha contado.

Alex metió las manos en los bolsillos mientras caminaban.

—Puede ser. Aunque yo diría que está más asustado que otra cosa.

—Una cosa no excluye la otra.

—Eso también es verdad.

Continuaron avanzando por el pasillo entre grupos de estudiantes que se apartaban a su paso.

— ¿Crees que tiene algo que ver?

—Todavía no lo sé. Pero estaba demasiado cerca de Daniela como para descartarlo tan rápido.

—Empiezo a entender por qué te molesta que la gente saque conclusiones antes de tiempo.

— ¿Y tú?

—Yo sigo sacándolas. Solo intento que no se note tanto.

Aquello consiguió arrancarle una pequeña sonrisa.

—Lo haces fatal.

—Gracias. Lo tomaré como un cumplido.

Y, por extraño que resultara, aquella vez ninguno de los dos tuvo prisa por romper la conversación. Cada vez sin quererlo se acercaban un poco más. Ya no era solo por la investigación, empezaban a tener una conexión entre ellos difícil de ignorar. Y Claudia muy en el fondo se empezaba a dar cuenta.

CAPÍTULO 16

La comisaría seguía igual de agitada que cuando se habían marchado aquella mañana.

Los teléfonos no dejaban de sonar, varios agentes cruzaban los pasillos con carpetas bajo el brazo y, cada vez que alguien hablaba del caso, la conversación acababa derivando hacia el mismo punto: Daniela seguía desaparecida y nadie tenía una respuesta clara que ofrecer.

A medida que avanzaban por el pasillo principal, Claudia tuvo la sensación de que la presión había aumentado todavía más en las últimas horas. Los medios ya estaban implicados. La familia exigía respuestas. Y el tiempo empezaba a jugar en su contra.

—Parece que hemos estado fuera una semana—comentó Alex al observar el movimiento que había a su alrededor.

—Aquí las cosas se complican rápido.

—Eso ya me estoy dando cuenta.

Subieron directamente al despacho de Rubén. Esta vez Claudia llamó antes de entrar.

— ¿Se puede jefe?

—Pasad.

Rubén estaba revisando varios documentos cuando levantó la vista. Al verlos dejó los papeles a un lado y se apoyó contra el borde de la mesa.

—Decidme que traéis algo útil.

—Depende de lo que entiendas por útil—respondió Claudia mientras ocupaba una de las sillas frente al escritorio.

—Empieza por el principio.

—Hemos hablado con Rafael, el chico que mantenía una relación con Daniela.

— ¿Y?

—No parece especialmente orgulloso de cómo terminaron las cosas entre ellos.

Rubén los observó esperando algo más.

—Discutieron el mismo día que desapareció—continuó Alex—Según él, llevaban semanas teniendo problemas. Daniela estaba distante, evitaba ciertas conversaciones y daba la impresión de estar preocupada por algo que no quería compartir.

— ¿Creéis que tiene algo que ver?

—No lo sé.

—Eso no suele gustarte decirlo.

—Porque normalmente tengo una opinión más clara.

La respuesta arrancó una leve sonrisa a Alex.

—Pero esta vez es verdad. No veo indicios suficientes para señalarlo directamente, aunque tampoco me creo que nos haya contado todo.

—Yo pienso igual—añadió Alex—Había cosas que se guardaba. No sé si porque estaba asustado o porque intentaba proteger a alguien, pero había preguntas que le incomodaban demasiado.

—Entonces seguid tirando de ese hilo.

—Lo haremos.

Rubén permaneció unos segundos pensativo, repasando los documentos que tenía sobre la mesa antes de volver a levantar la vista.

—Los padres de Daniela están presionando cada vez más. Los periodistas siguen fuera y media ciudad ya da por hecho que estamos ante un secuestro.

Claudia desvió la mirada un instante hacia la ventana del despacho antes de volver a centrarse en él.

—Porque es la explicación más sencilla.

—Y porque, de momento, es la única que la gente entiende.

—No significa que sea la correcta.

Rubén la observó durante unos segundos, como si intentara decidir hasta qué punto estaba hablando la inspectora y hasta qué punto hablaba la hermana de Lucía.

—Sigues convencida de que no estamos ante un secuestro.

Por la forma en que lo dijo, resultaba evidente que Rubén ya sabía cuál iba a ser su respuesta.

—Sí.

— ¿Tan segura estás?

—Cada vez más.

El despacho quedó en silencio unos instantes. No era la primera vez que tenían aquella discusión. Probablemente tampoco sería la última.

—Paula apareció asesinada y Daniela desaparece justo después de intentar hablar conmigo—continuó Claudia—Todo encaja demasiado bien como para pensar que son dos historias distintas.

—O demasiado bien como para ser casualidad—añadió Alex.

— ¿Tú también lo crees?

—Creo que Claudia tiene motivos para pensar lo que piensa. Y también creo que sería un error pasar por alto esa posibilidad.

—Eso no responde a mi pregunta.

—Porque todavía no tengo una respuesta definitiva.

—Respuesta diplomática.

—Ventajas de no llevar veinte años trabajando con ella.

— ¿Eso era un comentario profesional?

—Estoy casi seguro de que sí.

Durante unos instantes, el ambiente del despacho se relajó ligeramente. No fue gran cosa, apenas un respiro entre tantas horas de tensión, pero bastó para que la conversación perdiera algo de rigidez. Rubén, sin embargo, no tardó en volver al asunto que realmente le preocupaba.

—Sea lo que sea, no podemos permitirnos centrarnos en una sola teoría. Seguid investigando al chico, revisad cualquier conexión entre Paula y Daniela y no deis nada por sentado.

—Ya lo hacemos.

—Lo sé—Su mirada se detuvo en Claudia—Precisamente por eso te lo recuerdo.

Ella entendió perfectamente lo que quería decir. No hablaba del caso. Hablaba de ella.

—No voy a hacer ninguna locura.

—Me quedaría más tranquilo si te creyera.

Claudia estuvo a punto de responder, pero terminó dejándolo pasar. Porque, en el fondo, ambos sabían que aquella promesa era imposible.

—Quiero un resumen completo antes de terminar el día. Y si Rafael sabe algo más, averiguad qué es.

—Lo tendremos.

Al salir del despacho, el bullicio de la comisaría volvió a rodearlos. Durante unos metros avanzaron en silencio, dejando atrás el despacho de Rubén y mezclándose de nuevo con el ir y venir constante de agentes y teléfonos. Fue Alex quien acabó rompiendo el silencio.

—Tiene miedo.

Claudia sabía perfectamente de quién hablaba.

—Sí.

—Y no me refiero a Rafael.

—Lo sé.

Siguieron caminando entre el ruido de la comisaría, cada uno inmerso en sus propios pensamientos.

Porque el problema ya no era Rafael. Ni siquiera Daniela.

El problema era que Claudia empezaba a temer que aquella investigación estuviera removiendo heridas mucho más profundas de lo que había imaginado.