Capítulo 60
C amino hasta la habitación de Chloe para darle la noticia, pero descubro que no ha vuelto a casa todavía. Hago una mueca mientras deambulo por el pequeño dormitorio y me toco la tripa.
Ni siquiera tuvimos oportunidad de mirarnos a los ojos la una a la otra, y ya bastó para que te quisiera para siempre.
—Melisa —susurro por si de verdad está en el cielo y puede verme.
No tenía intención de husmear, pero al acariciar las paredes del dormitorio llego al armario y me percato de que una de las puertas está entreabierta. No tengo ni idea de dónde está toda la ropa de Chloe porque en cuanto empujo la puerta, veo una única prenda de ropa en el armario. Sucia. Vieja.
Me petrifico y empiezan a sudarme las palmas de las manos.
—Esta es una de esas cosas sin sentido que te imaginas, Clara —susurro para tranquilizarme. No funciona.
¿Para qué iba Chloe a tener semejante vestido? Para empezar, el bajo está todo roto. Es oscuro. Teatral. Decadente. Con una estética entre circo gótico, muñeca rota y reina de corazones siniestras.
«—Hola, señora Ashcroft, buenos días. La llamaba porque Liam ha estado haciendo algunos dibujos extraños últimamente.
—¿Extraños? ¿A qué se refiere?
—No pretendo preocuparla. Es una sombra, parece una mujer.
Lleva un vestido peculiar, con mangas abullonadas con rayas envejecidas y puños rematados en volantes desgarrados.
Es bastante siniestro. Se lo comento por si ha ocurrido algo en casa, ¿quizá sea de alguna película?
Solo queremos asegurarnos de que Liam está bien y que lo tenga en cuenta, señora Ashcroft».
Mangas abullonadas. Rayas envejecidas. Siniestro.
Nunca llegué a ver los dibujos de Liam, pero… Camino hasta los ventanales. Desde esta habitación no solo se ve nuestro dormitorio. También la habitación de Liam.