48. Querida Sofi
Querida Sofi
No te mentiré. Si ahora mismo me dijeran de cambiarme por ti, lo haría sin dudarlo.
No habrá un solo día de mi vida en el que no me duela el pecho al pensar que te fuiste tú y no yo.
Estas semanas he estado hablando mucho de ti, con todo el que puedo, y me he dado cuenta de que nunca llegué a pedirte perdón.
Perdóname por todas las veces que hacía que te escuchaba contarme historias sobre Grecia, pero no lo estaba haciendo.
Por las que pensé que no nos querías tanto como nosotros a ti.
Por las que no me quedé revelando el último carrete contigo o por los secretos que nunca llegué a confesarte.
Perdóname por haber dejado de lado durante tanto tiempo lo que más amábamos en el mundo.
Perdóname por no haber sido más cuidadosa.
Por no haber estado concentrada y haber tirado aquella bandeja.
Yo tan despistada como siempre y tú salvándome como siempre.
Pero, sobre todo, perdóname por haber querido ocultarte al mundo.
Por haberme encerrado en mí misma hasta el punto de no recordar tu risa o tu manera de caminar.
Perdóname por no contarle nada sobre ti a los demás.
Por no compartirte. Prometo no dejar de hacerlo nunca más.
Prometo seguir compartiéndote hasta el día en que volvamos a estar juntas.
Somos y seremos, para siempre, hermanas. Gracias por darle un sentido a esa palabra. Por todas las veces que me defendiste, me recordaste la importancia de salir de la zona de confort y me hiciste creer en mí misma. Nunca lo hice del todo porque saber que tú creías en mí era más que suficiente.
No me imagino la vida sin ti, pero no importa, porque debo vivirla, no imaginarla.
De nada me sirve pensar que no estarás en el día de mi boda o cuando nazcan tus sobrinos, pues no es real.
El día llegará y tú estarás ahí. Quizá no de forma física, pero sí en mí.
Prepárate, porque a partir de ahora vamos a viajar, a explorar y a hacer más fotos que nunca.
Buscaremos el amor en cada esquina y la emoción por nuevas historias.
Prepárate para alcanzar nuestro sueño de contar relatos a través del objetivo de nuestra cámara y, en definitiva, para vivir.
Porque, mientras yo viva, tú siempre vivirás, querida Sofi.