Ha entrado en casa (Depredador Enmascarado 1) Capítulo 52
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Capítulo 52

Y a llevo el suficiente tiempo aquí como para saber que los señores de la casa están algo tensos esta mañana.

Lo cierto es que los detalles de su matrimonio me la traen al pairo, lo que sí me interesa es que Kenerick está más atractivo que nunca.

Tengo la impresión de que es un día muy importante en la empresa.

O quizá hoy es el día que dejará a su mujer por mí.

Quizá se ha puesto el smoking negro para follarme delante de Clara. Quizá le saque el palo que tiene metido por el culo y me lo meta a mí por el coño.

Se me escapa una risa diabólica y cuando Jonah pasa por mi lado, me mira raro. Me tapo la boca y me lo llevo de la cocina, porque a la señora de la casa no le gusta que coma aquí. Se me siguen escapando las carcajadas.

Me topo con Liam frente a la escalera central. No dice nada, está muy ocupado bebiéndose su zumo de piña mañanero.

—La prohibición busca la inacción, pero rara vez la consigue. Un botón rojo llama demasiado la atención como para poder luchar contra los pensamientos intrusivos, ¿no te parece, chiquitín?

—¿Un botón rojo? —repite Liam, curioso y confundido.

—Sí.

Dirijo la atención hacia su padre cuando empieza a descender la escalera principal a cámara lenta, pasándose los dedos por el pelo para peinarse mientras se ajusta las gafas negras que le dan un aspecto de intelectual aniquila-ovarios contra la que no podría luchar ni aunque quisiera.

Viene acompañado de Damon no sé qué. La verdad es que ese tío me parece un verdadero coñazo, así que no veo el punto a aprenderme su apellido. Ni en sus mejores días le llegaría a Kenerick a la altura del zapato. Ni siquiera a los herretes.

—¿Cuando lo hagas, te irás? —oigo preguntar a Damon, a mitad de una conversación que desconozco.

Kenerick aprieta la mandíbula irritado, cabreado con él. De repente, yo también me siento cabreada con Damon. ¿ Quién se cree que es para enfadarlo? ¿No ha visto lo guapo que va?

—No me gusta vender la piel del oso antes de cazarlo, ¿es que no me conoces? —entonces gira su atención hacia mí y el estómago me da la vuelta—. Chloe, ¿te encargas de llevar tú a Liam a la escuela de verano?

Habla en voz tan alta que quiero preguntarle si semejantes decibelios no van contra sus normas. Debería incumplir sus ridículas reglas cada segundo y obligarle a castigarme por ser una chica muy mala…

—Será un placer.

—¿Has oído eso, Liam? Así puedes repasar con ella antes del examen de francés de esta tarde.

—Ouais ! —responde de forma irónica el pequeñajo.

Kenerick y Damon se piran, y ojalá pudiera empujar a Damon del coche en marcha para ocupar su lugar. Una chica puede soñar, ¿no?

Robo el zumo de Liam, lo vierto en mi café y me lo bebo de un trago mientras me doblo sobre las rodillas para estar a su altura minúscula.

—¿Te caían bien tus abuelos ricos, chiquitín?

—No llegué a conocerlos —hace una mueca—. Eran muy mayores cuando tuvieron a mamá.

—¿Sabes qué, Liam? No existen los multimillonarios buenas personas. Todos son monstruos asquerosos. Tus abuelos no eran distintos.

—Pero eso no puedes saberlo, no los conociste, Chloe.

—Soy mucho mayor que tú, créeme que sí lo sé. —Lanzo los brazos hacia atrás y hago un puente con mi cuerpo, para luego levantar los pies y clavar la caída—. ¿Y a los padres de tu padre? ¿Conociste a los Northon?

—No.

—¿Quieres volver a decirle a mamá que eres Liam Northon? Así como broma.

—No me apetece. ¿Nos vamos ya?

—Claro —digo disfrutando de que parece mucho menos dispuesto a hablar que de costumbre.

Es una gran mañana solo porque decida no ponerme la cabeza como un bombo con sus chorradas de crío que no me interesan para nada. Así, mientras conduzco, puedo imaginar que todos mis sueños se hacen realidad.

Lo importante no es saber si el depredador va a morderte, sino saber si va a hacerlo hasta matarte.

Entro en el coche de Clara y la alfombrilla se enreda con mis tacones. Voy a colocarla bien cuando de repente veo una palabra tallada en el suelo y otra vez, en puro ataque esquizofrénico. Imja.