Hasta que el destino nos castigue con volvernos a ver (Costa Serena 3) Prólogo
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Hasta que el destino nos castigue con volvernos a ver (Costa Serena 3)

Hasta que el destino nos castigue con volvernos a ver (Costa Serena 3)

Por Maca ferreira

© inepub.com

Prólogo

La palabra «familia» no siempre tiene el mismo significado. Para unas personas puede ser el resultado de una serie de catastróficas desdichas, así como para otras, un sinónimo de suerte y felicidad.

Lo que sí está claro es que ese término conlleva un vínculo y, a partir de este — o pese a este —, se ve condicionada nuestra realidad.

En Costa Serena hay numerosas familias, sin embargo, nos centraremos en dos de ellas, tan peculiares como diferentes entre sí: los De la Vega Sánchez y los Remo Delgado.

La principal diferencia entre ellas es, sin duda, el número de miembros que las componen, de dos contra muchos.

Según afirman numerosos vecinos, da la impresión de que los Remo Delgado se han propuesto perpetuar la especie con sus maravillosos genes.

Y no es de extrañar, ya que estos parecen estar repletos de células dedicadas a dotarlos de una gran belleza física y a regalarles unas personalidades tan atrayentes como apreciadas por los demás.

Federico y Estrella, pese a ser un matrimonio joven que aún no ha llegado a la cincuentena, tienen ocho hijos en edades comprendidas entre los veintiocho y los diez años. Además, a estos hay que sumarles numerosos primos, tíos, abuelos y demás allegados.

Y, aunque los escasos dos componentes de los De la Vega Sánchez, madre e hija, no pueden competir con los anteriores en número, no dejan de ser dignas de mención.

Pepa, la cabeza de familia, regenta un reconocido negocio en el pueblo del que su hija África no tiene la menor intención de formar parte, no obstante, la personalidad de esta última la ha hecho popular entre sus vecinos.

A pesar de que África adora a su madre, siempre ha soñado despierta y fantaseado con ser un miembro más de esa otra familia del pueblo.

Su destino se vio marcado por aquel primer día de colegio, en el que se acercó a una niña de su misma edad con un bonito y largo cabello rubio, ojos azules parecidos a los de ella y una preciosa y amable sonrisa: Alana Remo Delgado, la primogénita del matrimonio.

Desde entonces, Alana y ella se hicieron inseparables. África compartió con su amiga la llegada de cada nuevo miembro a su hogar y no transcurrió demasiado tiempo antes de que pasase la mayoría de sus tardes en aquella casa, obviando las quejas de su propia madre.

Los años transcurrieron y, cuando dejaron atrás la adolescencia, África se marchó de Costa Serena tras su última conquista, que no le duró demasiado, tal y como había ocurrido con todas las demás que ya conservaba en su haber. No regresó durante un tiempo.

Para cuando lo hizo, Costa Serena la recibiría con los brazos abiertos…

Aunque esa afirmación no sería del todo cierta, ya que uno de los miembros de la familia Remo Delgado, al que ella recordaba como un adolescente imberbe y anodino, se la tenía jurada desde hacía años, y África no tardaría demasiado en descubrir el peso de algunas de sus decisiones pasadas y futuras.

¿Será esa rivalidad la causante de que ambas familias se distancien?