18
Estoy un poco nerviosa, hace tanto que no veo a James, el pobre, menudo matrimonio le espera, si pensaba que era el paso siguiente a la vida tranquila, conmigo desde luego que se vaya olvidando. Y tranquilidad con dos bebés al mismo tiempo, ya os digo que se puede ir olvidando.
Me vinieron a asear súper temprano y a darme otro desayuno maravilloso de hospital.
Emma, que tampoco había dormido mucho, fue a por un café y decidió quedarse hasta que mi futuro marido entrase por la puerta.
Me había olvidado de su súper“charm”, con ese pelo rubio un pelín desaguisado, sus ojazos azul verdoso o verde azulado, nunca lo tenga claro, y ese aire misterioso.
En cuanto me vio se abalanzó sobre mí con un enorme abrazo de oso pardo y empezó a darme besitos por toda la cara mientras le caían las lágrimas.
- ¿qué pasa?, ¿por qué lloras?
- No sabes lo feliz que estoy de verte. Creía que te perdía.
- No seas exagerado, lo cierto es que yo no me he enterado de nada, pero realmente ha tenido que ser un poco aparatoso para vosotros. Tantos días dormida, cuando en realidad creo que no ha sido para tanto, estoy estupenda.
- No me lo recuerdes, ha sido una tortura no poder ni siquiera verte. Sabíamos que estabas bien pero sin verte, ¿quién se lo cree? Menos mal que Greta nos informaba cada día y nos dejaba un poco más tranquilos.
- ¿Os informaba?
- Sí, tu amigo Isaac también ha sido una gran apoyo. Es un buen colega, me ha recibido con los brazos abiertos y no me he sentido fuera de lugar en esta nueva ciudad. Estás rodeada de muy buenas personas, que espero pronto me consideren uno más.
- Eso ni lo dudes, ya lo han hecho.
Empecé a reírme porque la cara de James era todo un poema, se notaba que realmente lo había pasado mal en mi ausencia. Qué monada. Ya veis que se lleva fenomenal con Isaac, a ver cómo le cuento el gran dato.
- Bueno, sabes que lo han hecho por precaución, ¿verdad?, porque claro ya no vamos a ser solo dos. ¿te lo han dicho?
- ¡Sí!, esperamos un bebé. ¡Qué maravilla!
- Bueno, en realidad…
- ¿Ha pasado algo?, ¿está bien?
- Sí, sí, todo en orden. Demasiado bien diría yo. Porque ya no vamos a ser tres, sino cuatro.
- ¿Cuatro?
- Eso es, mi embarazo es múltiple y de mellizos, es decir que tengo dos saquitos independientes, por lo que podrían ser niño y niña, o dos niños, o dos niñas, bueno que me lío, que no van a ser idénticos como los gemelos.
Si veis la cara de James en ese momento creo que os morís de la risa.
- Ahora entiendo lo de tantos cuidados, pobrecita, semejante tortazo y con dos niños dentro. Qué maravilla de médicos. Ahora que lo sé casi me alegro de las precauciones, con tal de que esté todo bien no importa esperar.
Que monada, cuando de repente miró al cielo y dijo,
- Eso sí, menudo notición, desde luego, mi vida va a cambiar pero por fuerza mayor.
En ese momento estallamos a reír mientras James me besaba, lo cual me dio bastante alivio porque con la cara que había puesto pensaba que se iba a echar a correr para no volver.
Nuestro momento de intimidad se vio interrumpido por la llegada de mis queridos amigos. Emma que había quedado con ellos en la cafetería para ponerles al día de nuestras conversaciones nocturnas, apareció con Greta y Luis.
- Hola Bella Durmiente. Desde luego como se nota que ha llegado tu príncipe, te brilla la cara.
- Igual es que se ha pasado de baboso. Solté yo con una carcajada y forzando la risa de todos ellos.
- Sois una monada —dijo Emma.
- Supongo que ya le habrás puesto al día de lo que llevas dentro.
Greta como siempre con su tacto innato.
- Bueno, más o menos.
- ¿Más o menos?, qué más me queda por saber, porque lo de la familia numerosa ya es bastante fuerte ¿no? —dijo James como cara de susto.
- Nada, tranquilo, temas más aburridos, lo importante es que sepas que vamos a ser familia numerosa.
No me había dado tiempo a contárselo todo y todavía me templaban las piernas. Quería ver a Isaac antes de decidir cómo le iba a contar lo de la paternidad. Lo veo tan ilusionado que menudo mal trago me espera. O no, con James eso nunca se sabe.
Mis amigos enseguida se dieron cuenta de la metedura de pata de Greta y saltaron con temas alternativos de conversación que desviaron la atención de James de los temas aburridos pendientes.
Mi primer día con James fue de lo más divertido, es cierto que se movía como pez en el agua con mis amigos lo cual me daba una paz. Ya había sido duro tener que decidir entre aspirantes a padres como para tener que decidir entre amigos o pareja, en ese caso me quedaría soltera, lo tengo claro.
James quería quedarse por la noche, pero mis amigos fueron tajantes, ya habían sido demasiadas emociones y yo acababa de salir del coma.
Por otro lado, él justo había aterrizado en la ciudad y no podía dejar desatendido su trabajo, ya que le habían dado la gran oportunidad de mantenerlo a distancia, con algún que otro viaje al mes.
Así que en este caso Emma, que siempre parecía la más convincente para temas serios, le dijo que ya tenían una agenda de visitas y que no se agobiase ni me agobiase, que en nada me tendría toda para él, pero que de momento me tenían que dejar respirar y ellos se encargaban de todo.
James hizo ese gesto con la boca de conformidad, parece que le parecía que tenía sentido lo que Emma acababa de argumentar y quedó en vernos al día siguiente siguiendo el horario que los chicos habían establecido.
Yo aquí no podía decir nada, tampoco es que entendiese nada de lo que estaban diciendo, pero sí que aunque estaba feliz de volver a respirar y parpadear como el resto de mortales, estaba un poco agotada con tanto lío de acontecimientos y nueva información que asimilar.
Acompañaron a James abajo, fingiendo que todos se iban salvo Emma que se quedaba conmigo por la noche otra vez, James se fue y ellos fingieron tener el coche en el parking, por lo que en cuanto vieron que se cerraban las puertas del ascensor y perdieron de vista a James,
pulsaron el botón del 5 y regresaron corriendo a mi cuarto.
Ya me extrañaba que no hubiera una sesión de cotilleo post—rencuentro con James.
- Chicos, ¿qué acaba de pasar?, ponerme al día porque no entiendo nada.
- No pasa nada, hemos decidido que como eres una chica con una agenda demasiado apretada y es muy probable que ciertas visitas requieran de demasiadas explicaciones a tu futuro marido, vamos a dosificar sus visitas mientras sigas aquí, para que todo siga su curso.
Es agotador lidiar con este trajín de llamadas y mensajes, no queremos que la cosa se líe después de todo lo que nos ha costado —dijo Greta mientras me entregaba mi móvil.
- Prepárate porque echa humo. Y todos empezamos a reír.
Se quedó callada durante varios minutos lo que no era muy normal en ella, y de repente dijo.
- Tenemos que hablar. Hay algo que me preocupa y os tengo que contar. Tú no te preocupes, vale cariño. Y me dio un besito en la mejilla. ¿Cariño?, qué raro era todo eso. ¿Cariño, Greta? ¿qué estaba ocultando?
- ¿no echáis en falta a alguien?
- A qué te refieres? —dijo Luis.
- Pues a que es el primer día de nuestra amiga resucitada y la persona que más horas ha pasado en este hospital no ha venido. ¿No os parece extraño?
- Tienes toda la razón —dijo Emma con la boca abierta.
- ¿Habláis de Isaac?
- Sí Luis, de Isaac.
A mí se me quedó un poco cara de póquer siendo un mero oyente. Con tantas emociones e imprevistos no había tenido tiempo de pensar en nada ni en nadie, todo había ido sucediendo sin tiempo a dejarme respirar.
- Ha estado aquí mucho tiempo?
- ¡Pues claro!, además de traerte en la ambulancia con una cara de descolocado que ni te imaginas, todo esto porque me lo contaron las enfermeras cuando vine tras su llamada y conocer la noticia del accidente…
- ¡Al grano!
- Ha venido a diario, a veces ha coincidido con James, y otras hacía guardia en cualquier rincón del hospital, porque no se podían tener visitas en la UCI, pero él ahí estaba con su mirada al aire, pensando a saber en qué. Por eso me parece rarísimo que no venga hoy.
- Tendría cosas que hacer.
- Nos seas pragmático Luis, ¿no me has oído?, no la ha dejado ni un día pese a saber que no es el elegido.
Es cierto, había caído en la cuenta de que aquella conversación que tantos quebraderos de cabeza me dio, no la había tenido y mis amigos habían sido los encargados de hablar con él. Lo siento, todavía tengo la cabeza aturdida.
- Quizás quiera darle tiempo con James, ya sabéis lo majo y comprensivo que fue con lo del compromiso. Quizás se pone en su lugar y quiera darles espacio —dijo Emma aportando un poco de serenidad al grupo.
- Aun así, no me cuadra nada. No puede desaparecer. Todavía tiene que saber lo de la paternidad, bueno, o no, lo que tú decidas, ¿verdad? Y me miró con cara de pena.
Desde luego para Greta siempre había sido su favorito, y me imagino que si había estado tanto tiempo ayudándoles, estoy convencida que se los había ganado con creces.
Pobrecito, quizás hasta el momento para él era más fácil porque yo no era consciente y por tanto no nos vería juntos a James y a mí, pero ahora, claro, la cosa era diferente, con el que saldré por la puerta de este hospital será con él.
- No os hagáis sangre Greta, seguro que tenemos noticias pronto.
- Eso, eso, dejemos a nuestra amiga descansar que mañana será otro día.
- Y muy intenso —dijo Greta
- ¿Y eso?
- He ido haciendo un planning de visitas, ya te dije que estás muy solicitada, por lo que he ido repartiendo a la gente que llamaba para preguntar cuando podía venir.
Mañana vienen los de tu oficina. He pensado que así podrán ver a ciencia cierta tu estado, y quedarse tranquilos.
Tras el cónclave y demás tramas contadas, es mejor que vean un poco de realidad.
- Eres tremenda.
- Emma, no te olvides que has estado muy malita, lo digo por si te preguntan.
- Calla, ni me lo recuerdes. Nos metes en cada lío.
- De eso nada, recordad que soy la que guía nuestro barco.