Hunt The Villain 23 #2
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23 #2

La mano de Yulian se desliza desde mi boca hasta mi pezón adolorido, rodeado por las marcas de sus dientes. Me empujo contra su pene una vez más, y esta vez, él me recibe a mitad de camino.

—¿Te gusta? —le pregunto, sin aliento—. Dime que es bueno.

Niega con la cabeza, y mi corazón se hunde y se derrama sobre el colchón.

—Es más que bueno, bebé. No puedo aguantar más.

Sus manos se aferran a mi cintura y, con un movimiento fluido, nos da la vuelta sin sacarse nunca. Mi espalda golpea el colchón y un gemido se escapa de mí mientras él se cierne sobre mí, con el sudor oscureciéndole el cabello y resbalándole por las sienes.

—Tengo que follarte como se debe, tocarte como se debe, experimentarte como se debe. —Sus caderas se sacuden mientras se mueve con embestidas superficiales—. ¿Sientes cómo tu pequeño y apretado agujero se contrae alrededor de mi pene como si estuviera hecho para mí?

—Mmm, mierda, Yuli… Mierda, más fuerte.

—¿Más fuerte? —Suelta un gruñido grave, empujando dentro de mí con más fuerza—. ¿Quieres que te rompa el trasero, bebé?

—Pensé que me habías deseado durante mucho tiempo. —Envuelvo un brazo alrededor de su espalda, clavándole los dedos en los músculos—. Demuéstrame cuánto.

Un gruñido se le escapa de los labios mientras me penetra tan profundamente que mis ojos se vuelven hacia atrás.

Creo que lo siento en mi estómago.

¿Por qué me encanta sentirlo en mi estómago?

Lo hace de nuevo, hundiéndose tan profundamente que la violencia apasionada y desenfrenada me golpea en un punto que me electriza.

Estoy a punto de correrme sobre mis abdominales, mi pene se balancea y palpita, golpeando mis abdominales con cada una de sus embestidas .

—Más... —suspiro.

—¿Más?

—Por favor... más...

—Mierda, bebé, ¿no te cansas de mí?

—No, no puedo... —confieso, con la voz entrecortada al final.

Y eso lo vuelve salvaje, mientras me penetra con tanta intensidad que me deja sin aliento.

—He querido follarte desde hace tanto tiempo —dice entre embestidas, tirándome del cabello con una de sus manos—.

Tenía tantas ganas de saborearte que me follé a tu novia solo para sentirte dentro de ella, cariño.

Todo lo que viste en ese video era yo recreándote a ti en lugar de a ella; solo imaginarte inclinándote para mí y tomando mi pene me hizo correrme tantas jodidas veces.

—Estás loco —susurro mientras clavo mis dedos más profundamente en él, corriéndome en oleadas mientras me folla a lo bestia.

Literalmente.

En sentido figurado.

No le digo esto a Yulian, pero he estado jodidamente obsesionado con él desde que vi ese video.

Solo ahora me doy cuenta de que mi inexplicable rabia nunca fue porque se acostara con mi novia. Fue porque no podía soportar la idea de que él estuviera con otra persona.

Sigo sin poder soportarlo.

Si alguien se le acerca, lo quemaré vivo.

—Si estoy loco y tú sigues tan jodidamente excitado por mí, ¿en qué te convierte eso, Mishka?

Abro la boca, pero él me pone una mano bajo la espalda y me levanta para que me siente en su regazo mientras me penetra desde abajo.

—No respondas a eso —suelta antes de que aplaste su boca contra la mía, besándome con la misma intensidad brutal que sus embestidas, hasta que las chispas estallan detrás de mis párpados.

Mis dedos se clavan en su espalda, mis uñas arañan su piel, pero él no se inmuta y sigue adelante con una furia implacable.

—Mierda, no quiero correrme —se queja contra mis labios—. No quiero que se acabe.

Es mi turno de reírme, y sus ojos se abren de par en par, luego me besa mientras se extiende entre nosotros, envolviendo mi pene con su mano.

Mi columna vertebral se estremece.

—Mff, sí, sí, carajo… fóllame .

—Me estás volviendo loco.

—¿En serio?

—Sabes el efecto que tienes en mí, bebé.

—Quizás no.

—Te he deseado tanto que siento que esto es un sueño. —Gime, empujando en rápida sucesión, golpeando ese punto sensible y vulnerable dentro de mí una y otra vez.

No aguanto.

Es imposible.

Los gemidos y los jadeos brotan de mí, sonidos obscenos que no puedo contener, mientras la presión llena mis testículos y me derramo en largos y calientes chorros sobre su mano. El orgasmo me atraviesa con tanta fuerza que parece interminable, cada ola más fuerte que la anterior.

Mientras me derrumbo contra él, Yulian gruñe una serie de maldiciones mientras su eyaculación me inunda por dentro.

Se desliza por mis nalgas y gotea sobre el colchón, y creo que me corro un poco más con la sensación, todo mi cuerpo temblando de placer mientras hundo mi cara en su cuello, abrazándolo con fuerza, hundiendo mis dedos profundamente .

No creo que lo vaya a soltar nunca. El pensamiento da vueltas en mi cabeza.

No lo dejaré ir.

No después de esta noche.

Yulian está jodido. Nunca debió haberme perseguido. Ahora está atrapado conmigo, incluso si cambia de opinión.

Nuestras respiraciones entrecortadas resuenan en el aire, y el olor de él y del sexo me llena las fosas nasales.

Sin duda, el mejor sexo que he tenido. Estoy a la vez decepcionado y aterrorizado.

Decepcionado por no haber experimentado esto antes.

Aterrorizado de que nunca me satisfaga nada más. ¿Qué haré entonces ⁠ …

—Mierda, estoy jodido —susurra Yulian, y sus palabras roncas resuenan en el silencio.

Antes de que pueda preguntar, me levanta con ambas manos en mi cintura y yo gimo mientras él gruñe porque su pene se desliza hacia afuera y también el semen: por la raja de mi trasero, hacia la parte posterior de mis muslos y hacia él.

Yulian me empuja y yo trato de agarrarme a él, patéticamente, debo añadir. Creo que me encanta abrazarlo demasiado después del sexo.

Eso es muy pegajoso.

No soy pegajoso. Nunca lo he sido y nunca lo seré.

Así que lo suelto, dejando que mi espalda caiga sobre el colchón. Espero que él suelte el resto de mi cuerpo, pero Yulian me agarra los muslos, tirando de ellos para abrirlos mientras se sumerge entre mis piernas.

Al principio, frunzo el ceño, sin saber muy bien qué diablos está haciendo. ¿Me va a hacer una mamada ⁠ …

Antes de que pueda emocionarme con la idea, su lengua recorre el semen que gotea por mi muslo y va lamiendo hacia abajo hasta mi agujero.

—Mierda, por Dios —exhalo, echando la cabeza hacia atrás—. ¿Qué carajos estás haciendo, Yulian?

—Comiéndote el trasero. —Sonríe entre mis piernas, con un brillo en lo profundo de sus ojos—. Necesito meter mi semen dentro de ti.

Y eso es lo que hace mientras chupa el semen y luego clava su lengua dentro de mi agujero.

Debería estar horrorizado, mortificado, pero la sensación de su lengua me deja delirante.

—Mierda… Yuli...

Un sonido animal se escapa de mí, uno que apenas reconozco, mientras su lengua se sumerge y sale, luego sella mi entrada para chuparla antes de empujar de nuevo, lamiéndome hasta abrirme.

Me estoy poniendo tan duro tan rápido que da miedo.

—Mmm. ¿Te encanta que te coman el trasero, bebé? —me dice con un gruñido grave contra mi piel sensible—. Eso es, cabalga mi cara.

Me doy cuenta de que eso es exactamente lo que estoy haciendo, empujándome dentro de su boca, persiguiendo un subidón al que no puedo resistirme.

—Tu lengua se siente tan jodidamente bien —gimo cuando la mueve de lado a lado dentro de mí—. Oh, mierda… Me voy a correr otra vez… Oh, Dios… ¡mierda!

Si pensaba que ya estaba agotado, mi pene obviamente tiene otros planes, porque estoy eyaculando por todos lados, y aunque no hay mucho semen, su cabello alborotado gotea con mi marca.

—Lo siento —susurro, sintiéndome un poco patético, porque ¿cómo carajos puedo correrme tres malditas veces seguidas? Yo no hago eso. Por lo general, una vez es todo lo que puedo hacer .

Yulian saca la lengua de mi interior, lamiéndose los labios y el semen que se ha untado ahí.

—No te disculpes. Te ves y suenas jodidamente sexy cuando te corres.

Mis labios se separan porque… mierda. Creo que mi corazón dio un vuelco o algo igualmente ridículo al oír sus palabras.

Deja que mis piernas caigan sobre el colchón, y mi trasero se contrae por alguna razón, sintiéndose decepcionado por el vacío.

Extiendo una mano, tocando su cara, encantado con mi marca por todo su cuerpo. Recojo el semen y se lo meto en la boca.

—Trágatelo todo.

—Mmm —murmura, lamiendo el semen de mis dedos, besándolos mientras me mira con los párpados entrecerrados.

Podría pasarme todo el día contemplando su precioso rostro, y aún mejor si él me mira así.

Como si fuera la única persona en el mundo en este momento.

—Te voy a follar otra vez —anuncia contra mis dedos—. Tú también puedes follarme. Sea como sea, necesito seguir tocándote. No me canso de ti.

Me río entre dientes, con un sonido cansado.

—Somos jóvenes, pero incluso nosotros necesitamos tiempo para recuperarnos, Yulian.

—No, pronto estaré duro. —Su pene se frota contra mi trasero.

—¿Hablas en serio?

—Te lo dije, no me canso.

—Qué codicioso.

Sonríe, señalándose con el dedo.

—Un hijo de puta codicioso. Sí, ese soy yo.

Niego con la cabeza, suspirando.

—Estoy un poco adolorido. ¿Tú no?

—Un poco, sí. Pero no importa. Prefiero follarte otra vez.

—¿Tan insaciable?

—Sí. No me canso de ti, n unca.

Mi corazón vuelve a dar ese estúpido salto y trago saliva.

—Está bien. Primero vamos a asearnos.

—¡Entendido! —Yulian se levanta de un salto y odio la sensación de vacío que se aloja bajo mis huesos cuando mi mano se separa de su rostro y él ya no me está tocando.

—Voy a preparar el agua para un baño.

—Yo cambiaré las sábanas.

—Estarán secas para cuando terminemos.

—Eso es muy antihigiénico. No seas asqueroso.

Pone los ojos en blanco, pero no dice nada mientras se detiene al pie de la cama y luego me da un golpecito en la parte interna del muslo, donde tengo tatuada una serie de números.

—¿Qué significa eso?

Tengo que contenerme para no mirar su pene semi erecto que se yergue entre sus piernas.

—¿Mishka? — Agita la mano frente a mi cara.

—No es nada —digo en voz baja.

—Ni de broma tendrías un tatuaje que no signifique nada.

Me encojo de hombros, pero no doy más detalles.

Entrecierra los ojos, claramente con ganas de insistir, pero debe de pensarlo mejor, porque suspira.

—Las sábanas limpias están en el clóset. Creo.

—¿Crees?

—No cambio mis propias sábanas, así que no tengo nada que hacer en el clóset. —Mueve las cejas—. Aunque, técnicamente, sigo ahí. En el clóset, quiero decir.

Frunzo el ceño.

—Ya sabes, porque nunca podré salir del clóset oficialmente. Es una broma sobre la sexualidad. Olvídalo, es muy aburrido cuando tengo que explicarlo.

—Gareth dijo que eres abiertamente bi —digo, incorporándome .

Sonríe.

—¿Has estado preguntando a tus amigos por mí?

Peor aún.

Una de las razones por las que vine aquí esta noche fue porque Gareth me mandó una foto de este hijo de puta abrazando a un profesor. Se comportaba de manera tan abierta y familiar que se me hizo un nudo en la garganta.

—Bueno, lo soy. —Se encoge de hombros—. Pero solo en el campus y a puerta cerrada. En público no puedo hacer nada.

La tensión se acumula en sus hombros, y quiero extender la mano y alisarla. Yulian suele ser despreocupado. Es alarmante verlo tan tenso.

—¿Cuándo te diste cuenta? —le pregunto—. Me refiero a tu sexualidad.

—¿Por qué lo preguntas? —Su tono no es acusatorio, sino más bien grave y ronco.

—Es solo que… hace cuatro años, solo hablabas de chicas, así que tengo curiosidad.

—Tuviste una relación con una chica hasta hace poco, pero ahora estás en mi cama.

—¿Estás tratando de molestarme?

—No, solo digo que, a veces, la sexualidad es fluida. Y puede cambiar.

—¿Cuándo cambió para ti?

Se muerde el labio inferior con los dedos.

—Es un secreto.

¿Qué tipo de secreto?

Me hierve la sangre al pensar en el primer chico que le hizo darse cuenta de que también se sentía atraído por los hombres.

Él es el primero para mí, así que el hecho de que yo no lo sea me pone los pelos de punta .

¿Y por qué carajos tiene esa mirada nostálgica en los ojos? ¿Está pensando en ese primer chico?

—¿Y tú? —suelta el labio—. ¿Crees que eres bi?

—No lo sé. Quizás. No creo que me importe el género en mi atracción sexual.

—Puedes quedarte sin etiqueta. Tu orientación sexual no es asunto de nadie más. Solo se vive una vez, así que vívela para ti mismo... Eso sonó tan genial e inteligente. ¿No te impresiona? — Mueve las cejas.

Cuando no digo nada y me quedo mirándolo boquiabierto como un maldito idiota mientras asimilo sus palabras, él suspira y pone mala cara.

—No hace falta que te veas tan aburrido. Me callaré e iré a abrir el grifo.

Se dirige hacia el baño resoplando.

Me olvido de cómo respirar.

No solo por los músculos marcados de sus muslos o la línea letal de su columna vertebral: es la tinta.

Su espalda es un lienzo de violencia, caos tallado en negro y carmesí. Me enderezo, incapaz de apartar la mirada.

Un lobo medio enroscado se extiende desde su omóplato izquierdo hasta las costillas, con los colmillos al descubierto y los ojos vacíos.

A su alrededor, el alambre de púas se entrelaza en patrones erráticos, como si mantuviera a la criatura dentro o tal vez impidiera que algo entrara.

El ala de un cuervo atraviesa el lado opuesto, con las plumas fragmentadas en formas irregulares, como si hubiera intentado escapar, pero hubiera sido destrozado en el proceso.

En el centro, se alza una montaña austera y angulosa con un pico irregular.

Al principio, creo que solo es un dibujo, hasta que veo la silueta de un agujero tallado en ella.

Oculto, sutil, como un secreto susurrado en voz baja.

Un hilo rojo sangre desciende desde la base de la montaña, abriéndose paso entre espinas grabadas en finas líneas .

Mi corazón da un vuelco cuando sigo la línea, y me lleva directamente a la cicatriz cerca de su cintura, pálida y furiosa.

Tiene más de esas —cicatrices, marcas, viejas y nuevas— que se entrelazan con la tinta como fantasmas.

Algunas se desvanecen en los diseños, tragadas por la sombra y el color. Otras se abren paso, descaradamente llamativas y sin filtros, igual que el hombre que las lleva.

Mis dedos están ansiosos por tocar, por explorar, pero Yulian desaparece en el baño antes de que pueda hacerlo.

Me concentro en cambiar las sábanas y en la reacción física que tengo ante la perspectiva de follar con Yulian y que él me folle. De lo contrario, empezaré a tener pensamientos sin sentido.

Pensamientos imposibles .

Como formas de secuestrar a Yulian y protegerlo del mundo.