Epílogo.
Edén.
Velocidad.
Gala, Eric, Liam, Sam y Jay hablaban divertidos sin prestar demasiada atención a la carrera.
Sin embargo, Ethan y yo no apartábamos la mirada.
Podía apostar que Ethan, al igual que yo, daría cualquier cosa por estar sentado en el asiento del piloto, pero no podíamos, esta no era nuestra carrera. Está carrera era de Easton.
Los coches volvieron a pasar a gran velocidad por delante de dónde estábamos sentados en las gradas, lo que hizo que un leve cosquilleo recorriese mi cuerpo.
El vello se me puso de punta.
Quedaban sólo dos vueltas y Easton iba segundo.
Dios..
Me sentía muy orgullosa de él, cómo en los viejos tiempos.
Intercambié una rápida mirada con Ethan cuando el coche que iba tercero intentó adelantarle por el interior, sin conseguirlo.
Una vuelta. Vamos..
Mi corazón se aceleró mientras observaba como mi hermano defendía la posición con valor.
Últimos trescientos metros.
Venga..Venga..
Por escasos metros, el vehículo de mi hermano cruzó segundo la línea de meta.
El público rompió a aplaudir mientras nos levantábamos eufóricos. Noté como los ojos se me llenaban de lágrimas.
Ethan me estrechó entre sus brazos.
- Iros a un motel tortolitos- soltó Eric divertido.
Ambos sonreímos al tiempo que poníamos los ojos en blanco.
Mi móvil sonó devolviéndonos a la realidad.
- ¿Si?- contesté.
- Hola Edén- respondió el Inspector al otro lado de la línea. Algo en su voz hizo que me preocupase.
- ¿Va todo bien?- pregunté, notando como el corazón se me aceleraba.
- Necesito que vengáis. Es importante- respondió de forma enigmática.
Crucé una mirada rápida con Ethan, el cuál enseguida entendió que algo no iba bien.
Respiré hondo.
- Vamos para allá- le informé.
Ethan.
Se notaba un ambiente cargado en el aire.
- ¿Y bien?. ¿Nos vas a decir que ocurre?- pregunté intrigado mientras atravesábamos la puerta de su sala de ordenadores.
Su cara hizo que el corazón se me acelerara.
Tragó saliva antes de romper el silencio.
- He estado analizando el pendrive a fondo para preparar bien el caso judicial- volvió a tragar saliva.
Estaba muy nervioso- Había un par de carpetas encriptadas, pero especialmente, había una con un nivel de encriptación muy superior a cualquiera que hubiese visto.
He tenido que pedir un par de favores, pero finalmente hemos podido acceder. Echad un vistazo vosotros mismos.
Intercambié una rápida mirada con Liam primero y luego con Edén, al mismo tiempo que nos acercabamos al ordenador.
Edén.
En la pantalla aparecieron múltiples planos de varios edificios oficiales, un cronograma, fichas de identidad del personal de los distintos edificios, de personal del servicio secreto y de seguridad nacional, imágenes de vigilancia, fechas, horas..
- ¿Qué es todo esto?- preguntó Sam confuso.
Algo hizo click en mi interior al unir todas las piezas del puzzle y mis ojos se abrieron horrorizados.
Podía ser que…
Ethan.
No puede ser..
No..
Mi padre era muchas cosas, pero no era eso.
Mi padre no era un terrorista.
- ¿Qué es todo esto?- repetí yo.
Edén.
- Un plan para atentar contra el país, ¿verdad?- pregunté.
El Inspector asintió al tiempo que aparecían imágenes de conversaciones privadas en la pantalla.
- ¿Tu padre es un terrorista?- preguntó Gala a Ethan, incrédula.
Hice caso omiso a la pregunta y me acerqué a examinar los documentos más de cerca.
Unas conversaciones llamaron mi atención.
Leí entre líneas: “Necesito el máximo nivel de seguridad. Si esto sale a la luz mi carrera se verá comprometida”, “estamos en el mismo barco”, “ambos obtendremos el poder que ansiamos. Te compensaré cuando consiga la presidencia”..
Apreté los puños con rabia.
Joder..
A esto se refería el padre de Ethan con que nos estábamos pintando una diana en la cabeza. Alguien, próximo a la presidencia, planeaba un atentado contra la seguridad nacional, alguien que posiblemente no se lo pensaría dos veces antes de deshacerse de cabos sueltos como nosotros.
- ¿Qué vamos a hacer?- pregunté al Inspector- morirán muchos inocentes, por no mencionar que hay alguien que nos querrá muertos por saber lo que sabemos.
El Inspector se peinó el pelo con desesperación. Estaba claro que llevaba horas haciendose esta misma pregunta.
Ethan rompió el silencio:
- Impedirlo y arrestar también al otro terrorista.
Nadie añadió nada más. Durante unos segundos sopesamos la propuesta en silencio.
¿No era una locura?. No éramos espías ni agentes especiales. Éramos un grupo de críos. Críos con habilidades especiales y experiencia para toda una vida, pero críos al fin y al cabo. ¿No sería demasiado para nosotros?. Aunque pensándolo bien, ¿qué otra cosa podíamos hacer?.
Ethan.
Observé cómo la postura de Edén se tensaba y sus ojos se volvían fieros y amenazantes. Sus labios se extendieron con seguridad y su barbilla se alzó con convicción.
La decisión estaba tomada.
- Si, lo haremos- sentenció.