Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 35
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CAPITULO 35

La siguiente semana transcurrió con rapidez, ese primer viaje grupal a Florida fue inolvidable para todos los chicos, con la diversión como punto común, y de manera individual por razones muy diversas para cada uno de ellos.

Los cinco jóvenes que regresan a Alabama, no son los mismos que se habían ido, algo en todos ellos cambió en diferente medida.

Al día siguiente de regresar de Florida, Charlie y Jhon se encuentran en el jardín de los Meyer, cortando algunas ramas de los setos justo cuando Agata se acerca a ellos, corríendo.

—Papi… ¿dónde podemos hacer una fogata grande sin ir presos?

—¡Ay por Dios! —exclama Charlie al oírla, a la vez que Jhon se ríe sin comprender su reacción y voltea para ver a su hija.

—Pues… en campamentos o en propiedades privadas que sean lo suficientemente grandes, ¿por qué?

—Okey, porque haremos una fogata —responde ella, sonriéndole.

—¡Gata! ¿Era en serio? —inquiere Charlie, quitándose los guantes de jardinería.

—¡Obvio! Ya Zoe tiene lista un par de bolsas grandes y Nicole también traerá dos discos que tiene.

—¿De qué demonios hablan? —pregunta Jhon, apoyando en el piso las tijeras para arbustos.

—Papi, es que haremos una fogata para quemar a Brandon y que Zoe sea libre de ese karma. Así ella pueda seguir adelante y conseguir un buen novio —explica Agata.

—¿Hablas de Brandon Jones? —inquiere Jhon, riéndose—. No entiendo muy bien.

—Sí, de ese mismo. Porque resultó ser un idiota y Zoe quiere vengarse quemando todos sus posters y las estupideces que compró en el pasado. Ella ya no quiere saber nada de él, lo odia, y entonces todos nosotros también lo hacemos —aclara Agata—. Así que mejor quemarlo, aunque sea metafóricamente.

—¡Kitty! —grita Tyler asomándose en la ventana de la habitación de Sam, y ella levanta la vista—. Ven, conseguimos unas revistas donde hay varias fotos de la persona en cuestión.

—Espera… ¿los chicos también harán lo de la fogata? ¿Es que ahora lo detestan o qué? —indaga Jhon, frunciendo el ceño.

—Claro papá, el odio es colectivo. Es más, ustedes deberían odiarlo, pero ahora tú solo piensa donde podemos ir a hacerla.

—Agata, estás loca si crees que dejaré que hagan una fogata y menos una grande sin mi presencia —acota Jhon.

—Perfecto papá, bienvenido a la causa —añade Agata, sonríendo—. Charlie… ¿tú también vendrás a la quema de judas?

—¿La quema de judas? —replica este riéndose, a la vez que comparte una mirada con Jhon.

—Por supuesto, es que ya lo buscamos en internet, resulta que hay varios países donde hacen muñecos de judas con paja, y luego los queman en la calle, eso simboliza la victoria del bien sobre el mal —explica Agata—.

Y cuando hay un personaje público al que todos detestan, entonces le colocan la cara de ese alguien al muñeco.

¡Es increíble! ¡Como una declaración pública de aborrecimiento!

—Bueno… sí voy, pero no sé, hagamos una carne o algo así, porque hacer una fogata solo para quemar posters de Brandon, me parece que es un desperdicio de energía —acota Charlie.

—¡Sí! Podemos hacer unas costillas y algunos pollos —añade Jhon, sonríendo.

—¡Genial! —exclama Agata, dándose la vuelta—. Haré brochetas de vegetales para la barbacoa… y de piña. ¡Ay! ¡Tengo que llamar a Jenny! ¡Ella tiene que ir porque ama la piña asada! —agrega caminando hacia el porche e ingresa a la casa.

En cuanto la pierde de vista, Charlie saca rápidamente su teléfono del bolsillo.

—Tengo que avisarle a Ronald lo de la fogata, pensé que solo bromeaban, por eso no te lo había comentado —murmura él, buscando el número.

—¿Es necesario? A mí me parece que no es la gran cosa —comenta Jhon—. Es solo una tontería que quemen esos posters.

—Oye… si un día alguna fanática llegará a quemar cosas de nuestros muchachos y existe la posibilidad de que ese video se haga viral, pues para mí, sí sería gran cosa —aclara Charlie—.

Sin duda el representante de Brandon tiene que saber, no quiero que piense que nuestras muchachas hicieron algo para perjudicar a su artista y que yo sabiéndolo, no les avisé.

—Mmm… sí, ahora lo entiendo. Tienes razón, no lo estaba viendo desde esa perspectiva —analiza Jhon—. Entonces no hay que dejar que publiquen el video de la fogata, ¿o sí?

—Pues a Zoe no podemos prohibirle nada, y conociéndola, ya debe tener toda una narrativa en su mente, inclusivo el orden de como quemará las cosas y todas las tomas que hará —comenta Charlie—.

Así que yo simplemente cumpliré con avisarles de la fogata, luego sí Zoe decide o no publicarlo, pues está en la libertad de hacer lo que quiera.

Como no tengo el teléfono de Rupert y tampoco quiero que él crea que puede intentar que yo interceda para evitar la quema de judas, por eso prefiero contarle a Ronald, para que él le notifique lo que puede llegar a aparecer en las redes sociales, y listo.

Yo me sacudo las manos, las fanáticas son libres de hacer lo que deseen, eso no depende de mí.

Además, ¿quién manda a Brandon a ser tan imbécil?

—Eso es cierto —afirma Jhon—. Quizás ver como lo queman en una hoguera le sirva de algo.

En plena media tarde y con la fogata en su máximo esplendor, Zoe junto con las chicas tiene el piso alrededor de la hoguera con todas las cosas organizadas, a la vez que su traje rosado de motocross está sentado en una silla, relleno por completo de papel y hojas secas, como si fuera un espantapájaros.

—¡Ay por Dios! Esto es todo un despliegue, toda una muestra pública de odio —bromea Jenny, sentada en una de las mesas de camping juntos con los demás adultos, mientras terminan de condimentar las carnes—.

En mi adolescencia, lo máximo que llegué a hacer, fue tachar las caras de mis ex novios con un rotulador negro.

—Sí, yo también lo hice, o cortaba las fotos dejando un agujero en la cara del idiota en cuestión —comenta Lauren y todos se ríen.

—Bueno… yo aplicaba eso, pero una vez llevé una docena de huevos a la preparatoria, fui al estacionamiento y ahí se los estrellé en el automóvil —recuerda Lucy, entre risas.

—¡Qué! —exclaman Charlie y Jhon al unísono, estallando de risa.

—Amor… ¿si sabes que eso es un delito y que lo confesaste delante de un oficial? —acota Charlie.

—¿Eso es un delito? —replica Lucy, incrédula.

—Pues sí… seria catalogado como vandalismo —responde Jhon, aún riéndose, al mismo tiempo que detalla como los chicos comienzan a organizarse.

—Dejaré mi celular grabando desde el trípode central, Sami, tú grabas desde la izquierda, quiero que le hagas un acercamiento a las fotos en los posters —indica Zoe—. Ty, tú grabarás de cerca el nombre de judas en mi uniforme, luego ampliarás la imagen para que se vea el tamaño de la fogata.

—Okey —responde Sam, acomodando su teléfono en el estabilizador de imagen.

—Si quieres que se vea su cara quemándose lentamente, hay que ponerlo en cámara lenta luego, porque el papel se va a quemar muy rápido —añade Tyler.

—¡Sí! ¡Esa es una gran idea! —afirma Zoe, emocionada—. Luego de que hagan esas tomas, entonces paramos y haremos la otra desde varios ángulos, donde solo se verán nuestras manos, porque no queremos aparecer en pantalla, la idea es que parezca que somos muchas chicas quemando sus posters y demás.

—Exacto, solo tienen que verse nuestros seis brazos arrojando las cosas —aclara Agata.

—Y de último, cargamos entre las tres al muñeco y lo tiramos al fuego —agrega Nicole.

—¡Ay por Dios! —exclama Charlie, volteando a ver a Jhon en cuanto escucha el plan de los chicos.

—Sí… menos mal les avisaste. Solo de escuchar la narración, ya hasta me dio miedo el video, sin duda será épico —comenta este, entre risas.

—Pues a mí me encanta que recluten al género masculino en pro de su causa —declara Lucy sonríendo, al mismo tiempo que sirve algunas bebidas.

—La realidad es que a esas chicas, es mejor tenerlas de amigas que de enemigas —afirma Jenny orgullosa, cortando unos trozos de pan.

—Ciertamente, que Dios proteja al imbécil que se atreva a romperles el corazón, o a jugar con alguna de ellas —agrega Lauren y todos asienten.

Con tres teléfonos grabando, la venganza comienza, los chicos llevan a cabo las escenas tal como las planificaron, luego de varias tomas y transcurridos treinta minutos, finalmente llega el momento final.

Las chicas toman el muñeco vestido con el traje de motocross y la cara de Brandon, lo balancean en el aire al mismo tiempo que Sam y Tyler capturan varios ángulos, para luego arrojarlo en la hoguera.

Agata, Nicole y Zoe gritan emocionadas viendo arder el traje, a la vez que Jenny, Lauren y Lucy se unen al festejo con gritos y aplausos, desde donde se encuentran sentadas en la mesa. Charlie y Jhon no paran de reírse observándolas apoyar a las chicas en su venganza.

Una vez que termina la quema, los adultos empiezan a preparar la barbacoa, mientras que los chicos se reúnen en una de las mesas de picnic con una laptop, recopilando todos los videos y editándolos, a la vez que bromean y toman bebidas.

—Hijo ven —dice Jhon, junto a la parrillera.

Tyler de inmediato se levanta y se acerca corríendo.

—Dime papá.

—Prueba esto, la Gata me dio la receta, tú dime si quedó como el que te gustó —indica Jhon cortando un trozo de pollo y dándoselo.

—Sí, solo no te quemes —agrega Charlie a un lado de ellos, volteando unas brochetas.

—Ay sí, me muero de hambre —responde Tyler, tomando el trozo de pollo con su mano, lo sopla un poco y luego lo come, saboreándolo—. Está brutal —añade expulsando un poco de aire para no quemarse tanto—. Me encanta.

—Entonces… ¿si sabe cómo el que probaste?

—¡Si, papá! ¡Está muy bueno! Creo que sabe igual o mejor, me gustó mucho que este como doradito por fuera y jugoso por dentro.

—Perfecto, entonces eso significa que ya podemos optar por una estrella Michelin —bromea Charlie, y los tres se ríen—. Bueno, voy a llevarles unas brochetas a los demás, para que aguanten unos minutos mientras están listas las costillas, para servir junto con el pollo.