Ha entrado en casa (Depredador Enmascarado 1) Capítulo 38
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Capítulo 38

H e pillado a Chloe babeando por mi marido esta mañana. Él no la ha visto quedarse encandilada mirándolo a través de la ventana de uno de los salones.

Pero yo sí.

Y eso debería haberme puesto mucho más furiosa de lo que lo ha hecho, así que he llamado a Verónica. Y ella ha conseguido cabrearme de verdad.

Discuto con Chloe poco después por sus artes decorativas y casi tengo un infarto cuando la vista me engaña y el papel de sus notas parece igual al mío.

No es el mismo, en absoluto. Sus notas estaban hechas de un papel normal y corriente, y la mía de uno beige, antiguo.

Especial. Pero el susto me lo he llevado.

Durante un instante he dudado si la C que el enmascarado tenía tatuada en el cuello podía ser de C hloe.

—Para ya con eso —me recrimino.

Rabiosa, voy al baño y encuentro marcas de uñas en la cara interna de mis muslos. Unas en las que no había reparado.

Kenerick

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Una araña de hielo cargada de veneno y con las patas peludas trepa por mi cuello mientras siento ese desasosiego de que mi cabeza me está fallando de nuevo.

Le aseguro que estoy bien. Con dedos temblorosos, le quito hierro al asunto, asegurándole que he debido darme un golpe sin querer.

Bloqueo el móvil y de nuevo, compartimento mentalmente mi descorazonador miedo.

Lo reprimo con todas mis fuerzas y me prometo que voy a tener los ovarios de ir al médico.

En algún momento.

Me voy a mi clase de pilates con una psicótica, adúltera y rabiosa necesidad ardiente de toparme con un saco de ladrillos. Quizá incluso de repetir lo que ocurrió aquí. Me convenzo de que es solo para averiguar de qué narices va ese tarado, pero el corazón me late muy deprisa.

Para mi sorpresa, ya no hay ninguna obra junto a mi cafetería de confianza.

Ni siquiera hay edificio, solo escombros.