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Las chicas se fueron a cenar y yo me quedé ya descansando, había sido un día duro y tenía que seguir dándole vueltas al tema con mi almohada, aunque para ellas no es tan malo, a mí me ha desconcertado un poco saber que Miki se viene a la ciudad.
Para empezar no puedo apartarlo porque lo que le ha sucedido es tan grave, es una faena muy gorda y necesita que sus amigos estemos ahí.
No sé si debería comentarlo con Juanma, aunque en ese sentido él es muy pragmático y simplista, creo que mejor no implicar a más agentes en esta misión, ni desvelar mi situación a más gente porque cuantos más lo sepan más peligro hay de que haya filtraciones aunque sean inconscientes.
Además para Juanma James siempre ha sido su amigo, eran vecinos y han estado juntos toda la vida, recordad lo que me dijo, que no le podía romper el corazón, si le cuento lo de Miki, pese a ser mis dos ángeles de la guarda,
creo que habría un conflicto de intereses muy gordo y no estoy segura de por quien se decantaría Juanma o de si se enfadaría conmigo y lo soltaría todo por defender a James, aunque lo estropease en realidad.
Esa opción tiene muchos contras, borrado de la lista.
Por otro lado, lo de James me ralla un poco, ya sé que no debería, pero ¿y si se convierte en un marido celoso?
, no creo ¿verdad?, no tiene pinta de eso.
Si además es un cachondo, pero yo creo que por agradar e integrarse está intentando aportar, y el pobre es que además no se entera de nada, es el más ignorante de todo en este lío. Pobre.
Perdonadme, entre las drogas, las hormonas y todo esto, mi cabeza no para de girar. Creo que me voy a dormir.
No sé qué me pasa, antes podía aguantar toda la noche en la cama sin levantarme para ir al baño pero ahora, no hay un día desde que desperté de mi letargo inducido que no me desvele a media noche a hacer pipi.
Menos mal que las drogas y supongo que las hormonas hacen que me quede frita en cuanto vuelvo a la cama porque si no, ya me habrían roto la noche estos dos chiquitines.
Me escucho y todavía no me lo creo. Qué grandiosa es la vida ¿verdad?
, y que afortunada me siento pese a todos mis líos.
Pero bueno, dejémonos de cháchara y al lío que me meo…
Oooooooohhhhhhhh, ¿Pero esto que es?, no os lo vais a creer os pego una foto para que lo entendáis. He tenido que correr a por el móvil para que no me tomen por loca mañana, que con el tema de Agatha y su bufanda todavía se ríen de mí de vez en cuando.
¿Qué os parece?, fuerte, ¿no?, ¿Pensáis lo mismo que pienso yo, o son las drogas?
No sé qué hacer es muy temprano para despertar a Emma, pero mañana necesito un gabinete de crisis.
Esto solo puede ser obra de Isaac, pero ¿cómo ha entrado, o está compinchado con alguna enfermera?
, ¿Qué significa?, tampoco sé que hacer al respecto, esto me indica que lo tengo cerca pero no veo otro mensaje que me diga algo más o me explique que tengo que hacer, si es que tengo que hacer algo.
Creo que me voy a acostar y mañana lo comento con los chicos.
Menudos días estoy pasando. Les voy a enviar un WhatsApp y seguro que mañana me llaman en cuanto lo vean.
Echo de menos a Agatha, ella seguro que con su sabiduría de tantas aventuras vividas sabría que hacer.
Lo sabía, todos han pensado lo mismo que yo…
Todavía me estaba desperezando y ya tenía allí a los tres mosqueteros, qué gustazo de amigos. Greta entró por la puerta acelerada y ni Hola nos dijo, se fue directa al baño a inmortalizar la escena del crimen.
Al igual que me pasó a mí todos estábamos de acuerdo en que eso es obra de Isaac.
Pregunté a la enfermera de la noche, pero ella no tenía ni idea y la celadora me ha dicho que pensaba que lo había dejado yo allí.
O sea que lo más probable es que él, o alguien enviado por él, lo dejase en el baño mientras dormíamos Emma y yo.
Me da cosita pensar que estoy tan grogui que cualquiera podría entrar en mi cuarto y no me enteraría, aunque quiero creer que eso no va a suceder y es él que toma todas las precauciones posibles para no ser pillado.
Yo antes tenía el sueño muy ligero y dormía con tapones, no me acostumbro a tanto cambio físico en tan poco tiempo.
- ¿ Y ahora qué hacemos? —dijo Greta
- ¿qué vamos a hacer?, no hay nada que hacer dijo Emma.
- ¿Pero que nos quiere decir?, bueno a ti —dijo Luis
- Yo pienso que se trata de una señal para que sepa que no ha desaparecido y que está cerca, ¿no?
- Es tan misterioso, soy Fan.
- Ya lo sabemos Greta, nos lo has dejado claro a las 6:55 —dijo Emma con cara de desconcierto.
- ¿Has probado a llamarlo?
- No, ¿lo intento?
- ¡¡¡PUES CLARO!!! —gritaron los tres a la vez.
- Tranquilos, me daba cosita, quería que estuvierais conmigo, os recuerdo que todavía no lo he visto desde que me atropelló el monopatín.
Lo cierto es que no sé por qué me da cosita, si solo es el padre de mis hijos al que no sé qué le voy a decir.
- Puf, menos mal, salta el buzón.
- ¡Cómo que menos mal!, pues a ver qué hacemos ahora…, ¿esperar a la siguiente señal—?
- Qué nervios, ¿no?
- Estáis aquí para ayudarme, no para incrementar la agonía.
- Mira, tú lo único que puedes hacer ahora es esperar a que dé el siguiente paso, como cuando reapareció después de tu cuarenta cumpleaños y te iba dejando miguitas casi todos los días para que tú las recogieras, pues seguro que esto es igual.
- Gracias Luis, creo que es lo mejor, no me voy a volver loca, no tengo ninguna pista y seguro que tarde o temprano sabremos algo de él.
- Eso es. Chicos todos a nuestros trabajos que hay que levantar el país —dijo Greta partiéndose de risa. – Menos tú Emma, estate atenta por si surge otra nueva señal—
- ¡Señor, sí señor! —rió Emma mientras le hacía un gesto militar a los otros dos.
- Gracias chicos, os quiero.
Se fueron y nos dejaron a las dos con nuestra rutina de hospital, visita del médico, pruebas, rehabilitación, comida de hospital, etc., etc.
Como cada día, James también me visitó, pero por supuesto de este tema no íbamos a comentarle nada.
Todo transcurrió de lo más normal, sabía que de día, no solían aparecer nuevas pistas, la otra vez siempre aparecían por la mañana, lo que me daba a entender que las colocaba durante la noche,
por lo que quizás deba estar tranquila y acostarme sabiendo que quizás al despertarme a hacer pipi como ayer tengo alguna novedad misteriosa.
Después de la desaparición de mi amiga Agatha, esto era lo más interesante o misterioso que me había pasado en el hospital (sin contar con las idas y venidas de candidatos), vosotras ya me entendéis, me refiero a algo que me tenga la mente distraída y sin agobiarme,
simplemente inquieta por saber más, si lo pienso Isaac es muy divertido..
Emma y yo nos fuimos a la cama, pobrecita, era más buena, me hacía tanta compañía.
Estaba inquieta porque por suerte para ella, dormía como un lirón y no quería que le volviese a pasar lo de ayer y no enterarse, pero ya le había dicho que podía estar tranquila porque yo y mis drogas/hormonas estábamos en igualdad de condiciones, así que a dormir sin remordimientos.
Como todas las noches desde que voy a ser mamá y estoy consciente, me he tenido que volver a levantar a mear.
No sé si os pasa a vosotros, a veces voy tan dormida que casi camino a tientas, me he levantado, he ido al baño, y allí seguía el lazo colgado de la puerta de la ducha, no me he atrevido a quitarlo.
He hecho mis cositas con los ojos cerrados y al volver a la habitación…
oh, oh…¡Otra señal!, en la puerta de la habitación por dentro, una pegatina con una flecha roja ,que al acostarnos no estaba, indicaba como que abriese la puerta o saliese.
Está claro que no la acababan de poner, hubiera escuchado la puerta, pero como he salido si reparar en nada, corriendo en modo zombie antes de que se me pudiese escapar, no he reparado en la puerta del cuarto.
Allí estaba, esa era otra señal clara de que esta vez sí que solicitaba una acción de respuesta, me estaba indicando que saliese.
Sin dudarlo, y sin decir nada a Emma que dormía como un tronco, me puse las pantuflas y la bata y me decidí a salir.
Cogí mi teléfono por si las moscas, por supuesto, previa foto a la flecha, tenía que documentarlo todo para mis amigos.
Al salir al pasillo no había nadie, miré a un lado, nada, miré al otro lado y, ¡anda!
, al fondo del pasillo a mano izquierda había un banco bajo una ventana.
En el respaldo de banco, otra flecha señalaba hacia un lateral.
Estaba claro que la flecha roja era para mí.
Pese a que nunca había salido del cuarto más que para ir a rehabilitación o a hacerme alguna prueba, ni me lo pensé, esa era una clara indicación de Isaac para que siguiese a las flechas.
Llegué hasta el banco con mucho sigilo para que nadie me viese merodear por allí y una vez sentada, aunque no os lo creáis para mí aquel paseo era casi una maratón después de mi letargo, miré hacia el lado que indicaba la flecha.
Señalaba una puerta lateral, en la que como no, había, esta vez, una cinta roja como la que colgaba en mi ducha.
Era la puerta de salida hacia las escaleras.
Me puse en pie y tras un suspiro de “espero que no me pille la enfermera de guardia por aquí”, y con mucho cuidado porque la puerta era de esas que se abren con una barra central que tienes que presionar hacia abajo, siempre que abro ese tipo de puertas en cualquier edificio, y más en un hospital,
me entra el miedo por si de repente se activa una alarma indicando que esa salida no está autorizada y me pillan con las manos en la masa, qué tontería ¿no?
, pero me pasa siempre. Presioné la barra, esta vez me llevé la cinta para que nadie que pudiera haber reparado en las flechas se le diese por seguirme (previas fotos de todo, ya sabéis).
Así sin la cinta las flechas se paraban en el banco, por lo que nadie tendría porqué seguirlas ni saber que continuaba atravesando esa puerta, y salí al pasillo, escaleras hacia arriba y escaleras hacia abajo, ¿por dónde voy?
Presioné un interruptor de luz, y allí estaba, un M&M’s rojo estaba tirado en un escalón del tramo de subida.
También os digo que menudo riesgo, ya se puede haber estudiado el horario de limpieza porque dejar algo así en el suelo podría desaparecer si alguien lo barre, pero bueno, allí estaba.
Lo cogí y me lo metí al bolsillo de la bata para no dejar rastro, subí un piso, y otra bolita roja me indicaba que siguiera subiendo.
Tramo a tramo, repetí la operación hasta llegar al último piso, todo esto con bastante calma y varios descansos porque las escaleras todavía formaban parte de la siguiente fase de rehabilitación, por no recordar que llevaba a dos pequeñines en mi vientre, que algo pesaban ya.
Arriba ya no era una planta del hospital al uso, me asomé por el ojo de buey de la puerta de la última planta y no se veían habitaciones como en las demás, eran más bien laboratorios o algo así, y había también muchas cajas con material, o eso me pareció a simple vistazo.
Volví a las escaleras y el último tramos de apenas cuatro escaleras te llevaba a una puerta sin ventana y que hacía indicar que estabas en la azotea.
Me recordaba un poco a cuando me subí con Isaac en el internado Suizo, aunque esta vez no sabía qué estaba pasando ni que esperar.
La puerta estaba entreabierta sujetaba con una cuña, seguro que salir allí estaba mega prohibido por lo que me puse todavía más nerviosa si cabía.
Abrí la puerta, y esta vez, no estaba Isaac con un planazo preparado de divisar las estrellas como la otra vez, esta vez solo había una caja, de color rojo, por supuesto, con dos asas laterales, que luego agradecería un montón para poder transportarla escaleras abajo camino de vuelta.
Si os soy sincera, me había quedado un poco chafada, a lo tonto, siguiendo las pistas me había ilusionado como la última vez, pero soy consciente de que no debería.
¿Por qué me genera esto siempre? Al llegar a mi planta, un post-it ,me esperaba en la puerta de acceso al pasillo que me llevaba a la habitación diciendo: