Hasta que Escocia arda (Cenizas de las Highlands 1) Interludio VI
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Interludio VI

DEL LIbrO DE ENTIERROS DE LA PARROQUIA

Año de mil seiscientos noventa y siete.

A veintinueve de abril , fue enterrada dentro del muro de este camposanto, en la fila de su casa y sepultura tercera del tejo, Ailsa NicFhionnlaigh , hija de Fionnlagh de Gleann Fheàrna, doncella, de diez y nueve años al morir, fallecida en el invierno del año de noventa al noventa y uno; la cual había yacido hasta hoy fuera del muro, por haberse tenido entonces su muerte por mano propia; y constando ahora a esta sesión, por acta jurada de tres testigos recibida y aprobada por el reverendo presbiterio, que la dicha murió fuera de su juicio y sin culpa ( non compos mentis ), se manda enmendar el asiento antiguo y dársele sepultura cristiana entera, con campana, mortaja y oficio, como se ha hecho.

Lleváronla a hombros los hombres de su gente, y cantaron las mujeres según el uso antiguo del país, lo cual esta sesión, consultada, no halló contrario a la disciplina, por ser duelo y no superstición.

Asistió toda la parroquia con la gente del valle. Testigos del asiento: Tormod, tío de la difunta, que firma; Dòmhnall, del brezo, que no sabe y hace su señal; y Cailean MacFhionnlaigh , del apellido de la casa por recepción del clan hecha este mismo día ante la fosa, que firma con su mano.

Derechos de sepultura, campana y muro: ninguno , por acuerdo de la sesión, en atención a que los derechos de esta muerte estaban ya pagados con exceso desde el año de noventa, y así se manda escribir.

Es la primera inhumación que se hace dentro del muro de gente del valle de Gleann Fheàrna desde el año del fuego.

La sepultura queda a la vista de la cancela, al mediodía del tejo.

El asiento de fuera del muro queda cruzado y no borrado, con remisión a este, para que se sepa dónde estuvo y quién la tuvo allí.

Con fecha y sin adjetivos, y en fe de todo lo cual, lo firmo yo,

A. SEMPILL , ministro.

Nota al margen, de la misma mano: La presentación de la parroquia aneja del dicho valle quedó este día cedida a perpetuidad a la Iglesia por escritura en el libro correspondiente. Dios guarde a los que cuentan, que llevan los libros de los que ya no pueden.