Capítulo 92
E l fuego y el humo están inundándolo todo, pero desde aquí arriba todavía tengo visibilidad para ver dos cosas. En la entrada hay un cuerpo medio calcinado y otro desfigurado y lleno de sangre.
Damon. Verónica.
Pero eso no es todo. La au pair está de pie junto a ellos, vestida con un atuendo peculiar, manchada de sangre y con un hacha en las manos.
Lleva ese vestido. El que encontré en su dormitorio. El roto y viejo .
El fuego resplandece en el hacha que sostienen sus manos.
Me oculto para que no me vea. Corro de vuelta a la pequeña biblioteca pensando algo terrible. Algo espantoso que dejaría huérfano a mi hijo. Huérfano, pero a salvo.
Si yo me quedo aquí el tiempo suficiente para que ninguno de los dos pueda salir de la mansión a tiempo, morirán conmigo.
Nunca podrán hacerle daño a Liam.
Dios mío, ¿es la única opción, verdad?
Me tiembla todo el cuerpo y las lágrimas caen a borbotones. Cargada de determinación maternal, con el pulso desbocado, la garganta irritada por el humo y la mirada vidriosa, cojo más libros.
Me los llevaré de aquí, Liam. Haré ruido en otras partes de la casa y no te alcanzarán. Los distraeré, tesoro. ¡Los volveré locos y cuando quieran darse cuenta ya será tarde!
Parecía el plan perfecto, pero no llego a salir de la sala.
Unos brazos me agarran desde detrás y me quedo sin respiración.