Ferozmente británico
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PRÓLOGO
CHARLIE
Cuando cierro los ojos, lo único que veo es la cara fea de Mickey Fellows mofándose de mí. Se me heló la sangre cuando me enteré de que lo habían soltado de la cárcel, y ojalá alguien lo hubiera liquidado allí dentro, porque que haya vuelto no le conviene a nadie.
Cuando dejé a Tracey anoche, se me partió el alma. Las chicas como ella no encajan con hombres como yo. Jóvenes decentes, divertidas, cumplidoras de la ley. No las fulanas, zorras y putas en las que solemos hundir la polla para olvidar la mierda de la que están hechas nuestras vidas.
Intento no pensar en ella, pero últimamente es lo único que veo cuando cierro los ojos. Guapa, divertida y tan jodidamente sexy que se me pone dura de pura desesperación.
Tracey Hill.
¿Cómo coño se coló en mi corazón sin que me diera cuenta siquiera? Ocurrió tan poco a poco que me sorprendió encontrarla allí. Cuando la secuestraron, me di cuenta. Tracey estaba en peligro por mi culpa. Por quiénes somos y qué somos.
No puedo arrastrarla a este mundo en el que vivimos. No es justo para ella. Siempre habrá una próxima vez y no estaría a salvo.
Así que me alejé antes de acercarme demasiado. El problema es que lo hice demasiado tarde, porque al hacerlo, puede que tomara la peor decisión de mi vida.
Cuando la dejé, me sentí como una mierda. El chico malo que usa, abusa y las deja tiradas. El asesino a sangre fría sin corazón. Ese es el Charlie Carter al que necesito aferrarme, porque ahora que Mickey Fellows ha vuelto, los problemas vendrán detrás.
No puedo amar. No sería justo. Así que encontré el primer agujero en el que hundirme y me imaginé la cara de Tracey mientras intentaba borrarla de mi mente a base de follar. El problema es que sigue ahí y por mucho que lo intente, no puedo mantenerme alejado.
Sí, se avecinan problemas. Tengo olfato para eso, y el hedor de la maldad y la desesperación nos rodea.
Esta vez, puede que no tengamos tanta suerte.
Esta vez acabará mal, y esta vez la familia quedará destrozada.