HIJA DE HEROÍNA Epílogo
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Epílogo

Mirar atrás y ver el camino recorrido me llena de un profundo asombro. Recordar los días de incertidumbre, las lágrimas contenidas y el peso de las tormentas financieras parece hoy el pasaje de una historia lejana.

Hoy, el panorama es completamente distinto.

Dios no solo proveyó el techo y el sustento que en su momento faltaron, sino que transformó cada una de mis grietas en cicatrices de victoria.

Hija de una Heroína nació en medio de la tempestad, pero se terminó de escribir bajo un cielo despejado.

Si estás leyendo estas líneas finales, mi único deseo es que recuerdes que no hay tormenta eterna cuando caminas tomada de la mano de Dios.