Ginnie Campbell EPÍLOGO
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EPÍLOGO

Datos reales

Dunstaffnage cayó sin oposición cuando John huyó a Inglaterra, después de que la emboscada en el paso de Brander se volviese contra él.

A pesar de sus fracasos, el rey inglés le concedió un título y John, a cambio, permaneció al servicio de la corona, al mando de la flota inglesa. Nunca regresó a Escocia.

Innis Chonnel quedó a cargo de Colin, el primogénito de Neil Campbell, por orden de Robert Bruce. El castillo se convirtió en uno de los primeros bastiones del clan Campbell.

Virginia salió al patio, donde David entrenaba con una espada de madera con su hermano Liam, que se había reunido con ella un año después que su padre la hubiese vendido.

El muchacho, de tan solo catorce años, le había explicado cómo la buscó por todo Londres en cuanto se enteró de que su padre no la había mandado a trabajar a una casa, sino que la había vendido al conde de Warwick.

Le había llevado mucho tiempo encontrar las pistas sobre su paradero porque, a su edad, nadie lo tomaba en serio.

Y, tras el asesinato del conde, resultó todavía más difícil.

Pero no había dejado de intentarlo, hasta que averiguó que la viuda era escocesa.

Sin estar seguro de nada, se aventuró al norte y, después meses, dio con ella al fin.

El reencuentro había resultado muy emotivo. Virginia apenas creía tenerlo a su lado y le había costado varios días asimilar que su hermano había arriesgado su vida al viajar solo, para encontrarla.

Abi los animaba, sentada a la sombra del castillo, con Alan en su regazo. El niño, de apenas cuatro años, intentaba escapar de su hermana mayor para reunirse con David y Liam. Al parecer, le resultaba más divertido lo que estaban haciendo estos.

―Mamaidh. ―Abi llamó a Virginia en cuanto la vio―. Alan estaba inquieto hoy después de comer. Ni siquiera quiso dormir, así que lo traje afuera para que te dejase descansar.

―Gracias, cariño. ―Se acercó a ella, con Greer en brazos, que se agitó al ver a su hermana mayor.

Virginia había conocido a Greer poco después de que Dunstaffnage acabase en manos de los Campbell.

Habían hablado durante horas, como si se conocieran de toda la vida, y Virginia, al final, le había agradecido que evitase que el conde hiciera daño a más mujeres.

Incluso si su asesinato había sido una orden directa de Bruce.

―En este caso, yo impartí la justicia ―le había dicho―, pero sé que acabaría recibiendo su merecido tarde o temprano. Los malos siempre pagan, en esta vida o en la otra.

Habían mantenido el contacto y, cuando Virginia dio a luz por segunda vez, decidió honrar a Greer, poniéndole su nombre al bebé.

―Os habéis reunido todos en el patio ―dijo Kenneth, que rodeó la cintura de su esposa con un brazo y le dio un beso en los labios―. Me preguntaba dónde estaríais.

―A David es fácil encontrarlo ―bromeó Virginia―, sobre todo, si Liam está disponible para él. Alan no se aleja mucho de ellos, salvo que te lo lleves en volandas a otra parte.

―Y Abi siempre vigila a Alan ―acabó Kenneth por ella―. Y esta preciosidad de aquí no se despega de su madre. ―Le acarició la mejilla a Greer.

―Bueno, tiene ocho meses ―rio Virginia―. Espera a que aprenda a caminar y veremos si quiere estar conmigo o me abandona como el resto de nuestros hijos.

―Siempre podemos hacer otro ―le susurró al oído para que los niños no lo escuchasen.

―Creo que cuatro son suficientes, gracias.

―Aburrida. ―Le besó el hombro.

―Pero podemos practicar sin consecuencias ―le sugirió ella con picardía.

―No se diga más. ―Cogió al bebé de los brazos de su madre y se lo entregó a Abi―. Deja libre a tu hermano, Abi, que corra un poco para que se canse. Vigila a Greer. Tu madre y yo tenemos algo importante que hacer.

―Pero no me refería a ahora. ―Virginia no podía dejar de reír cuando su esposo la cargó en el hombro y se la llevó al interior del castillo.

―Las oportunidades hay que aprovecharlas cuando se presentan, mo bhean.

―Estás loco.

―Cierto. ―La dejó en el suelo―. Loco por ti, Ginnie Campbell. Te amo.

―Yo también te amo, Kenna.