Capítulo 5
Conociendo a la prima de Almu.
Al día siguiente llegamos algo nerviosas a casa de Luján, la prima de estas chicas.
El hermano de Elena vino con nosotras como le habíamos pedido.
Creo que Elena terminó de convencerlo, pues ayer cuando le explicamos todo el asunto, se quedó extrañado y alucinado.
Almudena había avisado a su prima de que no solo irían ellas, así que cuando llegamos allí nos estaba esperando con una sonrisa en la cara y una jarra de café que olía de maravilla.
Después de las presentaciones nos entretuvimos en explicarle todo lo que habíamos averiguado el día antes y las dudas que teníamos, que eran tantas que se echó a reír y nos pidió calma. Nos contestaría a lo que ella supiera, pero no tenía respuestas para todo.
—Bueno chicas, vamos por partes. Lo primero es saber si alguna de vosotras, aparte de mis primas, había notado anteriormente una especie de conexión con algún elemento, una atracción más fuerte por alguno de ellos.
O habéis sentido que algo os acompaña en vuestro camino, pero no sabéis identificar la sensación.
He dicho chicas pero también me refería a ti, perdona. — Le dijo señalando a Erick.
—Yo no había notado nada.— Elena fue la primera en contestarla.— De hecho, me llamaba mucho la atención lo que me contó Hiedra de Almu cuando tuve el percance en la fiesta, que ella lo había sentido. La comentó que algo malo iba a ocurrirme y así fue.
—Es cierto, ya tenía las sensaciones antes, pero aquel día fue más fuerte y la sentí más peligrosa. Iba a pasar algo malo.— Almu se estremeció al recordarlo.— Desde entonces creo que mi poder va aumentando como te comenté ayer.
—Bien, ya has abierto tu mente a la nueva Tú, eso es bueno.
— Se refería a Elena.— Al estar con ellas y acerca de todo lo que está pasando, la conexión que tuviste ayer al ver el grimorio de la bruja antigua está comenzando a despertar.
Ahora vamos con ese tema. ¿Alguno más?— Nos miró a Erick y a mí.
—Bueno, yo llevo sintiendo una conexión con la naturaleza desde hace unos años.
Siempre he pensado que era amor por ella pero ahora, con toda esta situación, ya me hace replantearme la situación.
— Miré a mi alrededor y vi a las hermanas sonriéndome.
— Creo que tiene algo que ver, claro, me encantan las plantas, intento utilizarlas para ayudar a la gente cuando les duele algo, o por ejemplo, hay algo curioso en cuanto a los animales, siento que les entiendo.
A ver, solo he tenido trato con algunos animales domésticos y poco más, alguna que otra ardilla en el parque, algún pato, cosas así, pero siento algo que no sé explicar muy bien.
—Puede ocurrir, no tiene que ser exactamente un elemento, tu conexión con la naturaleza me lleva a pensar que tu elemento es la tierra, pero no tiene por qué cortar otros dones.
—¿La tierra?— Me quedé mirándola expectante.
—Sí, eso creo, pero ahora vamos con ello.
En cuanto a ti Erick, creo que te ha pillado bastante de sorpresa por la cara que tienes desde que has entrado aquí.
— Le dijo al hermano de Elena.— Muy bien, os voy a ir explicando un poco todo esto.
No es que yo sepa mucho, he convivido con la magia desde que era adolescente y por suerte tuve a gente de mi familia que me ayudó, pero no soy muy poderosa y tampoco he querido vivir de ello. Es más mi hobby privado.
—Entonces, estabas con mi madre cuando lo descubristeis.
—Sí, éramos casi de la misma edad, así que el despertar fue al unísono.
La suerte es que estábamos muy unidas y tuvimos a tu abuela que nos pudo enseñar.
Ahora mismo vosotras estáis muy perdidas por la situación que tenéis.
Vuestro padre, al morir mi prima, se empeñó en que sacaros adelante sin ayuda y eso hizo, y le doy las gracias por ello, pero sabía que llegaría este día, por eso le insistí en que os viéramos cuando ocurriera.
Soy la única familia que os queda por parte de madre, aparte de otra prima que vive bastante más lejos, así que era vuestra mejor opción.
—Ayer nos dijiste que quedaba alguien más, y nuestro padre comentó que la abuela seguía viva.— Manuela frunció el ceño un poco preocupada por lo que estaba contando prima Luján.
—Vuestra abuela sigue viva, pero tiene demencia, no puede ayudaros.
Por eso aunque os dijera que vive, es inútil que os mandara allí.
No podemos esperar que recuerde ciertas cosas, o que acierte en otras.
Y desde aquí os digo, preparar hechizos o pociones es algo muy importante y no debéis tomároslo a la ligera en cuanto a sustituir elementos o ingredientes. Eso tenedlo muy claro.
—Me suena tan raro cuando hablas de pociones, hechizos, es como si me hubiera metido en una película de «Harry Potter» cuando hablas de pociones.— Elena estaba radiante de felicidad, y eso que la había costado aceptarlo.
—Bien, y ahora vamos a descubrir que tipo de bruja sois.
Primero os voy a comentar las que existen, para que cada una vaya viendo un poco por donde va mejor encaminada.
Y en cuanto a él, vamos a comprobar que mi teoría es cierta.
— Nos quedamos observándola atentas y emocionadas.
— Bueno, lo primero, hay cuatro elementos que ya conocéis, fuego, tierra, agua y aire.
Pero en brujería se utiliza alguno más. Para determinar qué tipo de bruja sois me voy a guiar un poco por lo que habéis despertado, por ejemplo, Almudena, tus presentimientos o sensaciones, indican que puedes ser una bruja de agua.
— Vio cómo la miraba y puntualizó.— No lo tengo claro aún, todavía habéis sacado a relucir pocos dones, pero puede ser.
En cambio tú Manuela, tengo bastante claro que eres una bruja de aire.
Por lo que me demostraste ayer que puedes hacer es lo lógico.
—Eso quiere decir que yo soy de tierra como has dicho antes.— Me aventuré a adjudicarme un elemento, me daba bastante igual cual fuera, todavía no tenía muy claro que era lo que implicaba.
—Tengo mis dudas en cuanto a la tierra, puedes ser una bruja verde por lo que me dices de la naturaleza. Pero también es cierto que no se contrarresta que lo seas y que tu elemento principal sea la tierra.
—Si miramos en los papeles que hemos traído quizá nos den alguna pista más.
— Elena se agachó para coger el montón de folios y escogió el que ella veía.
Luego buscó en su teléfono la foto que le hizo a la descripción del grimorio y la comentó en voz alta.
— Aquí pone que pertenecía a una bruja de la edad media que no fue condenada y por eso se salvó este libro.
Su origen es suizo, pero no dice nada más concreto.
—Puede que si nos estudiamos cada una los hechizos descubramos a que van dirigidos, puesto que serían diferentes ¿no?— Manuela miró a su prima para comprobar si tenía razón.
—Es buena idea, sí, porque cada una irá dirigida hacia algo distinto.
— se giró hacia Elena.— Dime qué ves, lee un par de hechizos y me cuentas si descubres algo o te llama la atención en cierto aspecto más que en otro.
— Elena se puso manos a la obra y Luján nos animó a las demás. — Haced lo mismo vosotras.
—Vale, confirmo que soy de aire.— Manuela levantó la vista de sus folios.
— He leído dos hechizos y en ambos el elemento principal es el aire, le tienen como base para después añadir en uno velas, hierbas, alguna piedra y algo que no sé qué es exactamente y espero que no sea ningún animal.
— Le recorrió un escalofrío según dijo esto último.
— Y en otro pone que debo unirme a otros elementos, eso me imagino que se refiera a otras brujas ¿no?
—Sí, normalmente es así. Cuando unes los elementos la magia es más fuerte. Si necesitáis hacer un hechizo con más poder es lo que debéis hacer. Por eso es tan importante qué elemento os rige.
—Bueno, yo tengo una pregunta mientras ellas descubren qué son. A mí me gustaría saber qué hago yo aquí exactamente.— Erick nos miraba algo intranquilo.
—Creo que tu función es la de protector.
O eso me ha parecido tu energía al entrar.
Además, por lo que me habéis dicho, viste hechizos de protección básicos y armas, eso no puede ser otra cosa.
Tu deber es proteger a las brujas de aquellos que quieran hacerles daño.
Por eso las armas son tan extrañas, porque no solo las debes proteger de los humanos, sino de todo tipo de ser que aparezca en sus vidas.
— La miramos todos con cara de susto y se apresuró a aclarar.
— A ver, que con esto no digo que estéis todos los días peleando contra dragones, que tenéis una imaginación terrible, pero sí que puedan aparecer seres oscuros, o incluso algún demonio de vez en cuando.
Aparte, claro, de ciertos animales que ya no veréis solo como algo normal.
Vuestra visión se ha abierto, así que ahora seréis capaces de distinguir seres que considerabais fantásticos.
Creo que la cara que se nos quedó a todos fue para habernos hecho una foto y recordarla.
—¿Nos estás diciendo que podemos cruzarnos con un hombre lobo por ejemplo y saber que lo es, cuando antes sería un humano más?
—Bueno, no sé si os llegaréis a cruzar con alguno, yo no he tenido ese placer todavía. Pero sí que he visto algún gnomo, un par de hadas y algún que otro ogro.
—Suena a cuento de hadas más que a uno de brujas.— Me reí porque no me acababa de creer lo que estaba diciendo Luján. Ya éramos brujas, que existieran además todos esos seres debía de ser una broma.
—¿Me puedes contar donde viste un ogro?— Almudena se sentó con las piernas cruzadas como una niña pequeña y con cara de emoción.