Ha entrado en casa (Depredador Enmascarado 1) La sombra
58%

La sombra



Sus monstruosos tacones rojos recorren las escaleras y caen hasta la entrada vacía de la mansión con el único testigo del silencio.

¿Pero dónde estaban los testigos cuando le clavaban cuchillos bajo las uñas?

¿Cuando le quitaron un diente a la semana hasta dejarla sin ninguno? El dolor jamás cesaba…

—Porque no querían matarla, oh… no. Más bien… adiestrarla. —Su risa retumba contra los cristales que alumbran de oscuridad los muebles inertes y el filo del cuchillo brilla con el reflejo de sus dientes de mentira.

Nathalie está despierta.

Nathalie tiene hambre .

Nathalie quiere jugar.

Cuando Nathalie no sabe cómo sobrellevar la situación se da de cabezazos contra la pared. Pero esta noche está contenta.

Emprende la marcha rápida trotando por los pasillos de la mansión.

Desquiciarla era el sueño de muchos, pero ahora su vestido se mueve con gracilidad mientras baila como una mujer con todos los huesos rotos.

—Quien ríe último, ríe mejor.

Alza el cuchillo hasta la fotografía de la mujer rubia de ojos azules.

Acerca el cuchillo a uno de sus mechones y… lo coge. ¡Lo corta!

La foto es tan realista que se mueve, respira y duerme. Esta noche no hunde las uñas en la suave piel de sus muslos, se conforma con un mechón.

Salta de la cama con gracilidad y echa a correr como un animal sediento de sangre que mata por diversión.

Escaleras abajo, entre risas, se mete el mechón de pelo rubio cortado en la boca fantaseando con qué será lo siguiente. Oye los aplausos del público en su cabeza. Esos que siempre le piden más. Se acerca a un lienzo con el frío del pasillo vacío soplándole en la nuca y lo rasga con las uñas .

—La perseverancia me enseñó bien —susurra entre risas retorcidas, crujiéndose el cuello, manchándose los dedos de los pies con la sangre que gotea de sus manos.

La Sombra vuelve a poseer la mansión Ashcroft.