Capítulo 19. #2
- Lo siento, no puedo ayudaros…- respondió en un tono bajo- es mejor que os vayáis..- concluyó acompañándonos hacía la puerta.
No entendía nada.
- ¿Qué te ha prometido?- pregunté en la oscuridad del pasillo, antes de salir por la puerta, conforme pasaba por su lado.
Clavó una mirada dolida en mí, pero la que estaba realmente dolida era yo.
- No lo entiendes..Olvidate de él. Es peligroso.
- ¡Claro que no lo entiendo!- exclamé notando que perdía los nervios- Explícamelo porque no entiendo cómo puedes estar dispuesto a sentarte a hablar con ese asesino. No lo entiendo. Siempre fuiste muchas cosas Easton, pero nunca un cobarde y un lameculos.
Su expresión se endureció.
- Marchaos por favor- dijo.
Noté como los ojos se me llenaban de lágrimas y agradecí seguir en la oscuridad del pasillo, pero salí a gran velocidad. Me había prometido hace tiempo, que nunca más me vería llorar.
Ethan.
Salió con rapidez de la casa, sin girarse, sin decir nada más. Apreté los puños con rabia, debatiéndome entre darle el puñetazo que tanto deseaba a este imbécil o salir detrás de Edén para ver si estaba bien.
Finalmente respiré profundamente y me giré para desaparecer.
- Ethan- me llamó su hermano. No me sorprendió que supiese mi nombre- si realmente la quieres, no dejes que se meta en toda esta mierda. Sácala de aquí- dijo a medio tono, entre una súplica y una orden.
- Si realmente te importara, no te comportarías como un imbécil con ella, no intentarías hacer negocios con mi padre e intentarías hacer las cosas bien- sentencié realmente cabreado.
Su mirada se ensombreció.
- Repito. Tú y Edén no sabéis nada de nada- respondió tajante.
- Y no queremos saber nada más, sobre todo si tiene que ver contigo- solté con un tono peligroso, dándome la vuelta y desapareciendo por el pasillo.
Eso había sido una advertencia.
Edén.
Pasé de largo el coche y me metí en el primer callejón que encontré. Necesitaba derrumbarme y no quería que nadie me viese en ese estado.
Me senté en el suelo agarrándome con las manos mis piernas y lloré. Lloré como hacía mucho que no hacía. Lloré como hacía tanto tiempo que estaba reprimiendo. Lloré con rabia, con frustración, con desesperación y con irá. Simplemente lloré.
Ethan.
Mierda.. No había ni rastro de Edén. Sin embargo, dejé de buscarla. Supuse que necesitaría un tiempo para ella. Si algo había aprendido de Edén, es que no le gustaba que la viesen derrumbarse y que a veces necesitaba su propio espacio.
Me apoyé sobre el capó del coche, durante unos minutos, esperando a ver si volvía.
El corazón me iba a mil por hora.
Edén.
Me tomé diez minutos para derrumbarme. Suficientes, ese imbécil no se merecía ni un segundo más. Me levanté más tranquila, inspiré y expiré un par de segundos para terminar de tranquilizarme y me sequé los ojos. Había sido un día largo.
Ethan.
El corazón me dió un vuelco en cuanto la reconocí a lo lejos de la calle.
Esperé paciente a que se acercara y la estreché entre mis brazos.
Era evidente que había estado llorando. Tenía los ojos rojos e hinchados, pero no hice ningún comentario respecto a eso. Simplemente la abracé y la consolé, como si no hubiese un mañana.
Me acerqué a su oído con delicadeza y le dije:
- Te quiero pecosa, has sido muy valiente.
Edén.
Mi corazón se aceleró y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Sonreí como una tonta.
- Yo también te quiero idiota. Gracias por no dejarme sóla- musité en su oído con dulzura.
Ethan.
Dios..Una mezcla de sentimientos recorrió mi cuerpo de forma magnética y electrizante. Nunca había querido a nadie tanto como quería a Edén.
Edén.
Nos separamos, muy a mi pesar, y nos subimos al coche. Era tarde y nos estaban esperando los demás para cenar.
Ethan arrancó el motor revolucionándolo.
Sabía de sobra que tampoco había sido fácil para él mantener la calma, pero agradecí que lo hubiese hecho.
Ethan.
Conecté el móvil para poner música y salí derrapando.
Me gustó ver de reojo a Edén canturreando.
Se la veía mucho más relajada que hace un rato y eso me tranquilizó.
Giré a la izquierda, pero algo llamó mi atención.
Fruncí el ceño en alerta.
Llevábamos unos cinco minutos con el mismo coche detrás. ¿Nos estaban siguiendo?.
Llegué al siguiente cruce y giré hacia la izquierda otra vez y el coche que tenía detrás también giró a la izquierda.
Se trataba de un Range Rover Sport, de color negro, con las llantas también en negro.
Llegué de nuevo a un cruce y volví a probar, giré por última vez a la izquierda y el coche dudó durante unos segundos, pero nuevamente volvió a girar hacia la izquierda.
Joder..
Apreté el acelerador y me salté con fe el siguiente semáforo.
Un coche frenó a escasos metros de nosotros evitando golpearnos y pitándo malhumorado, sin embargo, yo seguía pendiente del coche que veía por el retrovisor.
Edén.
- ¿Qué ocurre?- pregunté alarmada. Mi mente había estado dispersa durante los últimos minutos, pero juraría que la reacción de Ethan se debía a que nos estaban siguiendo.
Mierda..
Miré hacia atrás comprobando que el coche también se había saltado el semáforo.
- ¿Es tu padre?.
Ethan.
No. El coche no me sonaba. No eran los coches que solían tener sus hombres.
Volví a mirar por el retrovisor.
¿Quién se quería unir a la fiesta?.
Recordé entonces la comida con Lauren y como me había hablado de un enemigo invisible. No pude evitar fruncir el ceño con curiosidad.
¿Eres tú el enemigo invisible?.
Apreté el acelerador y me desvíe hacía un polígono industrial que conocía bastante bien.
Las calles estaban completamente vacías, lo cuál agradecí. Era más fácil conducir si no había nadie que molestase. Pero iba a un lugar concreto. Un lugar que me gustaba mucho y que me iba a permitir despistar a nuestro perseguidor. Un lugar que conocía bien.
Edén.
La boca de un paso subterráneo apareció delante de mí. Entramos a gran velocidad, sin embargo, tuvo que clavar el freno.
Mierda..
Un coche muy parecido al que nos seguía estaba parado a unos 50 metros de nosotros, impidiéndonos salir del paso subterráneo ni tomar ninguna de las salidas que había.
Ethan.
Mi corazón se aceleró. ¿Cómo habían sabido que iba a entrar aquí?. Tenían que tener muy buena información sobre mí para conocer este sitio y eso hizo que la curiosidad que sentía creciese.
Edén.
El coche que nos había estado siguiendo apareció por detrás, cerrándonos el paso para escapar. Estábamos completamente acorralados.
Observé a Ethan apretar la mandíbula y agarrar con fuerza el volante.
Ethan.
Clavé mi mirada en la luna del coche de enfrente y revolucioné el motor de forma agresiva, imponiéndome a pesar de la situación.
- Agárrate- ordené a Edén preparándome para contrarrestar. Sin embargo, la puerta del copiloto del coche que estaba frente a nosotros se abrió.
Edén.
- ¡¿Qué?!!- una figura que conocía demasiado bien salió del coche.
Ethan se giró hacía mí totalmente confuso con el ceño fruncido.
- ¿Le conoces?- preguntó.
Mi cara se había descompuesto por la sorpresa. Él, sin embargo, esbozaba una sonrisa pícara, como la vez que me había sacado de la caja fuerte de aquel banco unos meses atrás.
Abrí la puerta del copiloto del coche también y salí de él, con el ceño fruncido.
Me fijé en la luna del coche de detrás. Mi cara se descompuso aún más cuando reconocí a Easton sentado en el asiento del conductor. Sin embargo, él no sonreía, sino que me miraba profundamente serio.
El Inspector empezó a andar hacia mí y yo me giré hacia Ethan, que estaba saliendo del coche también sorprendido.
Avanzamos en silencio hasta el medio del túnel. No entendía lo que estaba pasando, pero quería una explicación.
Easton caminaba en silencio también unos pasos detrás nuestra. Ethan permanecía en silencio, a mi lado, pero notaba su mirada de reojo clavada en mí constantemente.
Me paré a unos metros del Inspector totalmente expectante.
- ¿Qué está pasando aquí?- pregunté con actitud cautelosa.
El Inspector mantenía su mirada clavada en mí, sin embargo la desvío hacia Ethan cuando dijo:
- Os pido que mantengáis una actitud abierta hasta que terminemos de hablar.
Yo también desvié mi mirada hacia él.